sábado, 31 de julio de 2021

Lectura31/07/2021

 Memoria de San Ignacio de Loyola, Presbítero

Lectura I

  Lv 25, 1. 8-17  

El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí y le dijo: "Contarás siete semanas de años, siete por siete, o sea, cuarenta y nueve años. El día diez del séptimo mes, es decir, el día de la Expiación, harán sonar las trompetas y las harán sonar por todo el país.

Declararán santo el año cincuenta y proclamarán la liberación para todos los habitantes del país. Será para ustedes un año de jubileo; cada uno de ustedes recobrará sus propiedades y volverá a su familia.

El año cincuenta será para ustedes un año de jubileo; no sembrarán ni cosecharán lo que los campos produzcan por sí mismos; no harán la vendimia de las viñas sin cultivar. Puesto que es el año del jubileo, será sagrado para ustedes. Comerán de los productos de la cosecha anterior.

En este año jubilar todos recobrarán sus propiedades. Cuando le vendas o le compres alguna cosa a tu prójimo, no lo engañes. Ponle precio a lo que le compres a tu prójimo, atendiendo al número de años transcurridos desde el último jubileo; él te venderá a ti atendiendo a las cosechas anuales. Mientras más años falten para el jubileo, más aumentará el precio; mientras menos tiempo falte, más rebajarás el precio; porque lo que tu prójimo te vende son las cosechas que faltan.

Ninguno de ustedes haga daño a su hermano; antes bien, teman a su Dios, porque yo soy el Señor, Dios de ustedes''.


Salmo Responsorial

  Del Salmo 66  

R. (4) Que te alaben, Señor, todo los pueblos. 

Ten piedad de nosotros y bendícenos; 

vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. 

Que conozca la tierra tu bondad 

y los pueblos tu obra salvadora. 

R. Que te alaben, Señor, todo los pueblos. 

Las naciones con júbilo te canten, 

porque juzgas al mundo con justicia; 

con equidad tú juzgas a los pueblos 

y riges en la tierra a las naciones. 

R. Que te alaben, Señor, todo los pueblos. 

La tierra ha producido ya sus frutos, 

Dios nos has bendecido. 

Que nos bendiga Dios 

y que le rinda honor el mundo entero. 

R. Que te alaben, Señor, todo los pueblos. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 5, 10  

R. Aleluya, aleluya. 

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, 

porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 14, 1-12  

En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: "Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas".

Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.

Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo: "Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.



viernes, 30 de julio de 2021

Lectura30/07/2021

 Viernes de la XVII semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Lv 23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37  

El Señor habló a Moisés y le dijo: "Estas son las festividades del Señor, en las que convocarán a asambleas litúrgicas.

El día catorce del primer mes, al atardecer, es la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes Ázimos, dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días. El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El séptimo día se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán trabajos serviles''.

El Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo: "Di a los hijos de Israel: 'Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien la agitará ritualmente en presencia del Señor el día siguiente al sábado, para que sea aceptada.

Pasadas siete semanas completas, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor.

El día diez del séptimo mes es el día de la Expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor.

El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles.

Estas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponde a cada día' ".

Salmo Responsorial

  Del Salmo 80  

R. (2a) Aclamemos al Señor, nuestro Dios. 

Entonemos un canto 

al son de las guitarras y del arpa. 

Que suene la trompeta en esta fiesta 

que conmemora nuestra alianza. 

R. Aclamemos al Señor, nuestro Dios. 

Porque ésta es una ley en Israel, 

es un precepto que el Dios de Jacob 

estableció para su pueblo, 

cuando lo rescató de Egipto. 

R. Aclamemos al Señor, nuestro Dios. 

"No tendrás otro Dios fuera de mí 

ni adorarás a dioses extranjeros. 

Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, 

el que te sacó de Egipto, tu destierro". 

R. Aclamemos al Señor, nuestro Dios. 


Aclamación antes del Evangelio

  1 Pedro 1, 25  

R. Aleluya, aleluya. 

La palabra de Dios permanece para siempre. 

Y ésa es la palabra que se les ha anunciado. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 13, 54-58  

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a creer en él.

Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa". Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos. 



 

miércoles, 28 de julio de 2021

Lectura29/07/2021

 Memoria de Santas Marta, María y Lázaro

Lectura I

  Ex 40, 16-21. 34-38  

En aquellos días, Moisés hizo todo lo que el Señor le había ordenado. El día primero del primer mes del año segundo, se construyó el santuario. Moisés lo construyó: colocó los pedestales y los tableros, puso los travesaños y levantó las columnas. Después desplegó la tienda por encima del santuario y sobre ella puso, además, un toldo, como el Señor se lo había ordenado.

Colocó las tablas de la alianza en el arca; puso debajo de ella los travesaños y por encima la cubrió con el propiciatorio. Llevó entonces el arca al santuario y colgó delante de ella un velo para ocultarla, como el Señor se lo había ordenado.

Entonces la nube cubrió la tienda de la reunión y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no podía entrar en la tienda de la reunión, pues la nube se había posado sobre ella y la gloria del Señor llenaba el santuario.

Y en todas las etapas, cuando la nube se quitaba de encima del santuario, los hijos de Israel levantaban el campamento, y cuando la nube no se quitaba, se quedaban en el mismo sitio. Durante el día la nube del Señor se posaba sobre el santuario y durante la noche había un fuego que podían ver todos los israelitas desde sus tiendas. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 83  

R. (2) Qué agradable, Señor, es tu morada. 

Anhelando los atrios del Señor 

se consume mi alma. 

Todo mi ser de gozo se estremece 

y el Dios vivo es la causa. 

R. Qué agradable, Señor, es tu morada. 

Hasta el gorrión encuentra casa 

y la golondrina un lugar para su nido, 

cerca de tus altares, 

Señor de los ejércitos, Dios mío. 

R. Qué agradable, Señor, es tu morada. 

Dichosos los que viven en tu casa, 

te alabarán para siempre; 

dichosos los que encuentran en ti su fuerza, 

pues caminarán cada vez con más vigor. 

R. Qué agradable, Señor, es tu morada. 

Pues un día en tus atrios vale más 

que mil fuera de ellos, y yo prefiero 

el umbral de la casa de mi Dios, 

al lujoso palacio del perverso. 

R. Qué agradable, Señor, es tu morada.


 Aclamación antes del Evangelio

  Jn 8, 12  

R. Aleluya, aleluya. 

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; 

el que me sigue tendrá la luz de la vida. 

R. Aleluya. 

Evangelio

  Jn 11, 19-27  

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a Ma¬ría para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas".

Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió: "Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo".



Lectura28/07/2021

 Miércoles de la XVII Semana del Tiempo Ordinaro

Lectura I

  Ex 34, 29-35  

Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en las manos, no sabía que tenía el rostro resplandeciente por haber hablado con el Señor.

Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y al ver que su rostro resplandecía, tuvieron miedo de acercársele. Pero Moisés los llamó, y entonces Aarón y todos los jefes del pueblo se acercaron y Moisés habló con ellos. A continuación se le acercaron también todos los israelitas y él les comunicó todo lo que el Señor le había ordenado en el monte Sinaí. Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se cubrió el rostro con un velo.

Siempre que Moisés se presentaba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo de su rostro, y al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Señor le había ordenado.

Ellos veían entonces que el rostro de Moisés resplandecía, y Moisés cubría de nuevo su rostro, hasta que entraba a hablar otra vez con el Señor. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 98  

R. (cf. 9c) Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Alaben al Señor, nuestro Dios, 

y póstrense a sus pies, 

pues el Señor es santo. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Moisés y a Aarón, entre sus sacerdotes, 

y Samuel, entre aquellos que lo honraban, 

clamaron al Señor y él los oyó. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Desde la columna de nubes les hablaba 

Y ellos oyeron sus preceptos 

y la ley que les dio. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Alaben al Señor, nuestro Dios, 

póstrense ante su monte santo: 

pues santo es nuestro Dios. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios.


 Aclamación antes del Evangelio

  Jn 15, 15  

R. Aleluya, aleluya. 

A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, 

porque les he dado a conocer 

todo lo que le he oído a mi Padre. 

R. Aleluya. 

Evangelio

  Mt 13, 44-46  

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra''. 





 

martes, 27 de julio de 2021

Lectura27/07/2021

 Martes de la XVII semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 33, 7-11; 34, 5b-9. 28  

En aquellos días, Moisés tomó la tienda que había llamado "de la reunión" y la colocó a cierta distancia, fuera del campamento, de modo que todo el que deseaba consultar al Señor, tenía que salir fuera del campamento.

Cuando Moisés iba hacia la tienda, todo el pueblo se levantaba, se quedaba de pie a la entrada de sus tiendas y seguía con la vista a Moisés, hasta que entraba en la tienda de la reunión. Una vez que Moisés entraba en ella, la columna de nube bajaba y se detenía a la puerta, mientras el Señor hablaba con Moisés. Todo el pueblo, al ver la columna de nube detenida en la puerta de la tienda de la reunión, se levantaba y cada uno se postraba junto a la entrada de su tienda.

El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se alejaba de la tienda de la reunión.

Moisés invocó el nombre del Señor, y entonces el Señor pasó delante de él y exclamó: "¡El Señor todopoderoso es un Dios misericordioso y clemente, lento para enojarse y rico en amor y fidelidad; él mantiene su amor por mil generaciones y perdona la maldad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes, pues castiga la maldad de los padres en los hijos, nietos y bisnietos!"

Al instante Moisés cayó de rodillas y se postró ante él, diciendo: "Si de veras gozo de tu favor, te suplico, Señor, que vengas con nosotros, aunque seamos un pueblo de cabeza dura. Perdona nuestras maldades y pecados, y recíbenos como herencia tuya".

Moisés estuvo con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, los diez mandamientos. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 102  

R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor hace justicia 

y da la razón al oprimido. 

A Moisés le mostró su bondad 

y sus prodigios al pueblo de Israel. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor es compasivo y misericordioso, 

lento para enojarse y generoso para perdonar. 

El Señor no estará siempre enojado, 

ni durará para siempre rencor. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

No nos trata como merecen nuestras culpas, 

ni nos paga según nuestros pecados. 

Como un padre es compasivo con sus hijos 

así es de grande su misericordia. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

Así como un padre es compasivo con sus hijos, 

así es compasivo el Señor con quien lo ama, 

pues bien sabe él de lo que estamos hechos 

y de que somos barro, no se olvida. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 

La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; 

todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 13, 36-43  

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a su casa. Entonces se le acercaron sus discípulos y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña sembrada en el campo".

Jesús les contestó: "El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del demonio; el enemigo que la siembra es el demonio; el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles para que arranquen de su Reino a todos los que inducen a otros al pecado y a todos los malvados, y los arrojen en el horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga''. 




lunes, 26 de julio de 2021

Lectura26/07/2021

 Memoria de Santos Joaquín y Ana, padres de la Bienaventurada Virgen María

Lectura I

  Ex 32, 15-24. 30-34  

En aquellos días, Moisés bajó del monte y regresó trayendo en sus manos las dos tablas de la alianza, que estaban escritas por ambos lados. Las tablas eran obra de Dios y la escritura grabada sobre ellas era también obra de Dios.

Cuando Josué oyó los gritos del pueblo, le dijo a Moisés: "Se oyen gritos de guerra en el campamento". Moisés le respondió: "No son gritos de victoria ni alaridos de derrota. Lo que oigo son cantos".

Cuando Moisés se acercó al campamento y vio el becerro y las danzas, se enfureció, arrojó las tablas y las hizo añicos al pie del monte. Luego tomó el becerro que habían hecho, lo echó al fuego y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció en el agua y se la hizo beber a los israelitas.

Después le dijo Moisés a Aarón: "¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo hayas arrastrado a cometer un pecado tan grave?" Aarón le respondió: "No te enfurezcas, señor mío, pues tú ya sabes lo perverso que es este pueblo. Me dijeron: 'Haznos un dios que nos guíe, pues no sabemos lo que le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos sacó de Egipto'. Yo les contesté: 'Los que tengan oro, que se desprendan de él'. Ellos se quitaron el oro y me lo dieron; yo lo eché al fuego y salió ese becerro".

Al día siguiente, Moisés le dijo al pueblo: "Han cometido ustedes un pecado gravísimo. Voy a subir ahora a donde está el Señor, para ver si puedo obtener el perdón de ese pecado".

Así pues, fue Moisés a donde estaba el Señor y le dijo: "Ciertamente este pueblo ha cometido un pecado gravísimo al hacerse un dios de oro. Pero ahora, Señor, te ruego que les perdones su pecado o que me borres a mí de tu libro que has escrito". El Señor le respondió: "Al que haya pecado contra mí, lo borraré de mi libro. Ahora ve y conduce al pueblo al lugar que te he dicho y mi ángel irá delante de ti. Pero cuando llegue el día de mi venganza, les pediré cuentas de su pecado". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 105  

R. (1a) Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 

En el Horeb se hicieron un becerro, 

un ídolo de oro, y lo adoraron. 

Cambiaron al Dios, que era su gloria, 

por la imagen de un buey que come pasto. 

R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 

Se olvidaron del Dios que los salvó, 

que hizo portentos en Egipto, 

en la tierra de Cam, mil maravillas 

y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios. 

R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 

Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; 

pero Moisés, que era su elegido, 

se interpuso, a fin de que, en su cólera, 

no fuera el Señor a destruirlos. 

