martes, 30 de noviembre de 2021

Lectura30/11/2021

Fiesta de San Andrés, Apóstol
  
Primera Lectura
  Rom 10, 9-18  

Hermanos: Basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. 
Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.
Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!
Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación? Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo.
Entonces yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el último rincón de la tierra. 

Salmo Responsorial
  Salmo 18, 2-3. 4-5  

R. (5a) El mensaje del Señor resuena en toda la tierra. 
Los cielos proclaman la gloria de Dios 
y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 
Un día comunica su mensaje al otro día 
y una noche se lo transmite a la otra noche. 
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra. 
Sin que pronuncien una palabra, 
sin que resuene su voz, 
a toda la tierra llega su sonido 
y su mensaje hasta el fin del mundo. 
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

 Aclamación antes del Evangelio
  Mt 4, 19  

R. Aleluya, aleluya. 
Síganme, dice el Señor, 
y yo los haré pescadores de hombres. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 4, 18-22  

Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y los haré pescadores de hombres". Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron.


lunes, 29 de noviembre de 2021

Lectura29/11/2021

Lunes de la primera semana de Adviento
  Primera Lectura
  Is 2, 1-5  

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén: 
En días futuros, el monte de la casa del Señor 
será elevado en la cima de los montes, 
encumbrado sobre las montañas, 
y hacia él confluirán todas las naciones.
Acudirán pueblos numerosos, que dirán: 
"Vengan, subamos al monte del Señor, 
a la casa del Dios de Jacob, 
para que él nos instruya en sus caminos 
y podamos marchar por sus sendas. 
Porque de Sión saldrá la ley, 
de Jerusalén, la palabra del Señor".
Él será el árbitro de las naciones 
y el juez de pueblos numerosos. 
De las espadas forjarán arados 
y de las lanzas, podaderas; 
ya no alzará la espada pueblo contra pueblo, 
ya no se adiestrarán para la guerra.
¡Casa de Jacob, en marcha! 
Caminemos a la luz del Señor.

 Salmo Responsorial
Salmo 121, 1-2. 3-4a (4b-5. 6-7) 8-9

R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor. 
¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: 
"Vayamos a la casa del Señor"! 
Y hoy estamos aquí, Jerusalén, 
jubilosos, delante de tus puertas. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. 
A ti, Jerusalén, suben las tribus, 
las tribus del Señor, 
según lo que a Israel se le ha ordenado, 
para alabar el nombre del Señor. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. 
Digan de todo corazón: "Jerusalén, 
que haya paz entre aquellos que te aman, 
que haya paz dentro de tus murallas 
y que reine la paz en cada casa". 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. 
Por el amor que tengo a mis hermanos, 
voy a decir: "La paz esté contigo". 
Y por la casa del Señor, mi Dios, 
pediré para ti todos los bienes. 
R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Sal 79, 4  

R. Aleluya, aleluya. 
Señor y Dios nuestro, ven a salvarnos; 
míranos con bondad y estaremos a salvo. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 8, 5-11  

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le contestó: "Voy a curarlo".
Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos".

domingo, 28 de noviembre de 2021

Lectura28/11/2021

I Domingo de Adviento
  Primera Lectura
  Jer 33, 14-16  

"Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.
En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán 'el Señor es nuestra justicia' ".

Salmo Responsorial
  Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14  

R. (1b) Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Descúbrenos, Señor, tus caminos, 
guíanos con la verdad de tu doctrina. 
Tú eres nuestro Dios y salvador 
y tenemos en ti nuestra esperanza. R.  
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Porque el Señor es recto y bondadoso, 
indica a los pecadores el sendero, 
guía por la senda recta a los humildes 
y descubre a los pobres sus caminos. R.  
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Con quien guarda su alianza y sus mandatos, 
el Señor es leal y bondadoso. 
El Señor se descubre a quien lo teme 
y enseña el sentido de su alianza. R.  
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos. 

Segunda Lectura
  1 Tes 3, 12-4, 2  

Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.
Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús. 

Aclamación antes del Evangelio
  Sal 84, 8  

R. Aleluya, aleluya. 
Muéstranos, Señor, tu misericordia 
y danos tu salvación. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 21, 25-28. 34-36  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

sábado, 27 de noviembre de 2021

Lectura27/11/2021

Sábado de la XXXIV semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Dn 7, 15-27  

Yo, Daniel, me sentía angustiado y perturbado por las visiones que había tenido. Me acerqué a uno de los presentes y le pedí que me explicara todo aquello, y él me explicó el sentido de las visiones: "Esas cuatro bestias gigantescas significan cuatro reyes que surgirán en el mundo. Pero los elegidos del Altísimo recibirán el reino y lo poseerán por los siglos de los siglos".
Quise saber lo que significaba la cuarta bestia, diferente de las demás, la bestia terrible, con dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba, y pisoteaba lo sobrante con las patas; lo que significaban los diez cuernos de su cabeza y el otro cuerno que, al salir, eliminaba a otros tres, que tenía ojos y una boca que profería blasfemias y era más grande que las otras.
Mientras yo seguía mirando, aquel cuerno luchó contra los elegidos y los derrotó, hasta que llegó el anciano para hacer justicia a los elegidos del Altísimo, para que éstos poseyeran el reino.
Después me dijo: "La cuarta bestia es un cuarto rey que habrá en la tierra, mayor que todos los reyes, que devorará, trillará y triturará toda la tierra. Sus diez cuernos son diez reyes que habrá en aquel reino, y después vendrá otro, más poderoso que ellos, el cual destronará a tres reyes; blasfemará contra el Altísimo e intentará aniquilar a los elegidos y cambiar las fiestas y la ley. Los elegidos estarán bajo su poder durante tres años y medio. Pero al celebrarse el juicio, se le quitará el poder y será destruido y aniquilado totalmente. El poder real y el dominio sobre todos los reinos bajo el cielo serán entregados al pueblo de los elegidos del Altísimo. Será un reino eterno, al que temerán y se someterán todos los soberanos".

