domingo, 31 de octubre de 2021

Lectura31/10/2021

XXXI Domingo ordinario
  
Primera Lectura
  Dt 6, 2-6  

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Teme al Señor, tu Dios, y guarda todos sus preceptos y mandatos que yo te transmito hoy, a ti, a tus hijos y a los hijos de tus hijos. Cúmplelos y ponlos en práctica, para que seas feliz y te multipliques. Así serás feliz, como ha dicho el Señor, el Dios de tus padres, y te multiplicarás en una tierra que mana leche y miel.
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón los mandamientos que hoy te he transmitido".

Salmo Responsorial
  Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab  

R. (2) Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza. 
Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza, 
el Dios que me protege y me libera. R. 
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza. 
Tú eres mi refugio, 
mi salvación, mi escudo, mi castillo. 
Cuando invoqué al Señor de mi esperanza, 
al punto me libró de mi enemigo. R. 
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza. 
Bendita seas, Señor, que me proteges; 
que tú, mi salvador, seas bendecido. 
Tú concediste al rey grandes victorias 
y mostraste tu amor a tu elegido. R. 
R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fuerza. 

Segunda Lectura
  Heb 7, 23-28  

Hermanos: Durante la antigua alianza hubo muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer en su oficio. En cambio, Jesucristo tiene un sacerdocio eterno, porque él permanece para siempre. De ahí que sea capaz de salvar, para siempre, a los que por su medio se acercan a Dios, ya que vive eternamente para interceder por nosotros.
Ciertamente que un sumo sacerdote como éste era el que nos convenía: santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos; que no necesita, como los demás sacerdotes, ofrecer diariamente víctimas, primero por sus pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque los sacerdotes constituidos por la ley eran hombres llenos de fragilidades; pero el sacerdote constituido por las palabras del juramento posterior a la ley, es el Hijo eternamente perfecto.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 14, 23  

R. Aleluya, aleluya. 
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará 
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mc 12, 28-34  

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Jesús le respondió: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos".
El escriba replicó: "Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: "No estás lejos del Reino de Dios". Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.


viernes, 29 de octubre de 2021

Lectura30/10/2021

Sábado de la XXX Semana del Tiempo Ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 11, 1-2. 11-12. 25-29  

Hermanos: Yo les pregunto: ¿Acaso Dios ha rechazado a su pueblo? De ninguna manera. Pues yo también soy israelita, descendiente de Abraham y de la tribu de Benjamín. Dios no ha rechazado a su pueblo, pues él mismo lo eligió.
Y vuelvo a preguntarles: ¿Acaso los judíos han tropezado para no volver a levantarse? De ninguna manera, puesto que su caída ha tenido como consecuencia que la salvación llegue a los paganos y esto provoque la emulación de los judíos. Ahora bien, si su caída ha sido riqueza para el mundo y su empobrecimiento ha sido riqueza para los paganos, ¿cuánto más lo será la plena aceptación de la fe por parte de todos los judíos?
No quiero que ignoren, hermanos, el designio de Dios que se oculta en todo esto, para que no anden presumiendo. La ceguera de una parte del pueblo de Israel, durará hasta que todos los paganos hayan aceptado la fe, y entonces todo el pueblo de Israel se salvará, conforme a lo que dice la Escritura: Vendrá de Sión el libertador, para alejar de Israel toda maldad y estableceré mi alianza con ellos, cuando haya borrado sus pecados.
De manera que, por lo que toca al Evangelio, los judíos son enemigos, para el bien de ustedes; pero, por lo que toca a la elección de Dios, son muy amados de él, en atención a los patriarcas, porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección. 

Salmo Responsorial
  Salmo 93, 12-13a 14-15. 17-18  

R. El Señor jamás rechazará a su pueblo. 
Señor, dichoso aquel a quien tú educas, 
y enseñas a cumplir tus mandamientos; 
cuando lleguen las horas de desgracia, 
no perderá el sosiego. 
R. El Señor jamás rechazará a su pueblo. 
Jamás rechazará Dios a su pueblo 
ni dejará a los suyos sin amparo. 
Hará justicia al justo 
y dará un porvenir al hombre honrado. 
R. El Señor jamás rechazará a su pueblo. 
Si el Señor no me hubiera ayudado, 
ya estaría yo habitando en el silencio. 
Cuando me hallaba al borde del sepulcro, 
tu amor, Señor, me conservó la vida. 
R. El Señor jamás rechazará a su pueblo.

 Aclamación antes del Evangelio
  Mt 11, 29   

R. Aleluya, aleluya. 
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, 
y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 14, 1. 7-11  

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
"Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: 'Déjale el lugar a éste', y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate a la cabecera'.
Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido''.