R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 

Aclamación antes del Evangelio

  Sant 1, 18  

R. Aleluya, aleluya. 

Por su propia voluntad el Padre nos engendró 

por medio del Evangelio, 

para que fuéramos, en cierto modo, 

primicias de sus creaturas. 

R. Aleluya. 

Evangelio

  Mt 13, 31-35  

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos es semejante a la semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y hacen su nido en las ramas".

Les dijo también otra parábola: "El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar".

Jesús decía a la muchedumbre todas estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas; anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.



domingo, 25 de julio de 2021

Lectura25/07/2021

 XVII Domingo Ordinario

Lectura I

  2 Reyes 4: 42-44  

En aquellos días, llegó de Baal-Salisá un hombre que traía para el siervo de Dios, Eliseo, como primicias, veinte panes de cebada y grano tierno en espiga.

Entonces Eliseo dijo a su criado: "Dáselos a la gente para que coman". Pero él le respondió: "¿Cómo voy a repartir estos panes entre cien hombres?"

Eliseo insistió: "Dáselos a la gente para que coman, porque esto dice el Señor: 'Comerán todos y sobrará' ".

El criado repartió los panes a la gente; todos comieron y todavía sobró, como había dicho el Señor. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 144  

R. (cf. 16) Bendeciré al Señor eternamente. 

Que te alaben, Señor, todas tus obras 

y que todos tus fieles te bendigan. 

Que proclamen la gloria de tu reino 

y den a conocer tus maravillas. R. 

R. Bendeciré al Señor eternamente. 

A ti, Señor, sus ojos vuelven todos 

y tú los alimentas a su tiempo. 

Abres, Señor, tus manos generosas 

y cuantos viven quedan satisfechos. R. 

R. Bendeciré al Señor eternamente. 

Siempre es justo el Señor en sus designios 

y están llenas de amor todas sus obras. 

No está lejos de aquellos que lo buscan; 

muy cerca está el Señor de quien lo invoca. R. 

R. Bendeciré al Señor eternamente.


 Lectura II

  Ef 4, 1-6  

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos. 


 Aclamación antes del Evangelio

  Lc 7, 16  

R. Aleluya, aleluya. 

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. 

Dios ha visitado a su pueblo. 

R. Aleluya.


 Evangelio

  Jn 6, 1-15  

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra orilla del mar de Galilea o lago de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, festividad de los judíos. Viendo Jesús que mucha gente lo seguía, le dijo a Felipe: "¿Cómo compraremos pan para que coman éstos?" Le hizo esta pregunta para ponerlo a prueba, pues él bien sabía lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Ni doscientos denarios de pan bastarían para que a cada uno le tocara un pedazo de pan". Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es eso para tanta gente?" Jesús le respondió: "Díganle a la gente que se siente". En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil.

Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien". Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes llenaron doce canastos.

Entonces la gente, al ver el signo que Jesús había hecho, decía: "Éste es, en verdad, el profeta que habría de venir al mundo". Pero Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró de nuevo a la montaña, él solo. 






Lectura24/07/2021

 Sábado de la XVI semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 24, 3-8  

En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: "Haremos todo lo que dice el Señor".

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor; tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: "Obedeceremos; haremos todo lo que manda el Señor".

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído". 


Salmo Responsorial

  Del Salmo 49  

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.  

Habla el Dios de los dioses, el Señor, 

y convoca a cuantos viven en la tierra. 

En Jerusalén, dechado de hermosura, 

el Señor se ha manifestado. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.  

Congreguen ante mí a los que sellaron 

Sobre el altar mi alianza. 

Es Dios quien va a juzgar 

y el cielo mismo lo declara. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud. 

Mejor ofrece a Dios tu gratitud 

y cumple tus promesas al Altísimo 

pues yo te libraré cuando me invoques 

y tú me darás gloria, agradecido. 

R. Ofrécele al Señor tu gratitud.

 Aclamación antes del Evangelio

  Sant 1, 21  

R. Aleluya, aleluya. 

Acepten dócilmente la palabra 

que ha sido sembrada en ustedes 

y es capaz de salvarlos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 13, 24-30  

En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la muchedumbre: "El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.

Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: 'Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?' El amo les respondió: 'De seguro lo hizo un enemigo mío'. Ellos le dijeron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero él les contestó: 'No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla; y luego almacenen el trigo en mi granero' ". 



viernes, 23 de julio de 2021

Lectura23/07/2021

 Viernes de la XVI Semana del Tiempo Ordinario

Lectura I

  Ex 20, 1-17  

En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo: "Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí; no te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.

No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre.

Acuérdate de santificar el sábado. Seis días trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el forastero que viva contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó. Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.

Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su esclavo, ni a su esclava, ni su buey, ni su burro ni cosa alguna que le pertenezca''. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 18  

R. (Jn 6, 68c) Ayúdanos, Señor, a cumplir tu voluntad. 

La ley del Señor es perfecta del todo 

y reconforta el alma; 

inmutables son las palabras del Señor 

y hacen sabio al sencillo. 

R. Ayúdanos, Señor, a cumplir tu voluntad. 

En los mandamientos de Dios hay rectitud 

y alegría para el corazón; 

son la luz los preceptos del Señor 

para alumbrar el camino. 

R. Ayúdanos, Señor, a cumplir tu voluntad. 

La voluntad de Dios es santa 

y para siempre estable; 

los mandamientos del Señor son verdaderos 

y enteramente justos. 

R. Ayúdanos, Señor, a cumplir tu voluntad. 

Más deseables que el oro y las piedras preciosas, 

Las normas del Señor, 

y más dulces que la miel 

de un panal que gotea. 

R. Ayúdanos, Señor, a cumplir tu voluntad. 

Aclamación antes del Evangelio

  Cfr. Lc 8, 15  

R. Aleluya, aleluya. 

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor 

con un corazón bueno y sincero, 

y perseveran hasta dar fruto. 

R. Aleluya.


 Evangelio

  Mt 13, 18-23  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Escuchen ustedes lo que significa la parábola del sembrador. A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.

Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.

Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas, la sofocan y queda sin fruto.

En cambio, lo sembrado en tierra buena, representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto; unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta''. 



jueves, 22 de julio de 2021

Lectura22/07/2021

 Fiesta de Santa María Magdalena

Lectura I

  Can 3, 1-4b  

Esto dice la esposa: 

"En mi lecho, por las noches, 

a mi amado yo buscaba. 

Lo busqué, pero fue un vano. 

Me levantaré. Por las plazas 

y barrios de la ciudad 

buscaré al amor de mi alma.

Lo busqué, pero fue en vano. 

Y me encontraron los guardias 

de la ciudad, y les dije: 

'¿Qué no vieron a aquel que ama 

mi alma?' Y apenas se fueron, 

encontré al amor de mi alma". 