Salmo Responsorial
  Daniel 3, 82. 83. 84. 85. 86. 87  

R. (59b) Bendito seas para siempre, Señor. 
Hombres todos, bendigan al Señor. 
Pueblo de Israel, bendice al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Sacerdotes del Señor, bendigan al Señor. 
Siervos del Señor, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Almas y espíritus justos, bendigan al Señor. 
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Lc 21, 36  

R. Aleluya, aleluya. 
Velen y oren, 
para que puedan presentarse sin temor 
ante el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 21, 34-36  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre''.

viernes, 26 de noviembre de 2021

Lectura26/11/2021

Viernes de la XXXIV semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Dn 7, 2-14  

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaron el océano y de él salieron cuatro bestias enormes, todas diferentes entre sí.
La primera bestia era como un león con alas de águila. Mientras yo lo miraba, le arrancaron las alas, lo levantaron del suelo, lo incorporaron sobre sus patas, como un hombre y le dieron inteligencia humana.
La segunda bestia parecía un oso en actitud de incorporarse, con tres costillas entre los dientes de sus fauces. Y le decían: "Levántate; come carne en abundancia".
Seguí mirando y vi otra bestia semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en el lomo y con cuatro cabezas. Y le dieron poder.
Después volví a ver en mis visiones nocturnas una cuarta bestia, terrible, espantosa y extraordinariamente fuerte; tenía enormes dientes de hierro; comía y trituraba, y pisoteaba lo sobrante con sus patas. Era diferente a las bestias anteriores y tenía diez cuernos.
Mientras estaba observando los cuernos, despuntó de entre ellos otro cuerno pequeño, que arrancó tres de los primeros cuernos. Este cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería blasfemias.
Vi que colocaban unos tronos 
y un anciano se sentó. 
Su vestido era blanco como la nieve 
y sus cabellos blancos como lana. 
Su trono, llamas de fuego, 
con ruedas encendidas. 
Un río de fuego brotaba delante de él. 
Miles y miles lo servían, 
millones y millones estaban a sus órdenes. 
Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Admirado por las blasfemias que profería aquel cuerno, seguí mirando hasta que mataron a la bestia, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras bestias les quitaron el poder y las dejaron vivir durante un tiempo determinado.
Yo seguí contemplando en mi visión nocturna 
y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, 
que venía entre las nubes del cielo. 
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos 
y fue introducido a su presencia. 
Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. 
Y todos los pueblos y naciones 
de todas las lenguas lo servían. 
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, 
y su reino jamás será destruido.

 Salmo Responsorial
  Daniel 3, 75. 76. 77. 78. 79. 80. 81  

R. (59b) Bendito seas para siempre, Señor. 
Montañas y colinas, bendigan al Señor. 
Todas las plantas de la tierra, bendiga al Señor. R. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Fuentes, bendigan al Señor. 
Mares y ríos, bendigan al Señor. R. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Ballenas y peces, bendigan al Señor. 
Aves del cielo, bendigan al Señor. 
Fieras y ganados, bendigan al Señor. R. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Lc 21, 28  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén atentos y levanten la cabeza, 
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 21, 29-33  

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: "Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse".

jueves, 25 de noviembre de 2021

Lectura25/11/2021

Jueves de la XXXIV semana del Tiempo ordinario
  Primera Lectura
  Dn 6, 12-28  

En aquellos días, unos hombres fueron a espiar a Daniel y lo sorprendieron haciendo oración a su Dios. Entonces fueron a decirle al rey Darío: "Señor, ¿no has firmado tú un decreto, que prohibe, durante treinta días, hacer oración a cualquier dios u hombre que no seas tú, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?"
El rey contestó: "El decreto está en vigor, como ley irrevocable para medos y persas". Ellos le replicaron: "Pues Daniel, uno de los desterrados de Judea, no ha obedecido el decreto que firmaste, porque tres veces al día hace oración a su Dios".
Al oír estas palabras, el rey se afligió mucho, se propuso salvar a Daniel y hasta la puesta del sol estuvo buscando el modo de librarlo. Pero aquellos hombres, comprendiendo que el rey quería salvar a Daniel, le urgían diciéndole: "Señor, tú sabes que, según la ley de medos y persas, un decreto real es irrevocable".
Entonces el rey ordenó que trajeran a Daniel y lo arrojaran al foso de los leones. Pero le dijo a Daniel: "Tu Dios, a quien sirves con perseverancia, te va a librar".
Trajeron una piedra, taparon con ella la entrada del foso y el rey la sello con su sello y con el de sus funcionarios, para que nadie pudiera modificar la sentencia dada en contra de Daniel. Después el rey se volvió a su palacio y se pasó la noche sin probar bocado y sin poder dormir.
Al amanecer, se levantó y se dirigió a toda prisa al foso de los leones. Ya cerca del foso le gritó angustiado a Daniel: "Daniel, siervo del Dios vivo, ¿ha podido salvarte de los leones tu Dios, a quien veneras fielmente?" Daniel le contestó: "Viva siempre el rey. Mi Dios envió a sus ángeles para cerrar las fauces de los leones y no me han hecho nada, porque ante él soy inocente, como lo soy también ante ti".
El rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso; al sacarlo, vieron que no tenía ni un rasguño, porque había confiado en su Dios. Luego ordenó que trajeran a los que habían acusado a Daniel y los arrojaran al foso de los leones con sus hijos y sus esposas. No habían llegado al suelo y ya los leones los habían atrapado y despedazado.
Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra: "Paz y bienestar. Ordeno y mando que en mi imperio, todos respeten y teman al Dios de Daniel. 
Él es el Dios vivo, 
que permanece para siempre. 
Su reino no será destruido, 
su imperio durará hasta el fin. 
Él salva y libra, 
obra prodigios y señales en el cielo y en la tierra. 
Él salvó a Daniel de los leones''.

Salmo Responsorial
  Daniel 3, 68. 69. 70. 71. 72. 73. 74  

R. (59b)  Bendito seas para siempre, Señor. 
Rocíos y nevadas, bendigan al Señor. 
Hielo y frío, bendigan al Señor. 
Heladas y nieves, bendigan al Señor. R. 
R.  Bendito seas para siempre, Señor. 
Noches y días, bendigan al Señor. 
Luz y tinieblas, bendigan al Señor. R. 
R.  Bendito seas para siempre, Señor. 
Rayos y nubes, bendigan al Señor. 
Tierra, bendice al Señor. R. 
R.  Bendito seas para siempre, Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Lc 21, 28  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén atentos y levanten la cabeza, 
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 21, 20-28  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en 
el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.
¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las  naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.
Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación''.