Lectura29/10/2021

Viernes de la XXX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 9, 1-5  

Hermanos: Les hablo con toda verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia me atestigua, con la luz del Espíritu Santo, que tengo una infinita tristeza y un dolor incesante tortura mi corazón.
Hasta aceptaría verme separado de Cristo, si esto fuera para bien de mis hermanos, los de mi raza y de mi sangre, los israelitas, a quienes pertenecen la adopción filial, la gloria, la alianza, la ley, el culto, las promesas. Ellos son descendientes de los patriarcas; y de su raza, según la carne, nació Cristo, el cual está por encima de todo y es Dios bendito por los siglos de los siglos. Amén. 

Salmo Responsorial
  Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20  

R. Bendigamos al Señor, nuestro Dios. 
Glorifica al Señor, Jerusalén; 
a Dios ríndele honores, Israel. 
El refuerza el cerrojo de tus puertas 
y bendice a tus hijos en tu casa. 
R. Bendigamos al Señor, nuestro Dios. 
El mantiene la paz en tus fronteras, 
con su trigo mejor sacia tu hambre. 
El envía a la tierra su mensaje 
y su palabra corre velozmente. 
R. Bendigamos al Señor, nuestro Dios. 
Le muestra a Jacob su pensamiento, 
sus normas y designios a Israel. 
No ha hecho nada igual con ningún pueblo, 
ni le ha confiado a otro sus proyectos. 
R. Bendigamos al Señor, nuestro Dios. 

Aclamación antes del Evangelio
  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; 
yo las conozco y ellas me siguen. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 14, 1-6  

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: "¿Está permitido curar en sábado o no?"
Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?" Y ellos no supieron qué contestarle.


jueves, 28 de octubre de 2021

Lectura28/10/2021

Fiesta de los Santos Simón y Judas, Apóstoles
  
Primera Lectura
  Ef 2, 19-22  

Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios. 

Salmo Responsorial
  Salmo 18, 2-3. 4-5  

R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra. 
Los cielos proclaman la gloria de Dios 
y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 
Un día comunica su mensaje al otro día 
y una noche se lo transmite a la otra noche. 
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra. 
Sin que pronuncien una palabra, 
sin que resuene su voz, 
a toda la tierra llega su sonido 
y su mensaje hasta el fin del mundo. 
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, 
a ti nuestra alabanza. 
A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 6, 12-19  

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Lectura27/10/2021

Miércoles de la XXX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 8, 26-30  

Hermanos: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él según su designio salvador.
En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica. 

Salmo Responsorial
  Salmo 12, 4-5. 6  

R. (6a) Confío, Señor, en tu bondad. 
Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío; 
Sigue dando luz a mis ojos 
y líbrame del sueño de la muerte, 
para que no digan mis adversarios que me han vencido 
ni se alegren de mi derrota. R. 
R. Confío, Señor, en tu bondad. 
Pues yo confío en tu lealtad, 
mi corazón se alegra con tu salvación 
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R. 
R. Confío, Señor, en tu bondad.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr 2 Tes 2, 14  

R. Aleluya, aleluya. 
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, 
a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 13, 22-30  

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?"
Jesús le respondió: "Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Pero él les responderá: 'No sé quiénes son ustedes'. Entonces le dirán con insistencia: 'Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas'. Pero él replicará: 'Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal'. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.
Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos".


martes, 26 de octubre de 2021

Lectura26/10/2021

Martes de la XXX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 8, 18-25  

Hermanos: Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de Dios.
La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer, sino por voluntad de aquel que la sometió, pero dándole al mismo tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvación, pero su plenitud es todavía objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque, ¿cómo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos algo que todavía no poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.

 Salmo Responsorial
  Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6  

R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor. 
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, 
creíamos soñar; 
entonces no cesaba de reír nuestra boca 
ni se cansaba entonces la lengua de cantar. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Aun los mismos paganos con asombro decían: 
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" 
Y estábamos alegres, 
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Como cambian los ríos la suerte del desierto, 
cambia también ahora nuestra suerte, Señor, 
y entre gritos de júbilo 
cosecharán aquellos que siembran con dolor. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Al ir, iba llorando, cargando la semilla; 
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Mt 11, 25  

R. Aleluya, aleluya. 
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, 
porque has revelado los misterios del Reino 
a la gente sencilla. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 13, 18-21  

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a la semilla de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció y se convirtió en un arbusto grande y los pájaros anidaron en sus ramas".
Y dijo de nuevo: "¿Con qué podré comparar al Reino de Dios? Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar toda la masa".


lunes, 25 de octubre de 2021

Lectura25/10/2021

Lunes de la XXX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 8, 12-17  

Hermanos: Nosotros no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

 Salmo Responsorial
  Salmo 67, 2 y 4. 6-7ab. 20-21  

R. Bendito sea el Señor, que nos salve. 
Cuando el Señor actúa, 
sus enemigos se dispersan 
y huyen ante su faz los que lo odian. 
Ante el Señor, su Dios, 
gocen los justos y salten de alegría. 
R. Bendito sea el Señor, que nos salve. 
Porque el Señor, desde su templo santo. 
a huérfanos y viudas da su auxilio; 
él fue quien dio a los desvalidos casa, 
libertad y riqueza a los cautivos. 
R. Bendito sea el Señor, que nos salve. 
Bendito sea el Señor, día tras día, 
que nos lleve en sus alas y nos salve. 
Nuestro Dios es un Dios de salvación, 
porque puede librarnos de la muerte. 
R. Bendito sea el Señor, que nos salve.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Jn 17, 17  