 Salmo Responsorial

  Del Salmo 62  

R. (2b) Señor, mi alma tiene sed de ti. 

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; 

de ti sedienta está mi alma. 

Señor, todo mi ser te añora, 

como el suelo reseco añora el agua. 

R. Señor, mi alma tiene sed de ti. 

Para admirar tu gloria y tu poder, 

anhelo contemplarte en el santuario. 

Pues mejor es tu amor que la existencia; 

siempre, Señor, te alabarán mis labios. 

R. Señor, mi alma tiene sed de ti. 

Podré así bendecirte mientras viva 

y levantar en oración mis manos. 

De lo mejor se saciará mi alma; 

te alabaré con júbilo en los labios. 

R. Señor, mi alma tiene sed de ti. 

Fuiste mi auxilio 

y a tu sombra, canté lleno de gozo. 

A ti se adhiere mi alma 

y tu diestra me da seguro apoyo. 

R. Señor, mi alma tiene sed de ti. Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 

¿Qué has visto de camino, 

María, en la mañana? 

A mi Señor glorioso, 

la tumba abandonada. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 20, 1-2. 11-18  

El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

María se había quedado llorando junto al sepulcro de Jesús. Sin dejar de llorar, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados en el lugar donde había estado el cuerpo de Jesús, uno en la cabecera y el otro junto a los pies. Los ángeles le preguntaron: "¿Por qué estás llorando, mujer?" Ella les contestó: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo habrán puesto".

Dicho esto, miró hacia atrás y vio a Jesús de pie, pero no sabía que era Jesús. Entonces él le dijo: "Mujer, ¿por qué estás llorando? ¿A quién buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondió: "Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde lo has puesto". Jesús le dijo: "¡María!" Ella se volvió y exclamó: "¡Rabbuní!", que en hebreo significa 'maestro'. Jesús le dijo: "Déjame ya, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a mi Dios y su Dios' ".

María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.




miércoles, 21 de julio de 2021

Lectura21/07/2021

 Miércoles de la XVI semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 16, 1-5. 9-15  

El día quince del segundo mes, después de salir de Egipto, toda la comunidad de Israel partió de Elim y llegó al desierto de Sin, entre Elim y el Sinaí.

Toda la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: "Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud".

Entonces dijo el Señor a Moisés: "Voy a hacer que llueva pan del cielo. Que el pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda mi ley o no. El día sexto recogerán el doble de lo que suelen recoger cada día y guardarán una parte para el día siguiente".

Moisés le dijo a Aarón: "Di a la comunidad de los israelitas: 'Vengan ante la presencia del Señor, porque él ha escuchado las quejas de ustedes' ". Mientras Aarón hablaba a toda la asamblea, ellos se volvieron hacia el desierto y vieron la gloria del Señor, que aparecía en una nube.

El Señor le dijo a Moisés: "He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles de parte mía: 'Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios' ".

Aquella misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el suelo cubierto con una especie de polvo blanco, semejante a la escarcha. Al ver eso, los israelitas se dijeron unos a otros: "¿Qué es esto?", pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que el Señor les da por alimento". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 77  

R. (24b) El Señor les dio pan del cielo.  

Quisieron poner a prueba a Dios 

pidiéndole comida a su capricho 

y murmuraban contra él diciendo: 

¿Podrá Dios prepararnos un banquete en el desierto"? 

R. El Señor les dio pan del cielo. 

Entonces el Señor mandó a las nubes 

que abrieran las compuertas de los cielos; 

hizo llover maná sobre su pueblo, 

trigo celeste envió como alimento. 

Así el hombre comió pan de ángeles. 

Dios le dio de comer en abundancia. 

R. El Señor les dio pan del cielo. 

Hizo soplar desde el cielo el viento Este 

y dirigió con su fuerza el viento Sur. 

Hizo llover carne como una polvareda 

y que llovieran aves como arena del mar. 

Dios las hizo caer en medio del campamento, 

en torno a sus tiendas de campaña. 

R. El Señor les dio pan del cielo. Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.  

La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; 

todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre. 

R. Aleluya. 

 Evangelio

  Mt 13, 1-9  

Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:

"Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga". 




martes, 20 de julio de 2021

Lectura20/07/2021

 Martes de la XVI semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 14, 21—15, 1  

En aquellos días, Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del este, que secó el mar, y dividió las aguas. Los israelitas entraron en el mar y no se mojaban, mientras las aguas formaban una muralla a su derecha y a su izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución y toda la caballería del faraón, sus carros y jinetes, entraron tras ellos en el mar.

Hacia el amanecer, el Señor miró desde la columna de fuego y humo al ejército de los egipcios y sembró entre ellos el pánico. Trabó las ruedas de sus carros, de suerte que no avanzaban sino pesadamente. Dijeron entonces los egipcios: "Huyamos de Israel, porque el Señor lucha en su favor contra Egipto".

Entonces el Señor le dijo a Moisés: "Extiende tu mano sobre el mar, para que vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes". Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, las aguas volvieron a su sitio, de suerte que al huir los egipcios se encontraron con ellas, y el Señor los derribó en medio del mar. Volvieron las aguas y cubrieron los carros, a los jinetes y a todo el ejército del faraón, que se había metido en el mar para perseguir a Israel. Ni uno solo se salvó.

Pero los hijos de Israel caminaban por lo seco en medio del mar. Las aguas les hacían muralla a derecha e izquierda. Aquel día salvó el Señor a Israel de las manos de Egipto. Israel vio a los egipcios muertos en la orilla del mar. Israel vio la mano fuerte del Señor sobre los egipcios, y el pueblo temió al Señor y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo. Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico al Señor: 

 Salmo Responsorial

  Del Éxodo 15  

R. (1a) Alabemos al Señor por su victoria. 

Al soplo de tu ira 

las aguas se agolparon, 

el oleaje se irguió como un gran dique 

y el mar quedó cuajado. R. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 

El enemigo dijo: 

"Iré tras ellos a alcanzarlos, 

repartiré el botín, saciaré mi codicia, 

empuñaré la espada, los matará mi mano". R. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 

Pero sopló tu aliento 

y el mar cayó sobre ellos; 

en las temibles aguas 

como plomo se hundieron. 

Extendiste tu diestra 

y se los tragó la tierra. R. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 

Tú llevas a tu pueblo 

para plantarlo en el monte que le diste en herencia, 

en el lugar que convertiste en tu morada, 

en el santuario que construyeron tus manos. R. 

R. Alabemos al Señor por su victoria.

 Aclamación antes del Evangelio

  Jn 14, 23  

R. Aleluya, aleluya. 

El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará 

y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. 

R. Aleluya.


 Evangelio

  Mt 12, 46-50  

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: "Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo".