miércoles, 24 de noviembre de 2021

Lectura24/11/2021

Memoria de Santos Andrés Dũng-Lạc, presbítero, y compañeros, mártires
  
Primera Lectura
  Dn 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28  

En aquellos días, el rey Baltasar dio un gran banquete en honor de mil funcionarios suyos y se puso a beber con ellos. Animado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y de plata que su padre, Nabucodonosor, había robado del templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus funcionarios, sus mujeres y sus concubinas.
Trajeron, pues, los vasos de oro y de plata robados del templo de Jerusalén, y en ellos bebieron el rey y sus funcionarios, sus mujeres y sus concubinas. Bebieron y comenzaron a alabar a sus dioses de oro y plata, de bronce y de hierro, de madera y de piedra.
De repente aparecieron los dedos de una mano, que se pusieron a escribir en la pared del palacio, detrás del candelabro, y el rey veía cómo iban escribiendo los dedos. Entonces el rey se demudó, la mente se le turbó, le faltaron las fuerzas y las rodillas le empezaron a temblar.
Trajeron a Daniel y el rey le dijo: "¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados, que mi padre Nabucodonosor trajo de Judea? Me han dicho que posees el espíritu de Dios, inteligencia, prudencia y sabiduría extraordinarias. Me han dicho que puedes interpretar los sueños y resolver los problemas. Si logras leer estas palabras y me las interpretas, te pondrán un vestido de púrpura y un collar de oro y serás el tercero en mi reino".
Daniel le respondió al rey: "Puedes quedarte con tus regalos y darle a otro tus obsequios. Yo te voy a leer esas palabras y te las voy a interpretar.
Tú te has rebelado contra el Señor del cielo: has mandado traer los vasos de su casa, y tú y tus funcionarios, tus mujeres y tus concubinas han bebido en ellos; has alabado a dioses de plata y de oro, de bronce y de hierro, de madera y de piedra, que no ven ni oyen ni entienden, pero no has glorificado al Dios que tiene en sus manos tu vida y tu actividad. Por eso Dios ha enviado esa mano para que escribiera.
Las palabras escritas son: 'Contado, Pesado, Dividido' y ésta es su interpretación. 'Contado': Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto límite. 'Pesado': Dios te ha pesado en la balanza y te falta peso. 'Dividido': Tu reino se ha dividido y se lo entregarán a los medos y a los persas".

Salmo Responsorial
  Daniel 3, 62. 63. 64. 65. 66. 67  

R. (59b) Bendito seas para siempre, Señor. 
Sol y luna, bendigan al Señor. 
Estrellas del cielo, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Lluvia y rocío, bendigan al Señor. 
Todos los vientos, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Fuego y calor, bendigan al Señor. 
Fríos y heladas, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Apoc 2, 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Sé fiel hasta la muerte 
y te daré como premio la vida, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 21, 12-19  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida''.

martes, 23 de noviembre de 2021

Lectura23/11/2021

Martes de la XXXIV semana del Tiempo ordinario
  Primera Lectura
  Dn 2, 31-45  

En aquellos días, Daniel le dijo al rey Nabucodonosor: "Tú, rey, has tenido esta visión: viste delante de ti una estatua, una estatua gigantesca, de un brillo extraordinario y de aspecto imponente. La cabeza de la estatua era de oro puro; el pecho y los brazos, de plata; el vientre y los muslos, de bronce; las piernas, de hierro; y los pies, de hierro mezclado con barro.
Tú la estabas mirando, cuando de pronto una piedra que se desprendió del monte, sin intervención de mano alguna, vino a chocar con los pies de hierro y barro de la estatua y los hizo pedazos. Entonces todo se hizo añicos: el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; todo quedó como el polvo que se desprende cuando se trilla el grano en el verano y el viento se lo lleva sin dejar rastro. Y la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en un gran monte, que llenó toda la tierra.
Este fue tu sueño y ahora te lo voy a interpretar. Tú, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado el reino y el poder, el dominio y la gloria, pues te ha dado poder sobre todos los hombres, sobre las bestias del campo y las aves del cielo, para que reines sobre ellos, tú eres la cabeza de oro.
Después de ti surgirá un reino de plata, menos poderoso que el tuyo. Después vendrá un tercer reino, de bronce, que dominará toda la tierra. Y habrá un cuarto reino, fuerte como el hierro; así como el hierro destroza y machaca todo, así él destrozará y aplastará a todos.
Los pies y los dedos de hierro mezclado con barro que viste, representan un reino dividido; tendrá algo de la solidez del hierro, porque viste el hierro mezclado con el barro. Los dedos de los pies, de hierro y de barro, significan un reino al mismo tiempo poderoso y débil. Y el hierro mezclado con el barro quiere decir que los linajes se mezclarán, pero no llegarán a fundirse, de la misma manera que el hierro no se mezcla con el barro.
En tiempo de estos reyes, el Dios del cielo hará surgir un reino que jamás será destruido, ni dominado por ninguna otra nación. Destruirá y aniquilará a todos estos reinos y él durará para siempre. Eso significa la piedra que has visto desprenderse del monte, sin intervención de mano humana, y que redujo a polvo el barro, el hierro, el bronce, la plata y el oro.
El Dios grande ha manifestado al rey lo que va a suceder. El sueño es verdadero, y su interpretación, digna de crédito".

 Salmo Responsorial
  Daniel 3, 57. 58. 59. 60. 61  

R. (59b) Bendito seas para siempre, Señor. 
Todas sus obras, bendigan al Señor. 
Todos sus ángeles, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Cielos, bendigan al Señor. 
Todas las aguas del cielo, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 
Todos sus ejércitos, bendigan al Señor. 
R. Bendito seas para siempre, Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Apoc 2, 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Sé fiel hasta la muerte 
y te daré como premio la vida, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 21, 5-11  

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: "Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido".
Entonces le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?"
Él les respondió: "Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: 'Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado'. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin".
Luego les dijo: "Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles".


lunes, 22 de noviembre de 2021

Lectura22/11/2021

Memoria de Santa Cecilia, virgen y mártir
  
Primera Lectura
  Dn 1, 1-6. 8-20  

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, vino a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió. El Señor entregó en sus manos a Joaquín, rey de Judá, así como parte de los objetos del templo, que él se llevó al país de Senaar y los guardó en el tesoro de sus dioses.
El rey mandó a Aspenaz, jefe de sus oficiales, que seleccionara de entre los israelitas de sangre real y de la nobleza, algunos jóvenes, sin defectos físicos, de buena apariencia, sobrios, cultos e inteligentes y aptos para servir en la corte del rey, con el fin de enseñarles la lengua y la literatura de los caldeos.
El rey les asignó una ración diaria de alimentos y de vino de su propia mesa. Deberían ser educados durante tres años y después entrarían al servicio del rey. Entre ellos se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran de la tribu de Judá.
Daniel hizo el propósito de no contaminarse compartiendo los alimentos y el vino de la mesa del rey, y le suplicó al jefe de los oficiales que no lo obligara a contaminarse. Dios le concedió a Daniel hallar favor y gracia ante el jefe de los oficiales. Sin embargo, éste le dijo a Daniel: "Le tengo miedo al rey, mi señor, porque él les ha asignado a ustedes su comida y su bebida, y si llega a verlos más delgados que a los demás, estará en peligro mi vida".
Daniel le dijo entonces a Malasar, a quien el jefe de los oficiales había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías: "Por favor, haz la prueba con tus siervos durante diez días; que nos den de comer legumbres, y de beber, agua; entonces podrás comparar nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa del rey y podrás tratarnos según el resultado".
Aceptó él la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al cabo de ellos, los jóvenes judíos tenían mejor aspecto y estaban más robustos que todos los que comían de la mesa del rey. Desde entonces Malasar les suprimió la ración de comida y de vino, y les dio sólo legumbres.
A estos cuatro jóvenes les concedió Dios sabiduría e inteligencia en toda clase de ciencia. A Daniel, además, el don de interpretar visiones y sueños.
Al cabo del tiempo establecido, el jefe de los oficiales llevó a todos los jóvenes ante Nabucodonosor y se los presentó. El rey conversó con ellos y entre todos no encontró a nadie como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Quedaron entonces al servicio del rey. Y en todas las cosas de sabiduría, inteligencia y experiencia que el rey les propuso, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos de su reino. 