R. Aleluya, aleluya. 
Tu palabra, Señor, es la verdad; 
santifícanos en la verdad. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 13, 10-17  

Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: "Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: "Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado".
Entonces el Señor dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?"
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía.


domingo, 24 de octubre de 2021

Lectura24/10/2021

XXX Domingo ordinario
  
Primera Lectura
  Jer 31, 7-9  

Esto dice el Señor: 
"Griten de alegría por Jacob, 
regocíjense por el mejor de los pueblos; 
proclamen, alaben y digan: 
'El Señor ha salvado a su pueblo, 
al grupo de los sobrevivientes de Israel'.
He aquí que yo los hago volver del país del norte 
y los congrego desde los confines de la tierra. 
Entre ellos vienen el ciego y el cojo, 
la mujer encinta y la que acaba de dar a luz.
Retorna una gran multitud; 
vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; 
los llevaré a torrentes de agua 
por un camino llano en el que no tropezarán. 
Porque yo soy para Israel un padre 
y Efraín es mi primogénito".

Salmo Responsorial
  Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6   

R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, 
creíamos soñar; 
entonces no cesaba de reír nuestra boca 
ni se cansaba entonces la lengua de cantar. R. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Aun los mismos paganos con asombro decían: 
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!" 
Y estábamos alegres, 
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Como cambian los ríos la suerte del desierto, 
cambia también ahora nuestra suerte, Señor, 
y entre gritos de júbilo 
cosecharán aquellos que siembran con dolor. R. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Al ir, iba llorando, cargando la semilla; 
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. R. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

 Segunda Lectura
  Heb 5, 1-6  

Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.
Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr 2 Tim 1, 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte 
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mc 10, 46-52  

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".
Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego, diciéndole: "¡Ánimo! Levántate, porque él te llama". El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.

sábado, 23 de octubre de 2021

Lectura23/10/2021

Sábado de la XXIX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 8, 1-11  

Hermanos: Ya no hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues, si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte. En efecto, lo que bajo el régimen de la ley de Moisés era imposible por el desorden y egoísmo del hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su propio Hijo, que se hizo hombre y tomó una condición humana semejante a la nuestra, que es pecadora, y para purificarnos de todo pecado, condenó a muerte al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación prometida por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, puesto que ya no vivimos conforme al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu.
Ciertamente, los hombres que llevan una vida desordenada y egoísta piensan y actúan conforme a ella; pero los que viven de acuerdo con el Espíritu, piensan y actúan conforme a éste. Las aspiraciones desordenadas y egoístas conducen a la muerte; las aspiraciones conformes al Espíritu conducen a la vida y a la paz. El desorden egoísta del hombre es enemigo de Dios: no se somete, ni puede someterse a la voluntad de Dios. Por eso, los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte, a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. 

Salmo Responsorial
  Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6  

R. Haz, Señor, que te busquemos. 
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, 
el orbe todo y los que en él habitan, 
pues él lo edificó sobre los mares, 
él fue quien lo asentó sobre los ríos. R. 
R. Haz, Señor, que te busquemos. 
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? 
¿Quién podrá entrar en su recinto santo? 
El de corazón limpio y manos puras 
y que no jura en falso. R. 
R. Haz, Señor, que te busquemos. 
Ese obtendrá la bendición de Dios, 
y Dios, su salvador, le hará justicia. 
Esta es la clase de hombres que te buscan 
y vienen ante ti, Dios de Jacob. R. 
R. Haz, Señor, que te busquemos.
 
Aclamación antes del Evangelio
  Ez 33, 11  

R. Aleluya, aleluya. 
No quiero la muerte del pecador, 
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 13, 1-9  

En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: "¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante".
Entonces les dijo esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?' El viñador le contestó: 'Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré' ".


viernes, 22 de octubre de 2021

Lectura22/10/2021

Viernes de la XXIX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 7, 18-25  

Hermanos: Bien sé yo que nada bueno hay en mí, es decir, en mi naturaleza humana deteriorada por el pecado. En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no puedo realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero; y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado, que habita en mí.
Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me encuentro con el mal. Y aunque en lo más íntimo de mi ser me agrada la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón, que me esclaviza a la ley del pecado, que está en mi cuerpo.
¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro Señor!