Pero él respondió al que se lo decía: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre". 



lunes, 19 de julio de 2021

Lectura19/07/2021

 Lunes de la XVI semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 14, 5-18  

En aquellos días, cuando le avisaron al faraón que los israelitas habían escapado, el faraón y sus servidores cambiaron de parecer con respecto al pueblo de Israel y exclamaron: "¿Qué hemos hecho? Hemos dejado escapar a nuestros esclavos israelitas". Entonces el faraón mandó enganchar su carro y llevó consigo sus tropas: seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, cada uno con sus respectivos guerreros.

El Señor endureció el corazón del faraón, rey de Egipto, para que persiguiera a los hijos de Israel, mientras éstos se alejaban jubilosos. Los egipcios los persiguieron con todo un ejército de caballos, carros y guerreros, y les dieron alcance, mientras acampaban junto al mar, cerca de Pi-ha-Jirot, frente a Baal-Sefón.

Al acercarse el faraón, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios los perseguían, tuvieron miedo, clamaron al Señor y le dijeron a Moisés: "¿Acaso no había sepulturas en Egipto, para que nos trajeras a morir en el desierto? ¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿No te dijimos claramente allá: 'Déjanos en paz; queremos servir a los egipcios'? Pues más vale servir a los egipcios que morir en el desierto".

Moisés le contestó al pueblo: "No teman; permanezcan firmes y verán la victoria que el Señor les va a conceder hoy. Los egipcios que ven ahora, no los volverán a ver nunca. El Señor peleará por ustedes, y ustedes no tendrán que preocuparse por nada".

Entonces el Señor le dijo a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí? Diles a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu bastón, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en el mar sin mojarse. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a expensas del faraón y de todo su ejército, de sus carros y jinetes. Cuando me haya cubierto de gloria a expensas del faraón, de sus carros y jinetes, los egipcios sabrán que yo soy el Señor". 

 Salmo Responsorial

  Del Éxodo 15  

R. (1b) Alabemos al Señor por su victoria. 

Cantemos al Señor, sublime es su victoria: 

caballos y jinetes arrojó en el mar. 

Mi fortaleza y mi canto es el Señor, 

él es mi salvación; 

él es mi Dios, y yo lo alabaré, 

es el Dios de mis padres, y yo lo cantaré. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 

El Señor es un guerrero, su nombre es el Señor. 

Precipitó en el mar los carros del faraón 

y a sus guerreros; 

ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 

Las olas los cubrieron, 

cayeron hasta el fondo, como piedras. 

Señor, tu diestra brilla por su fuerza, 

tu diestra, Señor, tritura al enemigo. 

R. Alabemos al Señor por su victoria. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Sal 95, 8  

R. Aleluya, aleluya. 

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 

"No endurezcan su corazón". 

R. Aleluya.


 Evangelio

  Mt 12, 38-42  

En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: "Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa". El les respondió: "Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.

Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.

La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón''. 





domingo, 18 de julio de 2021

Lectura18/07/2021

 XVI Domingo Ordinario

Lectura I

  Jer 23, 1-6  

"¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer a las ovejas de mi rebaño!, dice el Señor.

Por eso habló así el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: "Ustedes han rechazado y dispersado a mis ovejas y no las han cuidado. Yo me encargaré de castigar la maldad de las acciones de ustedes. Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas de todos los países a donde las había expulsado y las volveré a traer a sus pastos, para que ahí crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten. Ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá.

Miren: Viene un tiempo, dice el Señor, 

en que haré surgir un renuevo en el tronco de David: 

será un rey justo y prudente 

y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia. 

En sus días será puesto a salvo Judá, 

Israel habitará confiadamente 

y a él lo llamarán con este nombre: 

'El Señor es nuestra justicia' ". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 22  

R. (1) El Señor es mi pastor, nada me faltará. 

El Señor es mi pastor, nada me falta: 

en verdes praderas me hace reposar 

y hacia fuentes tranquilas me conduce 

para reparar mis fuerzas. R. 

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. 

Por ser un Dios fiel a sus promesas, 

me guía por el sendero recto; 

así, aunque camine por cañadas oscuras, 

nada temo, porque tú estás conmigo. 

Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R. 

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. 

Tú mismo me preparas la mesa, 

a despecho de mis adversarios; 

me unges la cabeza con perfume, 

y llenas mi copa hasta los bordes. R. 

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán 

todos los días de mi vida; 

y viviré en la casa del Señor 

por años sin término. R. 

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. 


Lectura II

  Ef 2, 13-18  

Hermanos: Ahora, unidos a Cristo Jesús, ustedes, que antes estaban lejos, están cerca, en virtud de la sangre de Cristo.

Porque él es nuestra paz; él hizo de los judíos y de los no judíos un solo pueblo; él destruyó, en su propio cuerpo, la barrera que los separaba: el odio; él abolió la ley, que consistía en mandatos y reglamentos, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, un solo hombre nuevo, estableciendo la paz, y para reconciliar a ambos, hechos un solo cuerpo, con Dios, por medio de la cruz, dando muerte en sí mismo al odio.

Vino para anunciar la buena nueva de la paz, tanto a ustedes, los que estaban lejos, como a los que estaban cerca.

Así, unos y otros podemos acercarnos al Padre, por la acción de un mismo Espíritu. 

 Aclamación antes del Evangelio

  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; 

yo las conozco y ellas me siguen. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 6, 30-34  

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: "Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco", porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. 



 



sábado, 17 de julio de 2021

Lectura17/07/2021

 Sábado de la XV semana del Tiempo ordinario 

Lectura I

  Ex 12, 37-42  

En aquellos días, los hijos de Israel partieron de Ramsés hacia Sukot; eran unos seiscientos mil hombres, sin contar a los niños. Salió también con ellos una enorme y abigarrada muchedumbre con grandes rebaños de ovejas, vacas y otros animales. De la masa que habían sacado de Egipto cocieron piezas de pan ázimo, no fermentado; pues los egipcios, al arrojarlos del país, no les dieron tiempo de dejar fermentar la masa, ni de tomar provisiones para el camino.

Los hijos de Israel estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años. El mismo día que se cumplían los cuatrocientos treinta años, salieron de la tierra de Egipto todos los ejércitos del Señor. Esa noche veló el Señor, para sacarlos de Egipto. Por eso, esta noche será noche de vela en honor del Señor para todos los hijos de Israel, de generación en generación. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 135  

R. Demos gracias al Señor, porque él es bueno. 

Demos gracias al Señor, porque él es bueno; 

él se acordó de nosotros en nuestra humillación 

y nos libró de nuestros enemigos. R. 

R. Demos gracias al Señor, porque él es bueno. 

Demos gracias al que hirió a los primogénitos egipcios 

y sacó a Israel de aquel país: 

con mano poderosa, con brazo extendido. R. 