Salmo Responsorial
  Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56  

R. (52b) Bendito seas, Señor, para siempre.  
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. 
Que tu nombre santo y glorioso sea bendito. 
R. Bendito seas, Señor, para siempre. 
Bendito seas en el templo santo y glorioso. 
Que en el trono de tu reino sea bendito. 
R. Bendito seas, Señor, para siempre. 
Bendito eres tú, Señor, 
Que penetras con tu morada los abismos 
y te sientas en tu trono rodeado de querubines. 
Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. 
R. Bendito seas, Señor, para siempre. 

Aclamación antes del Evangelio
  Mt 24, 42. 44  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén preparados, porque no saben 
a qué hora va a venir el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

Evangelio
Lc 21, 1-4

En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir".


domingo, 21 de noviembre de 2021

Lectura21/11/2021

Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
  
Primera Lectura
  Dn 7, 13-14  

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: 
Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, 
que venía entre las nubes del cielo. 
Avanzó hacia el anciano de muchos siglos 
y fue introducido a su presencia. 
Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. 
Y todos los pueblos y naciones 
de todas las lenguas lo servían. 
Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, 
y su reino jamás será destruido. 

Salmo Responsorial
  Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5  

R. (1a) Señor, tú eres nuestro rey. 
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. 
Estás revestido de poder y majestad. R. 
R. Señor, tú eres nuestro rey. 
Tú mantienes el orbe y no vacila. 
Eres eterno, y para siempre está firme tu trono. R. 
R. Señor, tú eres nuestro rey. 
Muy dignas de confianza son tus leyes 
y desde hoy y para siempre, Señor, 
la santidad adorna tu templo. R. 
R. Señor, tú eres nuestro rey. 

Segunda Lectura
  Apoc 1, 5-8  

Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
 
Miren: él viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa.
"Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso".

Aclamación antes del Evangelio
  Mc 11, 9. 10  

R. Aleluya, aleluya. 
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 
¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Jn 18, 33-37  

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Jesús le contestó: "¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?" Pilato le respondió: "¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?" Jesús le contestó: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí".
Pilato le dijo: "¿Conque tú eres rey?" Jesús le contestó: "Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".

sábado, 20 de noviembre de 2021

Lectura20/11/2021

Sábado de la XXXIII semana del Tiempo ordinario
  Primera Lectura
  1 Mc 6, 1-13  

Cuando recorría las regiones altas de Persia, el rey Antíoco se enteró de que había una ciudad llamada Elimaida, famosa por sus riquezas de oro y plata. En su riquísimo templo se guardaban los yelmos de oro, las corazas y las armas dejadas ahí por Alejandro, hijo de Filipo y rey de Macedonia, que fue el primero que reinó sobre los griegos.
Antíoco se dirigió a Elimaida, con intención de apoderarse de la ciudad y de saquearla. Pero no lo consiguió, porque al conocer sus propósitos, los habitantes le opusieron resistencia y tuvo que salir huyendo y marcharse de ahí con gran tristeza, para volverse a Babilonia.
Todavía se hallaba en Persia, cuando llegó un mensajero que le anunció la derrota de las tropas enviadas a la tierra de Judá. Lisias, que había ido al frente de un poderoso ejército, había sido derrotado por los judíos. Estos se habían fortalecido con las armas, las tropas y el botín capturado al enemigo. Además, habían destruido el altar pagano levantado por él sobre el altar de Jerusalén. Habían vuelto a construir una muralla alta en torno al santuario y a la ciudad de Bet-Sur.
Ante tales noticias, el rey se impresionó y se quedó consternado, a tal grado, que cayó en cama, enfermo de tristeza, por no haberle salido las cosas como él había querido. Permaneció ahí muchos días, cada vez más triste y pensando que se iba a morir. Entonces mandó llamar a todos sus amigos y les dijo: "El sueño ha huido de mis ojos y me siento abrumado de preocupación. Y me pregunto: '¿Por qué estoy tan afligido ahora y tan agobiado por la tristeza, si me sentía tan feliz y amado, cuando era poderoso? Pero ahora me doy cuenta del daño que hice en Jerusalén, cuando me llevé los objetos de oro y plata que en ella había, y mandé exterminar sin motivo a los habitantes de Judea. Reconozco que por esta causa me han sobrevenido estas desgracias y que muero en tierra extraña, lleno de tristeza' ".

Salmo Responsorial
  Salmo 9, 2-3. 4 y 6. 16b y 19  

R. (cf 16a) Cantemos al Señor, nuestro salvador. 
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, 
y proclamaré todas tus maravillas; 
me alegro y me regocijo contigo 
y toco en tu honor, Altísimo. 
R. Cantemos al Señor, nuestro salvador. 
Porque mis enemigos retrocedieron, 
cayeron y perecieron ante ti. 
Reprendiste a los pueblos, destruiste al malvado 
y borraste para siempre su recuerdo. 
R. Cantemos al Señor, nuestro salvador. 
Los pueblos se han hundido en la tumba que hicieron, 
su pie quedó atrapado en la red que escondieron. 
Tú, Señor, jamás olvidas al pobre 
y la esperanza del humilde jamás perecerá. 
R. Cantemos al Señor, nuestro salvador. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr 2 Tim 1, 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte 
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 20, 27-40  

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?"
Jesús les dijo: "En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven''.
Entonces, unos escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien". Y a partir de ese momento ya no se atrevieron a preguntarle nada.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Lectura19/11/2021

Viernes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
  
Primera Lectura
  1 Mc 4, 36-37. 52-59  

En aquellos días, Judas y sus hermanos se dijeron: "Nuestros enemigos están vencidos; vamos, pues, a purificar el templo para consagrarlo de nuevo". Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión.
El día veinticinco de diciembre del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al romper el día y ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido, un sacrificio conforme a la ley. El altar fue inaugurado con cánticos, cítaras, arpas y platillos, precisamente en el aniversario del día en que los paganos lo habían profanado. El pueblo entero se postró en tierra y adoró y bendijo al Señor, que los había conducido al triunfo.
Durante ocho días celebraron la consagración del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Adornaron la fachada del templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron los pórticos y las salas, y les pusieron puertas. La alegría del pueblo fue grandísima y el ultraje inferido por los paganos quedó borrado.
Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a partir del veinticinco de diciembre, se celebrara durante ocho días, con solemnes festejos, el aniversario de la consagración del altar. 

