sábado, 9 de octubre de 2021

Lectura10/10/2021

XXVIII Domingo ordinario
  
Primera Lectura
  Sab 7, 7-11  

Supliqué y se me concedió la prudencia; 
invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. 
La preferí a los cetros y a los tronos, 
y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. 
No se puede comparar con la piedra más preciosa, 
porque todo el oro, junto a ella, es un poco de arena 
y la plata es como lodo en su presencia.
La tuve en más que la salud y la belleza; 
la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. 
Todos los bienes me vinieron con ella; 
sus manos me trajeron riquezas incontables. 

Salmo Responsorial
  Salmo 89, 12-13. 14-15. 16-17  

R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Enséñanos a ver lo que es la vida, 
y seremos sensatos. 
¿Hasta cuándo, Señor, vas a temer 
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Llénanos de tu amor por la mañana 
y júbilo será la vida toda. 
Alégranos ahora por los días 
y los años de males y congojas. R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos 
puedan mirar tus obras y tu gloria. 
Que el Señor bondadoso nos ayude 
y dé prosperidad a nuestras obras. R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia.

 Segunda Lectura
  Heb 4, 12-13  

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas. 

Aclamación antes del Evangelio
  Mt 5, 3  

R. Aleluya, aleluya. 
Dichosos los pobres de espíritu, 
porque de ellos es el Reino de los cielos. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mc 10, 17-30  

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre".
Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme". Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible".
Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna".

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