R. Demos gracias al Señor, porque él es bueno. 

Demos gracias al que en dos partió el mar Rojo, 

condujo a Israel entre las aguas 

y arrojó en el mar Rojo al faraón y a su ejército. R. 

R. Demos gracias al Señor, porque él es bueno. 

Aclamación antes del Evangelio

  2 Co 5, 19  

R. Aleluya, aleluya. 

Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, 

y nos ha encomendado a nosotros 

el mensaje de la reconciliación. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 12, 14-21  

En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías:

Miren a mi siervo, a quien sostengo; 

a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. 

En él he puesto mi Espíritu, 

para que haga brillar la justicia sobre las naciones. 

No gritará ni clamará, 

no hará oír su voz en las plazas, 

no romperá la caña resquebrajada, 

ni apagará la mecha que aún humea, 

hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra; 

y en él pondrán todas las naciones su esperanza.




viernes, 16 de julio de 2021

Lectura16/07/2021

 Viernes de la XV semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 11, 10—12, 14  

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios ante el faraón, pero el Señor endureció el corazón del faraón, que no dejó salir de su país a los hijos de Israel.

El Señor les dijo a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: "Este mes será para ustedes el primero de todos los meses y el principal del año. Díganle a toda la comunidad de Israel: 'El día diez de este mes tomará cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con los vecinos y elija un cordero adecuado al número de personas y a la cantidad que cada cual pueda comer. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.

Lo guardarán hasta el día catorce del mes, cuando toda la comunidad de los hijos de Israel, lo inmolará al atardecer. Tomarán la sangre y rociarán las dos jambas y el dintel de la puerta de la casa donde vayan a comer el cordero. Esa noche comerán la carne, asada a fuego; comerán panes sin levadura y hierbas amargas. No comerán el cordero crudo o cocido, sino asado; lo comerán todo, también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada de él para la mañana; lo que sobre lo quemarán.

Y comerán así: Con la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano y a toda prisa, porque es la Pascua, es decir, el paso del Señor.

Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos del país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados. Castigaré a todos los dioses de Egipto, yo, el Señor. La sangre les servirá de señal en las casas donde habitan ustedes. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo y no habrá entre ustedes plaga ex-terminadora, cuando hiera yo la tierra de Egipto.

Ese día será para ustedes un memorial y lo celebrarán como fiesta en honor del Señor. De generación en generación celebrarán esta festividad, como institución perpetua' ". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 115  

R. (13) Cumpliré mis promesas al Señor.  

¿Cómo le pagaré al Señor 

 todo el bien que me ha hecho? 

Levantaré el cáliz de salvación 

e invocaré el nombre del Señor. 

R. Cumpliré mis promesas al Señor. 

A los ojos del Señor es muy penoso 

que mueran sus amigos. 

De la muerte, Señor, me has librado, 

a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. 

R. Cumpliré mis promesas al Señor. 

Te ofreceré con gratitud un sacrificio 

e invocaré tu nombre. 

Cumpliré mis promesas al Señor 

ante todo su pueblo. 

R. Cumpliré mis promesas al Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; 

yo las conozco y ellas me siguen. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 12, 1-8  

Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: "Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado".

El les contestó: "¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?

¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.

Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado''.




jueves, 15 de julio de 2021

Lectura15/07/2021

 Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Lectura I

  Ex 3, 13-20  

En aquel tiempo, Moisés [después de oír la voz del Señor en medio de la zarza] le dijo: "Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: 'El Dios de sus padres me envía a ustedes'; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?"

Dios le contestó a Moisés: "Mi nombre es Yo-soy"; y añadió: "Esto les dirás a los israelitas: 'Yo-soy me envía a ustedes'. También les dirás: 'El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes. Este es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación'.

Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: 'Yo he venido a ustedes porque he visto cómo los maltratan en Egipto. He decidido sacarlos de la esclavitud de Egipto para llevarlos al país de los cananeos, hititas, amorreos, perezeos, jiveos y yebuseos, a una tierra que mana leche y miel'.

Los ancianos de Israel escucharán tu voz y tú irás con ellos a ver al faraón y le dirán: 'El Señor, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permítenos caminar tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios'.

Ya sé que el faraón no los dejará ir, si no se ve obligado. Por eso yo extenderé mi brazo y azotaré a los egipcios con toda clase de males, y finalmente el faraón los dejará salir". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 104  

R. (8a) El Señor nunca olvida sus promesas. 

Aclamen al Señor y denle gracias, 

relaten sus prodigios a los pueblos. 

Entonen en su honor himnos y cantos, 

celebren sus portentos. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Ni aunque transcurran mil generaciones, 

se olvidará el Señor de sus promesas, 

de la alianza pactada con Abraham, 

del juramento a Isaac, que un día le hiciera. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Dios hizo a su pueblo muy fecundo, 

más poderoso que sus enemigos. 

A éstos les endureció el corazón 

para que odiaran a su pueblo, 

y le pusieran asechanzas a sus siervos. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Pero envió a su siervo, Moisés, 

y a Aarón, su elegido, 

a que hicieran contra ellos sus señales anunciadas, 

sus prodigios en la tierra de Egipto. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 11, 28  

R. Aleluya, aleluya. 

Vengan a mí, todos los que están fatigados 

y agobiados por la carga, 

y yo les daré alivio, dice el Señor. 

R. Aleluya.


 Evangelio

  Mt 11, 28-30  

En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera".



miércoles, 14 de julio de 2021

Lectura14/07/2021

 Memoria de Santa Kateri Tekakwitha, Virgen

Lectura I

  Ex 3, 1-6. 9-12  

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: "Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema".

Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Aquí estoy". Le dijo Dios: "¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada". Y añadió: "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob".

Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: "El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí y he visto cómo los oprimen los egipcios. Ahora, ve a ver al faraón, porque yo te envío para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel".

Moisés le dijo entonces a Dios: "¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?" El Señor respondió: "Yo estaré contigo y ésta será la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo, ustedes darán culto a Dios en este monte". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 102  

R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso. 

Bendice al Señor, alma mía, 

que todo mi ser bendiga su santo nombre. 

Bendice al Señor, alma mía, 

y no te olvides de sus beneficios. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor perdona tus pecados 

y cura tus enfermedades; 

él rescata tu vida del sepulcro 

y te colma de amor y de ternura. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor hace justicia 

y le da la razón al oprimido. 

A Moisés le mostró su bondad 

y sus prodigios al pueblo de Israel. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso.


 Aclamación antes del Evangelio

  Cfr. Mt 11, 25  

R. Aleluya, aleluya. 

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, 

porque has revelado los misterios del Reino 

a la gente sencilla. 

R. Aleluya. 

Evangelio

  Mt 11, 25-27  

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar''. 