Salmo Responsorial
  1 Crónicas 29, 10. 11abc. 11d-12a. 12bcd  

R. (13b) Bendito seas, Señor, Dios nuestro. 
Bendito seas, Señor, 
Dios de nuestro padre Jacob, 
Desde siempre y para siempre. 
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro. 
Tuya es la grandeza y el poder, 
El honor, la majestad y la gloria, 
pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra. 
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro. 
Tuyo, Señor, es el reino, 
tú estás por encima de todos los reyes. 
De ti provienen las riquezas y la gloria. 
R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro. 
Tú lo gobiernas todo, 
en tu mano están la fuerza y el poder 
y de tu mano proceden la gloria y tu fortaleza. 
R. Benditos sea, Señor, Dios nuestro.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; 
yo las conozco y ellas me siguen. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 19, 45-48  

Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: "Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones".
Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.


jueves, 18 de noviembre de 2021

Lectura18/11/2021

Jueves de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
  Primera Lectura
  1 Mc 2: 15-29  

En aquellos días, los enviados del rey Antíoco, encargados de hacer apostatar a los israelitas, llegaron a la ciudad de Modín para obligarlos a sacrificar a los ídolos. Muchos israelitas se les sometieron; en cambio, Matatías y sus hijos se les opusieron tenazmente.
Los enviados del rey se dirigieron entonces a Matatías y le dijeron: "Tú eres un hombre ilustre y poderoso en esta ciudad y cuentas con el apoyo de tus hijos y de tus hermanos. Acércate, pues, tú primero y cumple la orden del rey, como la han cumplido todas las naciones, los hombres de Judea y los que han quedado en Jerusalén. Así, tú y tus hijos serán contados entre los amigos del rey y serán recompensados con oro, plata y muchos regalos".
Matatías les contestó con voz firme: "Aunque todas las naciones que forman los dominios del rey obedezcan sus órdenes y apostaten de la religión de sus padres, mis hijos, mis hermanos y yo nos mantendremos fieles a la alianza de nuestros padres. ¡Dios nos libre de abandonar nuestra ley y nuestras costumbres! No obedeceremos las órdenes del rey ni ofreceremos sacrificios a los ídolos, porque así quebrantaríamos los mandamientos de nuestra ley y seguiríamos un camino equivocado".
Apenas había acabado de hablar Matatías, un judío se adelantó, a la vista de todos, para ofrecer sacrificios a los ídolos en el altar, conforme al decreto del rey. Al verlo, Matatías se indignó, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa, corrió hasta el judío y lo degolló sobre el altar. Mató, además, al enviado del rey, que obligaba a hacer sacrificios, y destruyó el altar. En su celo por la ley, imitó lo que hizo Pinjás contra Zimrí, el hijo de Salú.
Luego empezó a gritar por la ciudad: "Todo aquel que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza, que me siga". Y, dejando en la ciudad cuanto poseían, huyeron él y sus hijos a las montañas.
Por entonces, muchos judíos que buscaban la justicia y querían ser fieles a la ley, se fueron a vivir al desierto.

 Salmo Responsorial
  Salmo 49, 1-2. 5-6. 14-15  

R. (23b) Dios salva al que cumple su voluntad. 
Habla el Dios de los dioses, el Señor, 
y convoca a cuantos viven en la tierra. 
En Jerusalén, dechado de hermosura, 
el Señor se ha manifestado. 
R. Dios salva al que cumple su voluntad. 
Congreguen ante mí a los que sellaron 
sobre el altar mi alianza. 
Es Dios quien va a juzgar 
y el cielo mismo lo declara. 
R. Dios salva al que cumple su voluntad. 
Mejor ofrece a Dios tu gratitud 
y cumple tus promesas al Altísimo, 
pues yo te libraré cuando me invoques 
y tú me darás gloria, agradecido. 
R. Dios salva al que cumple su voluntad. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Sal 94, 8  

R. Aleluya, aleluya. 
No endurezcan su corazón, 
como el día de la rebelión en el desierto, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 19, 41-44  

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
"¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba".


miércoles, 17 de noviembre de 2021

Lectura17/11/2021

Memoria de Santa Isabel de Hungría, religiosa
  Primera Lectura
  2 Mc 7, 1. 20-31  

En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epífanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley.
Muy digna de admiración y de glorioso recuerdo fue aquella madre que, viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, lo soportó con entereza, porque tenían puesta su esperanza en el Señor. Llena de generosos sentimientos y uniendo un temple viril a la ternura femenina, animaba a cada uno de ellos en su lengua materna, diciéndoles:
"Yo no sé cómo han aparecido ustedes en mi seno; no he sido yo quien les ha dado el aliento y la vida, ni he unido yo los miembros que componen su cuerpo. Ha sido Dios, creador del mundo, el mismo que formó el género humano y creó cuanto existe. Por su misericordia, él les dará de nuevo el aliento y la vida, ya que por obedecer sus santas leyes, ustedes la sacrifican ahora".
Antíoco pensó que la mujer lo estaba despreciando e insultando.
Aún quedaba con vida el más pequeño de los hermanos y Antíoco trataba de ganárselo, no sólo con palabras, sino hasta con juramentos le prometía hacerlo rico y feliz, con tal de que renegara de las tradiciones de sus padres; lo haría su amigo y le daría un cargo.
Pero como el muchacho no le hacía el menor caso, el rey mandó llamar a la madre y le pidió que convenciera a su hijo de que aceptara, por su propio bien. El rey se lo pidió varias veces, y la madre aceptó. Se acercó entonces a su hijo, y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua materna: "Hijo mío, ten compasión de mí, que te llevé en mi seno nueve meses, te amamanté tres años y te he criado y educado hasta la edad que tienes. Te ruego, hijo mío, que mires el cielo y la tierra, y te fijes en todo lo que hay en ellos; así sabrás que Dios lo ha hecho todo de la nada y que en la misma forma ha hecho a los hombres. Así, pues, no le tengas miedo al verdugo, sigue el buen ejemplo de tus hermanos y acepta la muerte, para que, por la misericordia de Dios, te vuelva yo a encontrar con ellos".
Cuando la madre terminó de hablar, el muchacho dijo a los verdugos: "¿Qué esperan? No voy a obedecer la orden del rey; yo obedezco los mandamientos de la ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, rey, que eres el causante de tantas desgracias para los hebreos, no escaparás de las manos de Dios".