Salmo Responsorial
  Salmo 118, 66. 68. 76. 77. 93. 94  

R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos. 
Enséñame a gustar y a comprender, tus preceptos, 
pues yo me fío de ellos. 
Tú, que eres bueno y haces beneficios, 
instrúyeme en tus leyes. 
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos. 
Señor, que tu amor me consuele, 
conforme a las promeses que me has hecho. 
Muéstrame tu ternura y viviré, 
porque en tu ley he puesto mi contento. 
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos. 
Jamás olvidaré tus mandamientos, 
pues con ellos me diste vida. 
Soy tuyo, sálvame, 
Pues voy buscando tus leyes. 
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Mt 11, 25  

R. Aleluya, aleluya. 
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, 
porque has revelado los misterios del Reino 
a la gente sencilla. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 12, 54-59  

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo''.


jueves, 21 de octubre de 2021

Lectura21/10/2021

Jueves de la XXIX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 6, 19-23  

Hermanos: Por la dificultad natural que tienen ustedes para entender estas cosas, voy a seguir utilizando una comparación de la vida ordinaria. Así como en otros tiempos pusieron sus miembros al servicio de la impureza y de la maldad, hasta llegar a la degradación, así ahora pónganlos al servicio del bien, a fin de que alcancen su santificación.
Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no estaban al servicio del bien. ¿Y qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza? Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte.
Pero ahora, libres ya del pecado y entregados al servicio de Dios, dan frutos de santidad, que conducen a la vida eterna. En una palabra, el pecado nos paga con la muerte; en cambio, Dios nos da gratuitamente la vida eterna, por medio de Cristo Jesús, Señor nuestro.

 Salmo Responsorial
  Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6  

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
Dichoso aquel que no se guía 
Por mundanos criterios, 
que no anda en malos pasos 
ni se burla del bueno, 
que ama la ley de Dios 
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
Es como un árbol plantado junto al río, 
que da fruto a su tiempo 
y nunca se marchita. 
En todo tendrá éxito. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
En cambio los malvados 
serán como la paja barrida por el viento. 
Porque el Señor protege el camino del justo 
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Flp 3, 8-9  

R. Aleluya, aleluya. 
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, 
para ganar a Cristo y vivir unido a él. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 12, 49-53  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra''.


miércoles, 20 de octubre de 2021

Lectura20/10/2021

Miércoles de la XXIX semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 6, 12-18  

Hermanos: No dejen que el pecado domine su cuerpo mortal y los obligue a seguir sus malas inclinaciones; no pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos de maldad. Por el contrario, pónganse al servicio de Dios, puesto que habiendo estado muertos, él les ha dado la vida; pongan también sus miembros a su servicio, como instrumentos de santidad. El pecado ya no volverá a dominarlos, pues no viven ustedes bajo el régimen de la ley, sino bajo el régimen de la gracia.
¿Podemos entonces pecar, puesto que ya no vivimos bajo el régimen de la ley, sino bajo el régimen de la gracia? De ningún modo. ¿Acaso no saben ustedes que al someterse a alguien para obedecerlo como esclavos, se hacen sus esclavos? Si ustedes son esclavos del pecado, es para su propia muerte; si son esclavos de la obediencia a Dios, es para su santificación.
Pero gracias a Dios, ustedes, aunque fueron esclavos del pecado, han obedecido de corazón las normas de la doctrina evangélica que se les han transmitido, y así, una vez libres del pecado, se han hecho esclavos de la santidad. 

Salmo Responsorial
  Salmo 123, 2-3. 4-6. 7-8   

R. El Señor es nuestra ayuda. 
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, 
que lo diga Israel, 
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, 
cuando los hombres nos asaltaban, 
nos habría devorado vivos 
el fuego de su cólera. 
R. El Señor es nuestra ayuda. 
Las aguas nos hubieran sepultado, 
un torrente nos hubiera llegado al cuello, 
un torrente de aguas encrespadas. 
Bendito sea el Señor, 
porque no permitió 
que nos despedazaran con sus dientes. 
R. El Señor es nuestra ayuda. 
Nuestra vida se escapó como un pájaro 
de la trampa de los cazadores. 
La trampa se rompió 
y nosotros escapamos. 
La ayuda nos viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra. 
R. El Señor es nuestra ayuda.

 Aclamación antes del Evangelio
  Mt 24, 42. 44  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén preparados, porque no saben 
a qué hora va a venir el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 12, 39-48  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre".
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?"
El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.
Pero si ese siervo piensa: 'Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.
El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

martes, 19 de octubre de 2021

Lectura19/10/2021

Memoria de Santos Juan de Brébeuf e Isaac Jogues, presbíteros, y compañeros, mártires
  
Primera Lectura
  Rom 5, 12. 15. 17-19. 20-21  

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Ahora bien, con el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de un solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios!
En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucha mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia sobreabundante que los hace justos.
En resumen así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos.
De modo que, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para que así como el pecado tuvo poder para causar la muerte, así también la gracia de Dios, al justificarnos, tenga poder para conducirnos a la vida eterna por medio de Jesús, nuestro Señor. 