 

martes, 13 de julio de 2021

Lectura13/07/2021

 Martes de la XV semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Ex 2, 1-15a  

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de su misma tribu. La mujer concibió y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso, lo tuvo escondido tres meses. Pero como ya no podía ocultarlo por más tiempo, tomó una canastilla de mimbre, la embadurnó con betún y con brea, metió en ella al niño y la dejó entre los juncos, a la orilla del río. Entre tanto, la hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver lo que sucedía.

Bajó la hija del faraón a bañarse en el río, y mientras sus doncellas se paseaban por la orilla, vio la canastilla entre los juncos y envió a una criada para que se la trajera. La abrió y encontró en ella un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: "Es un niño hebreo".

Entonces se acercó la hermana del niño y le dijo a la hija del faraón: "¿Quieres que vaya a llamar a una nodriza hebrea para que te críe al niño?" La hija del faraón le dijo que sí. Entonces la joven fue a llamar a la madre del niño. La hija del faraón le dijo a ésta: "Toma a este niño; criámelo y yo te pagaré". Tomó la mujer al niño y lo crió.

El niño creció y ella se lo llevó entonces a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, que significa: "De las aguas lo he sacado".

Cuando Moisés creció, fue a visitar a sus hermanos y se dio cuenta de sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio maltrataba a uno de sus hermanos hebreos. Entonces Moisés miró para todas partes, no vio a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Al día siguiente salió y vio que dos hebreos se estaban peleando. Le dijo entonces al culpable: "¿Por qué le pegas a tu compañero?" Pero él le contestó: "¿Quién te ha nombrado jefe y juez de nosotros? ¿Acaso piensas matarme como al egipcio?" Lleno de temor, Moisés pensó: "Sin duda que ya todo el mundo lo sabe". Se enteró el faraón de lo sucedido y buscó a Moisés para matarlo, pero él huyó lejos del faraón y se fue a vivir al país de Madián. 


Salmo Responsorial

  Del Salmo 68  

R. (cf 33) Busquen al Señor y vivirán. 

Me estoy hundiendo en un lodo profundo 

y no puedo apoyar los pies; 

he llegado hasta el fondo de las aguas 

y me arrastra la corriente. 

R. Busquen al Señor y vivirán. 

A ti, Señor, elevo mi plegaria, 

ven en mi ayuda pronto; 

escúchame conforme a tu clemencia, 

Dios fiel en el socorro. 

R. Busquen al Señor y vivirán. 

Mírame enfermo y afligido; 

defiéndeme y ayúdame, Dios mío. 

En mi cantar exaltaré tu nombre, 

proclamaré tu gloria, agradecido. 

R. Busquen al Señor y vivirán. 

Se alegrarán al verlo los que sufren; 

Quienes busquen a Dios tendrán más ánimo, 

porque el Señor jamás desoye al pobre 

ni olvida al que se encuentra encadenado. 

R. Busquen al Señor y vivirán. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Sal 94, 8  

R. Aleluya, aleluya. 

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 

"No endurezcan su corazón". 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 11, 20-24  

En aquel tiempo, Jesús se puso a reprender a las ciudades que habían visto sus numerosos milagros, por no haberse arrepentido. Les decía:

"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran realizado los milagros que se han hecho en ustedes, hace tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Pero yo les aseguro que el día del juicio será menos riguroso para Tiro y Sidón, que para ustedes.

Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo, porque si en Sodoma se hubieran realizado los milagros que en ti se han hecho, quizá estaría en pie hasta el día de hoy. Pero yo te digo que será menos riguroso el día del juicio para Sodoma que para ti''.




lunes, 12 de julio de 2021

Lectura12/06/2021

 Lunes de la XV Semana del Tiempo Ordinario

Lectura I

Ex 1, 8-14, 22  

En aquel tiempo, subió al poder en Egipto un nuevo faraón, que no había conocido a José, y le dijo a su pueblo: "Los hijos de Israel forman un pueblo más numeroso y fuerte que nosotros. Tomemos precauciones contra ellos para que no sigan multiplicándose, no sea que, en caso de guerra, se unan a nuestros enemigos, para luchar contra nosotros y se escapen del país".

Les pusieron, pues, capataces a los israelitas para que los oprimieran con trabajos pesados; y así construyeron para el faraón las ciudades de Pitom y Ramsés, como lugares de almacenamiento. Pero mientras más los oprimían, más crecían y se multiplicaban.

Los egipcios llegaron a temer a los hijos de Israel y los redujeron a una cruel esclavitud; les hicieron pesada la vida, sometiéndolos a rudos trabajos de albañilería y a toda clase de tareas serviles en el campo.

Además, el faraón dio esta orden a su pueblo: "Echen al río a todos los niños que les nazcan a los hebreos; pero si son niñas, déjenlas vivir". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 123  

R. (8a) Nuestra ayuda es invocar al Señor. 

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte 

cuando los hombres nos asaltaron, 

nos habría devorado vivos 

el fuego de su cólera. 

R. Nuestra ayuda es invocar al Señor. 

Las aguas nos hubieran sepultado, 

un torrente nos hubiera llegado al cuello, 

un torrente de aguas encrespadas. 

Bendita sea el Señor, 

porque no permitió que nos despedazaran con sus dientes. 

R. Nuestra ayuda es invocar al Señor. 

Nuestra vida se escapó como un pájaro 

de la trampa de los cazadores. 

La trampa se rompió y nosotros escapamos. 

Nuestra ayuda nos viene del Señor, 

que hizo el cielo y la tierra. 

R. Nuestra ayuda es invocar al Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 5, 10  

R. Aleluya, aleluya. 

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, 

porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. 

R. Aleluya.

 

Evangelio

  Mt 10, 34—11, 1  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "No piensen que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la guerra. He venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y los enemigos de cada uno serán los de su propia familia.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que salve su vida, la perderá y el que la pierda por mí, la salvará.

Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.

El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta; el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.

Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro que no perderá su recompensa''.

Cuando acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, Jesús partió de ahí para enseñar y predicar en otras ciudades.




domingo, 11 de julio de 2021

Lectura11/07/2021

 XV Domingo Ordinario

Lectura I

  Am 7, 12-15  

En aquel tiempo, Amasías, sacerdote de Betel, le dijo al profeta Amós: "Vete de aquí, visionario, y huye al país de Judá; gánate allá el pan, profetizando; pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque es santuario del rey y templo del reino".

Respondió Amós: 

"Yo no soy profeta ni hijo de profeta, 

sino pastor y cultivador de higos. 

El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: 

'Ve y profetiza a mi pueblo, Israel' ". 


 Salmo Responsorial

  Del Salmo 84  

R. (8) Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

Escucharé las palabras del Señor, 

palabras de paz para su pueblo santo. 

Está ya cerca nuestra salvación 

y la gloria del Señor habitará en la tierra. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

La misericordia y la verdad se encontraron, 

la justicia y la paz se besaron, 

la fidelidad brotó en la tierra 

y la justicia vino del cielo. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

Cuando el Señor nos muestre su bondad, 

nuestra tierra producirá su fruto. 