Salmo Responsorial
  Salmo 16, 1. 5-6. 8b y 15  

R. (15b) Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas. 
Señor, hazme justicia 
y a mi clamor atiende; 
presta oído a mi súplica, 
pues mis labios no mienten. 
R. Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas. 
Mis pies en tus caminos se mantuvieron firmes, 
no tembló mi pisada. 
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. 
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras. 
R. Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas. 
Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, 
bajo la sombra de tus alas escóndeme, 
Pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro 
y al despertarme, espero saciarme de tu vista. 
R. Escóndeme, Señor, bajo la sombra de tus alas.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Jn 15, 16  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, 
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 19, 11-28  

En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola:
"Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: 'Inviertan este dinero mientras regreso'.
Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: 'No queremos que éste sea nuestro rey'.
Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno.
Se presentó el primero y le dijo: 'Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas'. Él le contestó: 'Muy bien. Eres un buen empleado. Puesto que has sido fiel en una cosa pequeña, serás gobernador de diez ciudades'.
Se presentó el segundo y le dijo: 'Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas'. Y el señor le respondió: 'Tú serás gobernador de cinco ciudades'.
Se presentó el tercero y le dijo: 'Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porque eres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado'. El señor le contestó: 'Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?'
Después les dijo a los presentes: 'Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez'. Le respondieron: 'Señor, ya tiene diez monedas'. Él les dijo: 'Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia' ".
Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos.

Lectura16/11/2021

Martes de la XXXIII semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  2 Mc 6, 18-31  

Había un hombre llamado Eleazar, de edad avanzada y aspecto muy digno. Era uno de los principales maestros de la ley. Querían obligarlo a comer carne de puerco y para ello le abrían a la fuerza la boca. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente hacia el suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida.
Los que presidían aquel sacrificio pagano, en atención a la antigua amistad que los unía con Eleazar, lo llevaron aparte y le propusieron que mandara traer carne permitida y que la comiera, simulando que comía la carne del sacrificio ordenada por el rey. Así se podría librar de la muerte y encontrar benevolencia, por la antigua amistad que los unía.
Pero Eleazar, adoptando una actitud cortés, digna de sus años y de su noble ancianidad, de sus canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo, digna de la ley santa, dada por Dios, respondió enseguida:
"Envíenme al sepulcro, pues no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado al paganismo. Y si por miedo a perder el poco tiempo de vida que me queda, finjo apartarme de la ley, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar y deshonrar mi vejez. Y aunque por el momento me librara del castigo de los hombres, ni vivo ni muerto me libraría de la mano del Omnipotente. En cambio, si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y dejaré a los jóvenes un gran ejemplo, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable ley".
Dicho esto, se fue enseguida hacia el suplicio. Los que lo conducían, considerando arrogantes las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola.
Cuando Eleazar estaba a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros: "Tú, Señor, que todo lo conoces, bien sabes que pude librarme de la muerte; pero, por respeto a ti, sufro con paciencia y con gusto, crueles dolores en mi cuerpo y en mi alma".
De esta manera, Eleazar terminó su vida y dejó no sólo a los jóvenes, sino a toda la nación, un ejemplo memorable de virtud y heroísmo. 

Salmo Responsorial
  Salmo 3, 2-3. 4-5. 6-7  

R. (6b) El Señor es mi defensa. 
Mira, Señor, cuántos contrarios tengo, 
y cuántos contra mí se han levantado; 
cuántos dicen de mí: 
"Ni Dios podrá salvarlo". 
R. El Señor es mi defensa. 
Mas tú, Señor, eres mi escudo, 
mi gloria y mi victoria; 
desde tu monte santo me respondes 
cuando mi voz te invoca. 
R. El Señor es mi defensa. 
En paz me acuesto, duermo y me despierto, 
porque el Señor es mi defensa. 
No temeré a la enorme muchedumbre 
que se acerca y me acecha. 
R. El Señor es mi defensa. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr 1 Jn 4, 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Dios nos amó y nos envió a su Hijo, 
como víctima de expiación por nuestros pecados. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 19, 1-10  

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa"
Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: "Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador".
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: "Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más". Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido".


lunes, 15 de noviembre de 2021

Lectura15/11/2021

Lunes de la XXXIII semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  1 Mc 1, 10-15. 41-43. 54-57. 62-64  

En aquellos días, surgió un hombre perverso, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado como rehén en Roma. Subió al trono el año ciento treinta y siete del imperio de los griegos.
Hubo por entonces unos israelitas apóstatas, que convencieron a muchos diciéndoles: "Vamos a hacer un pacto con los pueblos vecinos, pues desde que hemos vivido aislados, nos han sobrevenido muchas desgracias".
Esta proposición fue bien recibida y algunos del pueblo decidieron acudir al rey y obtuvieron de él autorización para seguir las costumbres de los paganos. Entonces, conforme al uso de los paganos, construyeron en Jerusalén un gimnasio, simularon que no estaban circuncidados, renegaron de la alianza santa, se casaron con gente pagana y se vendieron para hacer el mal.
Por su parte, el rey publicó un edicto en todo su reino y ordenó que todos sus súbditos formaran un solo pueblo y abandonaran su legislación particular. Todos los paganos acataron el edicto real y muchos israelitas aceptaron la religión oficial, ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado.
El día quince de diciembre del año ciento cuarenta y cinco, el rey Antíoco mandó poner sobre el altar de Dios un altar pagano, y se fueron construyendo altares en todas las ciudades de Judá. Quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; rompían y echaban al fuego los libros de la ley que encontraban; a quienes se les descubría en su casa un ejemplar de la alianza y a los que sorprendían observando los preceptos de la ley, los condenaban a muerte en virtud del decreto real.
A pesar de todo esto, muchos israelitas permanecieron firmes y resueltos a no comer alimentos impuros. Prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos que violaban la santa alianza. Muy grande fue la prueba que soportó Israel. 

Salmo Responsorial
  Salmo 118, 53. 61. 134. 150. 155. 158  

R. (cf 88) Ayúdame, Señor, a cumplir tus mandamientos. 
Me indigno, Señor, 
porque los pecadores no cumplen tu ley. 
Las redes de los pecadores me aprisionan, 
pero yo no olvido tu voluntad. 
R. Ayúdame, Señor, a cumplir tus mandamientos. 
Líbrame de la opresión de los hombres, 
y cumpliré tus mandamientos. . 
Se acercan a mí los malvados que me persiguen 
y están lejos de tu ley. 
R. Ayúdame, Señor, a cumplir tus mandamientos. 
Los malvados están lejos de la salvación, 
porque no han cumplido tus mandamientos. 
Cuando veo a los pecadores, siento disgusto, 
porque no cumplen tus palabras. 
R. Ayúdame, Señor, a cumplir tus mandamientos. 