Salmo Responsorial
  Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 17  

R. Concédenos, Señor, para hacer tu voluntad. 
Sacrificios y ofrendas, Señor, tú no quisiste; 
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. 
No exigiste holocaustos por la culpa, 
así que dije: "Aquí estoy". 
R. Concédenos, Señor, para hacer tu voluntad. 
En tus libros se me ordena 
hacer tu voluntad; 
esto es, Señor, lo que deseo: 
tu ley en medio de mi corazón. 
R. Concédenos, Señor, para hacer tu voluntad. 
He anunciado tu justicia 
en la gran asamblea; 
no he cerrado mis labios: 
tú lo sabes, Señor. 
R. Concédenos, Señor, para hacer tu voluntad. 
Que se gocen en ti y que se alegren 
todos los que te buscan. 
Cuantos quieren de ti la salvación, 
repiten sin cesar: "¡Que grande es Dios!" 
R. Concédenos, Señor, para hacer tu voluntad. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Lc 21, 36  

R. Aleluya, aleluya. 
Velen y oren, 
para que puedan presentarse sin temor 
ante el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 12, 35-38  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos".

lunes, 18 de octubre de 2021

Lectura18/10/2021

Fiesta de San Lucas, evangelista
  
Primera Lectura
  2 Tm 4, 9-17  

Querido hermano: Haz lo posible por venir a verme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Éfeso.
Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los pergaminos.
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. 

Salmo Responsorial
  Salmo 144, 10-11. 12-13. 17-18  

R. (12a) Señor, que todos tus fieles te bendigan.  
Que te alaben, Señor, todas tus obras 
y que todos tus fieles te bendigan. 
Que proclamen la gloria de tu reino 
y den a conocer tus maravillas. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan. 
Que muestren a los hombres tus proezas, 
el esplendor y la gloria de tu reino. 
Tu reino, Señor, es para siempre 
y tu imperio, por todas las generaciones. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan. 
Siempre es justo el Señor en sus designios 
y están llenas de amor todas sus obras. 
No está lejos de aquellos que lo buscan; 
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Jn 15, 16  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, 
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 10, 1-9  

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: "La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: 'Que la paz reine en esta casa'. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: 'Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios' ".

domingo, 17 de octubre de 2021

Lectura17/10/2021

XXIX Domingo ordinario
  
Primera Lectura
  Is 53, 10-11  

El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento. 
Cuando entregue su vida como expiación, 
verá a sus descendientes, prolongará sus años 
y por medio de él prosperarán los designios del Señor. 
Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; 
con sus sufrimientos justificará mi siervo a muchos, 
cargando con los crímenes de ellos.

 Salmo Responsorial
  Salmo 32, 4-5. 18-19 20 y 22  

R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. 
Sincera es la palabra del Señor 
y todas sus acciones son leales. 
El ama la justicia y el derecho, 
la tierra llena está de sus bondades. R. 
R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. 
Cuida el Señor de aquellos que lo temen 
y en su bondad confían; 
los salva de la muerte 
y en épocas de hambre les da vida. R. 
R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. 
En el Señor está nuestra esperanza, 
pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. 
Muéstrate bondadoso con nosotros, 
puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R. 
R. Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor. 

Segunda Lectura
  Heb 4, 14-16  

Hermanos: Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado.
Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Mc 10, 45  

R. Aleluya, aleluya. 
Jesucristo vino a servir 
y a dar la vida por la salvación de todos. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mc 10, 35-45  

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte". Él les dijo: "¿Qué es lo que desean?" Le respondieron: "Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". Jesús les replicó: "No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?" Le respondieron: "Sí podemos". Y Jesús les dijo: "Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado".
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: "Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos".

sábado, 16 de octubre de 2021

Lectura16/10/2021

Sábado de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 4, 13. 16-18  

Hermanos: La promesa que Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían el mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación obtenida mediante la fe.
En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley, sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre de todos los pueblos.
Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía no existen. Él, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia.

 Salmo Responsorial
  Salmo 104, 6-7. 8-9. 42-43  

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 
Descendientes de Abraham, su servidor, 
estirpe de Jacob, su predilecto, 
escuchen: el Señor es nuestro Dios 
y gobiernan la tierra sus decretos. 
R. El Señor nunca olvida sus promesas. 
Ni aunque transcurran mil generaciones, 
se olvidará el Señor de sus promesas, 
de la alianza pactada con Abraham, 
del juramento a Isaac, que un día le hiciera. 
R. El Señor nunca olvida sus promesas. 
Se acordó de la palabra sagrada 
que había dado a su siervo, Abraham, 
y sacó a su pueblo con alegría, 
a sus escogidos con gritos de triunfo. 
R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Aclamación antes del Evangelio
  Jn 15, 26. 27  

R. Aleluya, aleluya. 
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, 
y también ustedes serán mis testigos. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 12, 8-12  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir''.

viernes, 15 de octubre de 2021

Lectura15/10/2021

Memoria de Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
  
Primera Lectura
  Rom 4, 1-8  

Hermanos: ¿Qué diremos de Abraham, padre de nuestra raza? Si Abraham hubiera obtenido la justificación por sus obras, tendría de qué estar orgulloso, pero no delante de Dios. En efecto, ¿qué dice la Escritura? Abraham le creyó a Dios y eso le valió la justificación.
Al que, gracias a su trabajo, tiene obras, no se le da su paga como un regalo, sino como algo que se le debe. En cambio al que no tiene obras, pero cree en aquel que justifica al pecador, su fe le vale la justificación.
En este sentido, también David proclama dichoso al hombre a quien Dios tiene por justo, independientemente de las obras: Dichosos aquellos cuyas maldades han sido perdonadas y cuyos pecados han sido sepultados. Dichoso el hombre a quien el Señor no le toma en cuenta su pecado. 