La justicia le abrirá camino al Señor 

e irá siguiendo sus pisadas. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 


Lectura II

  Ef 1, 3-14 o 1, 3-10  

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, 

que nos ha bendecido en él 

con toda clase de bienes espirituales y celestiales. 

Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, 

para que fuéramos santos 

e irreprochables a sus ojos, por el amor, 

y determinó, porque así lo quiso, 

que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, 

para que alabemos y glorifiquemos la gracia 

con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.

Pues por Cristo, por su sangre, 

hemos recibido la redención, 

el perdón de los pecados. 

Él ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia, 

con toda sabiduría e inteligencia, 

dándonos a conocer el misterio de su voluntad. 

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo, 

cuando llegara la plenitud de los tiempos: 

hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, 

tuvieran a Cristo por cabeza.

Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.

En él también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y después de creer, han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr. Ef 1, 17-18  

R. Aleluya, aleluya. 

Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo 

ilumine nuestras mentes 

para que podamos comprendamos cuál es la esperanza 

que nos da su llamamiento. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 6, 7-13  

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos".

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. 




Lectura10/07/2021

 Sábado de la XIV semana del Tiempo ordinario

Lectura I

  Gn 49, 29-32; 50, 15-26a  

En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les dio estas instrucciones: "Yo voy a reunirme con los míos. Sepúltenme junto a mis padres, en la cueva del campo de Makpelá, frente a Mambré, en Canaán. Es el campo que Abraham le compró a Efrón, el hitita, para que lo enterraran. Ahí sepultaron a Abraham y a su esposa Sara, a Isaac y a su esposa Rebeca, y ahí sepulté yo a Lía". Cuando terminó de dar este encargo a sus hijos, Jacob expiró y fue a reunirse con los suyos.

Los hermanos de José, al ver que había muerto su padre, dijeron: "A ver si José no nos guarda rencor y no nos hace pagar todo el daño que le hicimos". Por eso le mandaron este recado: "Antes de morir, tu padre nos encargó que te dijéramos esto: 'Perdona, por favor, a tus hermanos su crimen, su pecado y el daño que te hicieron'. También nosotros, siervos del Dios de tu padre, te pedimos que nos perdones". Cuando José oyó el recado se puso a llorar.

Fueron después sus hermanos personalmente a verlo y, postrados ante él, le dijeron: "Aquí nos tienes. Somos esclavos tuyos". José les replicó: "No tengan miedo. ¿Podemos acaso oponernos a los designios de Dios? Ustedes quisieron hacerme daño, pero Dios lo convirtió en un bien para hacer sobrevivir a un pueblo numeroso, como pueden ver. Así que no tengan miedo; yo los mantendré a ustedes y a sus pequeñuelos". Y los consoló y les habló con mucho cariño.

José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre y vivió hasta los ciento diez años; vio a los bisnietos de Efraín y en sus brazos nacieron los hijos de Makir, hijo de Manasés. Finalmente José les dijo a sus hermanos: "Yo voy a morir ya, pero ciertamente Dios cuidará de ustedes y los hará salir de este país a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac y a Jacob". José los hizo jurar diciendo: "Cuando Dios los haga salir de esta tierra, se llevarán mis huesos de aquí". Y luego murió José. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 104  

R. (cf Sal 68, 33) Cantemos la grandeza del Señor. 

Aclamen al Señor y denle gracias, 

relaten sus prodigios a los pueblos. 

Entonen en su honor himnos y cantos 

celebren sus portentos. 

R. Cantemos la grandeza del Señor. 

Del nombre del Señor enorgullézcanse, 

y siéntase feliz el que lo busca. 

Recurran al Señor y a su poder, 

y a su presencia acudan. 

R. Cantemos la grandeza del Señor. 

Descendientes de Abraham, su servidor; 

estirpe de Jacob, su predilecto, 

escuchen: el Señor es nuestro Dios 

y gobiernan la tierra sus decretos. 

R. Cantemos la grandeza del Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  1 Pedro 4: 14  

R. Aleluya, aleluya. 

Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos; 

porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes. 

R. Aleluya. 

Evangelio

  Mt 10, 24-33  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "El discípulo no es más que el maestro, ni el criado más que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores!

No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.

¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.

A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos''. 


 






viernes, 9 de julio de 2021

Lectura09/07/2021

 Viernes de la XIV semana del Tiempo ordinario

Lectionary: 387Lectura I

  Gn 46, 1-7. 28-30  

En aquellos días, partió Jacob con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac. Por la noche, Dios se le apareció y le dijo: "¡Jacob, Jacob!" El respondió: "Aquí estoy". El Señor le dijo: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de ir a Egipto, porque ahí te convertiré en un gran pueblo. Yo iré contigo allá, José te cerrará los ojos y después de muerto, yo mismo te haré volver aquí".

Al partir de Berseba, los hijos de Jacob hicieron subir a su padre, a sus pequeños y a sus mujeres en las carretas que había mandado el faraón para transportarlos. Tomaron el ganado y cuanto habían adquirido en la tierra de Canaán y se fueron a Egipto, Jacob y todos sus descendientes, sus hijos y nietos, sus hijas y nietas.

Jacob mandó a Judá por delante para que le avisara a José y le preparara un sitio en la región de Gosén. Cuando ya estaban por llegar, José enganchó su carroza y se fue a Gosén para recibir a su padre. Apenas lo vio, corrió a su encuentro y, abrazándolo largamente, se puso a llorar. Jacob le dijo a José: "Ya puedo morir tranquilo, pues te he vuelto a ver y vives todavía". 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 36  

R. (39a) La salvación del justo es el Señor.  

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien 

y vivirás tranquilo en esta tierra. 

Busca en él tu alegría 

y te dará el Señor cuanto deseas. 

R. La salvación del justo es el Señor. 

Cuida el Señor la vida de los buenos, 

y su herencia perdura; 

no se marchitarán en la sequía, 

y en tiempos de escasez tendrán hartura. 

R. La salvación del justo es el Señor. 

Apártate del mal, practica el bien 

y tendrás una casa eternamente; 

porque al Señor le agrada lo que es justo 

y vela por sus fieles. 

R. La salvación del justo es el Señor. Aclamación antes del Evangelio

  Jn 16, 13a; 14, 26d  

R. Aleluya, aleluya. 

Cuando venga el Espíritu de verdad, 

él les enseñará toda la verdad 

y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor. 

R. Aleluya. Evangelio

  Mt 10, 16-23  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Yo los envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos como las serpientes y sencillos como las palomas.

Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Yo les aseguro que no alcanzarán a recorrer todas las ciudades de Israel, antes de que venga el Hijo del hombre''. 



 



Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...