Aclamación antes del Evangelio
  Jn 8, 12  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; 
el que me sigue tendrá la luz de la vida. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 18, 35-43  

En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!"
Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?" Él le contestó: "Señor, que vea". Jesús le dijo: "Recobra la vista; tu fe te ha curado".
Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.


domingo, 14 de noviembre de 2021

Lectura14/11/2021

XXXIII Domingo ordinario
  Primera Lectura
  Dn 12, 1-3  

En aquel tiempo, se levantará Miguel, el gran príncipe que defiende a tu pueblo.
Será aquél un tiempo de angustia, como no lo hubo desde el principio del mundo. Entonces se salvará tu pueblo; todos aquellos que están escritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo, despertarán: unos para la vida eterna, otros para el eterno castigo.
Los guías sabios brillarán como el esplendor del firmamento, y los que enseñan a muchos la justicia, resplandecerán como estrellas por toda la eternidad. 

Salmo Responsorial
  Salmo 15, 5 y 8. 9-10. 11  

R. (1) Enséñanos, Señor, el camino de la vida. 
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: 
mi vida está en sus manos. 
Tengo siempre presente al Señor 
y con él a mi lado, jamás tropezaré. R. 
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. 
Por eso se me alegran el corazón y el alma 
y mi cuerpo vivirá tranquilo, 
porque tú no me abandonarás a la muerte 
ni dejarás que sufra yo la corrupción. R. 
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. 
Enséñame el camino de la vida, 
sáciame de gozo en tu presencia 
y de alegría perpetua junto a ti. R. 
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida.

 Segunda Lectura
  Heb 10, 11-14. 18  

Hermanos: En la antigua alianza los sacerdotes ofrecían en el templo, diariamente y de pie, los mismos sacrificios, que no podían perdonar los pecados. Cristo, en cambio, ofreció un solo sacrificio por los pecados y se sentó para siempre a la derecha de Dios; no le queda sino aguardar a que sus enemigos sean puestos bajo sus pies. Así, con una sola ofrenda, hizo perfectos para siempre a los que ha santificado. Porque una vez que los pecados han sido perdonados, ya no hacen falta más ofrendas por ellos. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Lc 21, 36  

R. Aleluya, aleluya. 
Velen y oren, 
para que puedan presentarse sin temor 
ante el Hijo del hombre. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mc 13, 24-32  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando lleguen aquellos días, después de la gran tribulación, la luz del sol se apagará, no brillará la luna, caerán del cielo las estrellas y el universo entero se conmoverá. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad. Y él enviará a sus ángeles a congregar a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales y desde lo más profundo de la tierra a lo más alto del cielo.
Entiendan esto con el ejemplo de la higuera. Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así también, cuando vean ustedes que suceden estas cosas, sepan que el fin ya está cerca, ya está a la puerta. En verdad que no pasará esta generación sin que todo esto se cumpla. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse. Nadie conoce el día ni la hora. Ni los ángeles del cielo ni el Hijo; solamente el Padre''.


viernes, 12 de noviembre de 2021

Lectura13/11/2021

Memoria de Santa Francisca Javier Cabrini, virgen
  
Primera Lectura
  Sab 18, 14-16; 19, 6-9  

Cuando un profundo silencio envolvía todas las cosas 
y la noche estaba a la mitad de su camino, 
tu palabra todopoderosa, Señor, como implacable guerrero, 
se lanzó desde tu trono real del cielo 
hacia la región condenada al exterminio. 
Blandiendo como espada tu decreto irrevocable, 
sembró la muerte por dondequiera; 
tocaba el cielo con la mano y al mismo tiempo pisaba la tierra.
La creación entera, obediente a tus órdenes, 
actuó de manera diversa a su modo de proceder 
para librar a tus hijos de todo daño. 
Una nube protegió con su oscuridad el campamento israelita 
y donde antes había agua, surgió la tierra firme; 
en el mar Rojo apareció un camino despejado 
y en las olas impetuosas, una verde llanura. 
Por ahí, protegido por tu mano, pasó todo el pueblo, 
mientras contemplaba tus prodigios admirables. 
Corrían como potros y brincaban como corderos, 
dándote gracias, Señor, por haberlos liberado. 

Salmo Responsorial
  Salmo 104, 2-3. 36-37. 42-43  

R. (5a) Recordemos los prodigios del Señor. 
Aclamen al Señor y denle gracias, 
relaten sus prodigios a los pueblos. 
Entonen en su honor himnos y cantos, 
celebren sus portentos. 
R. Recordemos los prodigios del Señor. 
El Señor hirió de muerte a los primogénitos de los egipcios, 
primicias de su virilidad. 
Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, 
y entre sus tribus nadie tropezó. 
R. Recordemos los prodigios del Señor. 
Se acordó de la palabra sagrada 
que había dado a su siervo Abraham, 
y sacó a su pueblo con alegría, 
a sus escogidos con gritos de triunfo. 
R. Recordemos los prodigios del Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr 2 Tes 2, 14  

R. Aleluya, aleluya. 
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, 
a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 18, 1-8  

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:
"En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: 'Hazme justicia contra mi adversario'.
Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: 'Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando' ".
Dicho esto, Jesús comentó: "Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?"


jueves, 11 de noviembre de 2021

Lectura12/11/2021

Memoria de San Josafat, obispo y mártir
  
Primera Lectura
  Sab 13, 1-9  

Insensatos han sido todos los hombres 
que no han conocido a Dios 
y no han sido capaces de descubrir, 
a través de las cosas buenas que se ven a "Aquel-que-es" 
y que no han reconocido al artífice, fijándose en sus obras, 
sino que han considerado como dioses 
al fuego, al viento, al aire sutil, 
al cielo estrellado, al agua impetuosa 
o al sol y a la luna, que rigen el mundo.
Si fascinados por la belleza de las cosas, 
pensaron que éstos eran dioses, 
sepan cuánto las aventaja el Señor de todas ellas, 
pues fue el autor mismo de la belleza quien las creó. 
Y si fue su poder y actividad lo que los impresionó, 
deduzcan de ahí cuánto más poderoso es aquel que las hizo; 
pues reflexionando sobre la grandeza y hermosura de las creaturas 
se puede llegar a contemplar a su creador.
Sin embargo, no son éstos tan dignos de reprensión, 
pues tal vez andan desorientados, 
buscando y queriendo encontrar a Dios. 
Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas 
y se dejan fascinar por la belleza de las cosas que ven. 
Pero no por eso tienen excusa, 
pues si llegaron a ser tan sabios para investigar el universo, 
¿cómo no llegaron a descubrir fácilmente a su creador?

Salmo Responsorial
  Salmo 18, 2-3. 4-5  

R. (2a) Los cielos proclaman la gloria de Dios. 
Los cielos proclaman la gloria de Dios 
y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 
Un día comunica su mensaje al otro día 
y una noche se lo transmite a la otra noche. 
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios. 
Sin que pronuncien una palabra, 
sin que resuene su voz, 
a toda la tierra llega su sonido 
y su mensaje, hasta el fin del mundo. 
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios. 