Salmo Responsorial
  Salmo 31, 1-2. 5. 11  

R. Perdona, Señor, nuestros pecados. 
Dichoso aquel que ha sido absuelto 
de su culpa y su pecado. 
Dichoso aquel en el que Dios no encuentra 
ni delito ni engaño. 
R. Perdona, Señor, nuestros pecados. 
Ante el Señor reconocí mi culpa, 
no oculto mi pecado. 
Te confesé, Señor, mi gran delito 
y tú me has perdonado. 
R. Perdona, Señor, nuestros pecados. 
Alégrense con el Señor y regocíjense 
los justos todos, 
y todos los hombres de corazón sincero 
canten de gozo 
R. Perdona, Señor, nuestros pecados. 

Aclamación antes del Evangelio
  Sal 32, 22  

R. Aleluya, aleluya. 
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, 
puesto que en ti hemos confiado. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 12, 1-7  

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:
"Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.
Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.
¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos''.


jueves, 14 de octubre de 2021

Lectura14/10/2021

Jueves de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 3, 21-30  
Hermanos: La actividad salvadora de Dios, atestiguada por la ley los profetas, se ha manifestado ahora independientemente de la ley. Por medio de la fe en Jesucristo, la actividad salvadora de Dios llega, sin distinción alguna, a todos los que creen en él.
En efecto, como todos pecaron, todos están privados de la presencia salvadora de Dios; pero todos son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención llevada a cabo por medio de Cristo Jesús, al cual Dios expuso públicamente como la víctima que nos consigue el perdón por la ofrenda de su sangre, por medio de la fe.
Así nos enseña Dios lo que es su actividad salvadora: perdona los pecados cometidos anteriormente, que soportó con tanta paciencia, y nos da a conocer, en el tiempo actual, que él es el justo que salva a todos los que creen en Cristo Jesús.
¿En dónde quedó, pues, tu derecho a gloriarte? Ha sido eliminado. ¿Por cumplir la ley? De ninguna manera, sino por aceptar la fe. Porque sostenemos que el hombre es justificado por la fe y no por hacer lo que prescribe la ley de Moisés. ¿Acaso Dios es Dios sólo de los judíos? ¿No lo es también de los no judíos? Evidentemente que sí, puesto que no hay más que un solo Dios, que justifica por medio de la fe tanto a los judíos como a los no judíos. 

Salmo Responsorial
  Salmo 129, 1-2. 3-4b. 4c-6  

R. Perdónanos, Señor, y viviremos. 
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; 
Señor, escucha mi clamor; 
que estén atentos tus oídos 
a mi voz suplicante. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos. 
Si conservaras el recuerdo de las culpas 
¿quién habría, Señor, que se salvara? 
Pero de ti procede el perdón, 
por eso con amor te veneramos. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos. 
Confío en el Señor, 
mi alma espera y confía en su palabra; 
mi alma aguarda al Señor, 
mucho más que a la aurora el centinela. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 14, 6  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo soy el camino, la verdad y la vida. 
Nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 11, 47-54  

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: "¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso''.
Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.


miércoles, 13 de octubre de 2021

Lectura13/10/2021

Miércoles de la XXVIII semana del tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 2, 1-11  

No tienes disculpa tú, quienquiera que seas, que te constituyes en juez de los demás, pues al condenarlos, te condenas a ti mismo, ya que tú haces las mismas cosas que condenas; y ya sabemos que Dios condena justamente a los que hacen tales cosas.
Tú, que condenas a los que hacen las mismas cosas que haces tú, ¿piensas que vas a escapar del juicio de Dios? ¿Por qué desprecias la bondad inagotable de Dios, su paciencia y su comprensión, y no te das cuenta de que esa misma bondad es la que te impulsa al arrepentimiento?
Pues por la dureza de tu corazón empedernido, vas acumulando castigos para el día del castigo, en el que Dios se manifestará como justo juez y pagará a cada uno según sus obras. A los que buscaron la gloria y el honor que no se acaban, y perseveraron en hacer el bien, les dará la vida eterna; en cambio, a los que por egoísmo se rebelaron contra la verdad y cometieron injusticias, les dará un castigo terrible.
Todo aquel que haga el mal, el judío primeramente, pero también el no judío, tendrá tribulación y angustia; en cambio, todo aquel que haga el bien, el judío primeramente, pero también el no judío, tendrá gloria, honor y paz, porque en Dios no hay favoritismos. 

