domingo, 25 de julio de 2021

Lectura24/07/2021

 Sábado de la XVI semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 24, 3-8  

En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: "Haremos todo lo que dice el Señor".

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor; tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: "Obedeceremos; haremos todo lo que manda el Señor".

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído". 


Salmo Responsorial

  Del Salmo 49  

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.  

Habla el Dios de los dioses, el Señor, 

y convoca a cuantos viven en la tierra. 

En Jerusalén, dechado de hermosura, 

el Señor se ha manifestado. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.  

Congreguen ante mí a los que sellaron 

Sobre el altar mi alianza. 

Es Dios quien va a juzgar 

y el cielo mismo lo declara. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud. 

Mejor ofrece a Dios tu gratitud 

y cumple tus promesas al Altísimo 

pues yo te libraré cuando me invoques 

y tú me darás gloria, agradecido. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.

 Aclamación antes del Evangelio

  Sant 1, 21  

R. Aleluya, aleluya. 

Acepten dócilmente la palabra 

que ha sido sembrada en ustedes 

y es capaz de salvarlos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 13, 24-30  

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.

Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero' ". 



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