Aclamación antes del Evangelio
  Lc 21, 28  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén atentos y levanten la cabeza, 
porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 17, 26-37  

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: "Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
Aquél día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada''.
Entonces, los discípulos le dijeron: "¿Dónde sucederá eso, Señor?" Y él les respondió: "Donde hay un cadáver, se juntan los buitres".


Lectura11/11/2021

Memoria de San Martín de Tours, obispo
  
Primera Lectura
  Sab 7, 22-8, 1  

La sabiduría es un espíritu inteligente, 
santo, único y múltiple, 
sutil, ágil y penetrante, 
inmaculado, lúcido e invulnerable, 
amante del bien, agudo y libre, 
bienhechor, amigo del hombre y amable, 
firme, seguro y sereno, 
que todo lo puede y todo lo ve, 
que penetra en todos los espíritus: 
los inteligentes, los puros y los más sutiles.
La sabiduría es más ágil que cualquier movimiento 
y, por ser inmaterial, lo atraviesa y lo penetra todo. 
La sabiduría es un resplandor del poder de Dios, 
una emanación purísima de la gloria del omnipotente, 
por eso nada sucio la puede contaminar. 
Es un reflejo de la luz eterna, 
un espejo inmaculado de la actividad de Dios 
y una imagen de su bondad.
Ella sola lo puede todo; 
sin cambiar en nada, todo lo renueva; 
entra en las almas de los buenos de cada generación, 
hace de ellos amigos de Dios y profetas, 
porque Dios ama sólo a quienes conviven con la sabiduría.
La sabiduría es más brillante que el sol 
y que todas las constelaciones; 
si se la compara con la luz del día, la sabiduría sale ganando, 
porque al día lo vence la noche, 
pero contra la sabiduría, la maldad no puede nada. 
Ella se extiende poderosa de un extremo al otro del mundo 
y con suavidad gobierna todo el universo. 

Salmo Responsorial
  Salmo 118, 89. 90. 91. 130. 135. 175  

R. (cf 88) Enséñanos, Señor, tus leyes. 
Tu palabra, Señor, es eterna, 
más estable que el cielo. 
Tu fidelidad permanece de generación en generación, 
como la tierra, que tú cimentaste. 
R. Enséñanos, Señor, tus leyes. 
Todo subsiste hasta hoy por orden tuya 
y todo está a tu servicio. 
La explicación de tu palabra 
da luz y entendimiento a los humildes. 
R. Enséñanos, Señor, tus leyes. 
Mira benignamente a tu siervo 
y enséñame a cumplir tus mandamientos; 
que sólo viva yo, Señor, para alabarte 
y que tu ley me ayude. 
R. Enséñanos, Señor, tus leyes.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 15, 5  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo soy la vid y ustedes los sarmientos; 
el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 17, 20-25  

En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: "¿Cuándo llegará el Reino de Dios?" Jesús les respondió: "El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allá', porque el Reino de Dios ya está entre ustedes".
Les dijo entonces a sus discípulos: "Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: 'Está aquí' o 'Está allá', pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación".

martes, 9 de noviembre de 2021

Lucas10/11/2021

Memoria de San León Magno, Papa y doctor de la Iglesia 
  Primera Lectura
  Sab 6, 1-11  

Escuchen, reyes, y entiendan; 
aprendan, soberanos de todas las naciones de la tierra; 
estén atentos, los que gobiernan a los pueblos 
y están orgullosos del gran número de sus súbditos: 
El Señor les ha dado a ustedes el poder; 
el Altísimo, la soberanía; 
él va a examinar las obras de ustedes 
y a escudriñar sus intenciones.
Ustedes son ministros de su reino 
y no han gobernado rectamente, 
ni han cumplido la ley, 
ni han vivido de acuerdo con la voluntad de Dios. 
El caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, 
porque un juicio implacable espera a los que mandan. 
Al pequeño, por compasión se le perdona, 
pero a los poderosos se les castigará severamente. 
El Señor de todos ante nadie retrocede 
y no hay grandeza que lo asuste; 
él hizo al grande y al pequeño 
y cuida de todos con igual solicitud; 
pero un examen muy severo les espera a los poderosos.
A ustedes, pues, soberanos, se dirigen mis palabras, 
para que aprendan a ser sabios y no pequen; 
porque los que cumplen fielmente la voluntad del Señor 
serán reconocidos como justos, 
y los que aprenden a cumplir su voluntad encontrarán defensa. 
Pongan, pues, atención a mis palabras, 
búsquenlas con interés y ellas los instruirán. 

Salmo Responsorial
  Salmo 81, 3-4. 6-7  

R. (8a) Ven, Señor, y haz justicia. 
Protejan al pobre y al huérfano, 
hagan justicia al humilde y al necesitado, 
defiendan al desvalido y al pobre 
y líbrenlos de las manos del malvado. 
R. Ven, Señor, y haz justicia. 
Yo declaro: "Aunque todos ustedes sean dioses 
e hijos del Altísimo, 
morirán como cualquier hombre, 
caerán como cualquier príncipe". 
R. Ven, Señor, y haz justicia. 

Aclamación antes del Evangelio
  1 Tes 5, 18  

R. Aleluya, aleluya. 
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, 
pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 17, 11-19  

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: "¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!"
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: "¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?" Después le dijo al samaritano: "Levántate y vete. Tu fe te ha salvado".


Lectura09/11/2021

Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán

Primera Lectura
  Ez 47, 1-2. 8-9. 12  

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho.
Aquel hombre me dijo: "Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina".

Salmo Responsorial
  Salmo 45, 2-3. 5-6. 8-9  

R. (5) Un río alegra a la ciudad de Dios. 
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, 
quien en todo peligro nos socorre. 
Por eso no tememos, aunque tiemble, 
y aunque al fondo del mar caigan los montes. 
R. Un río alegra a la ciudad de Dios. 
Un río alegra a la ciudad de Dios, 
Su morada el Altísimo hace santa. 
Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, 
porque Dios la protege desde el alba. 
R. Un río alegra a la ciudad de Dios. 
Con nosotros está Dios, el Señor; 
es el Dios de Israel nuestra defensa. 
Vengan a ver las cosas sorprendentes 
que ha hecho el Señor sobre la tierra: 
R. Un río alegra a la ciudad de Dios. 

Segunda Lectura
  1 Cor 3, 9-11. 16-17  

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego, el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.
¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

 Aclamación antes del Evangelio
  2 Crón 7, 16  

R. Aleluya, aleluya. 
He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, 
para que siempre habite ahí mi nombre. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Jn 2, 13-22  

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre".
En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: "¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?" Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré". Replicaron los judíos: "Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.


Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...