Salmo Responsorial
  Salmo 61, 2-3. 6-7. 9  

R. (13b)  Sólo en Dios he puesto mi confianza. 
Sólo en Dios he puesto mi confianza, 
porque de él vendrá el bien que espero. 
El es mi refugio y mi defensa, 
ya nada me inquietará. R. 
R.  Sólo en Dios he puesto mi confianza. 
Sólo Dios es mi esperanza, 
mi confianza es el Señor; 
es mi baluarte y firmeza, 
es mi Dios y salvador. R. 
R.  Sólo en Dios he puesto mi confianza. 
De Dios viene mi salvación y mi gloria; 
él es mi roca firme y mi refugio. 
Confía siempre en él, pueblo mío, 
y desahoga tu corazón en su presencia, 
porque sólo en Dios está nuestro refugio. R. 
R.  Sólo en Dios he puesto mi confianza. 

Aclamación antes del Evangelio
  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; 
yo las conozco y ellas me siguen. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 11, 42-46  

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!"
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: "Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros". Entonces Jesús le respondió: "¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!"


lunes, 11 de octubre de 2021

Lectura12/10/2021

Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 1, 16-25  

Hermanos: No me avergüenzo de predicar el Evangelio, que es una fuerza de Dios para salvar a todos los que creen, a los judíos primeramente y también a los no judíos. Pues en el Evangelio se nos revela que Dios trabaja con su actividad salvadora en nosotros por medio de la fe, de principio a fin, como dice la Escritura: El justo vivirá por medio de la fe.
En efecto, Dios manifiesta desde el cielo su reprobación contra los hombres impíos e injustos, que por la injusticia mantienen cautiva a la verdad. Porque las cosas de Dios que se pueden conocer, las tienen a la vista; Dios mismo se las ha manifestado. Pues las perfecciones invisibles de Dios, como su poder eterno y su divinidad, resultan visibles desde la creación del mundo para quien reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa. Han conocido a Dios, pero no lo han glorificado como a Dios ni le han dado gracias, antes bien, se han ofuscado con razonamientos inútiles, y su insensata inteligencia se ha llenado de oscuridad. Pretendían ser sabios, pero se volvieron insensatos, pues cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes de hombres mortales, de aves, cuadrúpedos y reptiles.
Por eso Dios los entregó a los deseos impuros de su corazón, y llegaron a tal inmoralidad, que deshonraron sus cuerpos unos con otros, porque cambiaron al Dios verdadero por dioses falsos y dieron culto y adoraron a la creatura en vez de al creador, el cual merece alabanza por siempre. Amén.

 Salmo Responsorial
  Salmo 18, 2-3. 4-5  

R. (2a) Los cielos proclaman la gloria de Dios. 
Los cielos proclaman la gloria de Dios 
y el firmamento anuncia la obra de sus manos. 
Un día comunica su mensaje al otro día 
y una noche se lo transmite a la otra noche. 
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios. 
Sin que pronuncien una palabra, 
sin que resuene su voz, 
a toda la tierra llega su sonido 
y su mensaje hasta el fin del mundo. 
R. Los cielos proclaman la gloria de Dios.

 Aclamación antes del Evangelio
  Heb 4, 12   

R. Aleluya, aleluya. 
La palabra de Dios es viva y eficaz 
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 11, 37-41  

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio".

Lectura11/10/2021

Lunes de la XXVIII semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Rom 1, 1-7  

Yo, Pablo, siervo de Cristo Jesús, he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido por él para proclamar su Evangelio. Ese Evangelio, que, anunciado de antemano por los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, que nació, en cuanto a su condición de hombre, del linaje de David, y en cuanto a su condición de espíritu santificador, se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección de entre los muertos.
Por medio de Jesucristo, Dios me concedió la gracia del apostolado, a fin de llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe para gloria de su nombre. Entre ellos, se cuentan también ustedes, llamados a pertenecer a Cristo Jesús.
A todos ustedes, los que viven en Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor. 

Salmo Responsorial
  Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12  

R. (2a) Cantemos al Señor un canto nuevo. 
Cantemos al Señor un canto nuevo, 
pues ha hecho maravillas. 
Su diestra y su santo brazo 
le han dado la victoria. 
R. Cantemos al Señor un canto nuevo. 
El Señor ha dado a conocer su victoria 
y ha revelado a las naciones su justicia. 
Una vez más ha demostrado Dios 
su amor y su lealtad hacia Israel. 
R. Cantemos al Señor un canto nuevo. 
La tierra entera ha contemplado 
la victoria de nuestro Dios. 
Que todos los pueblos y naciones 
aclamen con júbilo al Señor. 
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Sal 94, 8  

R. Aleluya, aleluya. 
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 
"No endurezcan su corazón". 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 11, 29-32  

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás''.

sábado, 9 de octubre de 2021

Lectura10/10/2021

XXVIII Domingo ordinario
  
Primera Lectura
  Sab 7, 7-11  

Supliqué y se me concedió la prudencia; 
invoqué y vino sobre mí el espíritu de sabiduría. 
La preferí a los cetros y a los tronos, 
y en comparación con ella tuve en nada la riqueza. 
No se puede comparar con la piedra más preciosa, 
porque todo el oro, junto a ella, es un poco de arena 
y la plata es como lodo en su presencia.
La tuve en más que la salud y la belleza; 
la preferí a la luz, porque su resplandor nunca se apaga. 
Todos los bienes me vinieron con ella; 
sus manos me trajeron riquezas incontables. 

Salmo Responsorial
  Salmo 89, 12-13. 14-15. 16-17  

R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Enséñanos a ver lo que es la vida, 
y seremos sensatos. 
¿Hasta cuándo, Señor, vas a temer 
compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Llénanos de tu amor por la mañana 
y júbilo será la vida toda. 
Alégranos ahora por los días 
y los años de males y congojas. R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia. 
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos 
puedan mirar tus obras y tu gloria. 
Que el Señor bondadoso nos ayude 
y dé prosperidad a nuestras obras. R. 
R. Sácianos, Señor, de tu misericordia.

 Segunda Lectura
  Heb 4, 12-13  

Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas. 

Aclamación antes del Evangelio
  Mt 5, 3  

R. Aleluya, aleluya. 
Dichosos los pobres de espíritu, 
porque de ellos es el Reino de los cielos. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mc 10, 17-30  

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó corriendo un hombre, se arrodilló ante él y le preguntó: "Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, no cometerás fraudes, honrarás a tu padre y a tu madre".
Entonces él le contestó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde muy joven". Jesús lo miró con amor y le dijo: "Sólo una cosa te falta: Ve y vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en los cielos. Después, ven y sígueme". Pero al oír estas palabras, el hombre se entristeció y se fue apesadumbrado, porque tenía muchos bienes.
Jesús, mirando a su alrededor, dijo entonces a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!" Los discípulos quedaron sorprendidos ante estas palabras; pero Jesús insistió: "Hijitos, ¡qué difícil es para los que confían en las riquezas, entrar en el Reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios".
Ellos se asombraron todavía más y comentaban entre sí: "Entonces, ¿quién puede salvarse?" Jesús, mirándolos fijamente, les dijo: "Es imposible para los hombres, mas no para Dios. Para Dios todo es posible".
Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna".

Lectura09/10/2021

Sábado de la XXVII semana del Tiempo ordinario
  
Primera Lectura
  Jl 4, 12-21  

"Que se levanten las naciones y acudan al valle de Josafat: 
allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. 
Empuñen las hoces, porque ya la mies está madura; 
vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, 
ya las cubas están rebosantes de sus maldades.
Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del juicio, 
porque está cerca el día del Señor. 
El sol y la luna se oscurecen, 
las estrellas retiran su resplandor. 
El Señor ruge desde Sión, 
desde Jerusalén levanta su voz; 
tiemblan los cielos y la tierra.
Pero el Señor protege a su pueblo, 
auxilia a los hijos de Israel. 
Entonces sabrán que yo soy el Señor, su Dios, 
que habito en Sión, mi monte santo. 
Jerusalén será santa 
y ya no pasarán por ella los extranjeros.
Aquel día los montes destilarán vino 
y de las colinas manará leche. 
Los ríos de Judá irán llenos de agua 
y brotará un manantial del templo del Señor, 
que regará el valle de las Acacias.
Egipto se volverá un desierto 
y Edom una árida estepa, 
porque oprimieron a los hijos de Judá 
y derramaron sangre inocente en su país.
En cambio, Judá estará habitada para siempre, 
y Jerusalén, por todos los siglos. 
Vengaré su sangre, no quedarán impunes los que la derramaron, 
y yo, el Señor, habitaré en Sión''.

Salmo Responsorial
  Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12  

R. (12a) Alegrémonos todos con el Señor. 
Reina el Señor, alégrese la tierra, 
cante de regocijo el mundo entero. 
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor, 
que se asienta en la justicia y el derecho. 
R. Alegrémonos todos con el Señor. 
Los montes se derriten como cera 
ante el Señor de toda la tierra. 
Los cielos pregonan su justicia, 
su inmensa gloria ven todos los pueblos. 
R. Alegrémonos todos con el Señor. 
Amanece la luz para el justo, 
y la alegría para los rectos de corazón. 
Alégrense, justos, con el Señor, 
y bendigan su santo nombre. 
R. Alegrémonos todos con el Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  Lc 11, 28  

R. Aleluya, aleluya. 
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios 
y la ponen en práctica, dice el Señor. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 11, 27-28  

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: "¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!" Pero Jesús le respondió: "Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".


viernes, 8 de octubre de 2021

Lectura08/10/2021

Viernes de la XXVII semana del Tiempo ordinario
  Primera Lectura
  Jl 1, 13-15; 2, 1-2  

Hagan penitencia y lloren, sacerdotes; 
giman, ministros del altar; 
vengan, acuéstense en el suelo vestidos de sayal, 
ministros de mi Dios, 
porque el templo del Señor 
se ha quedado sin ofrendas y sacrificios.
Promulguen un ayuno, 
convoquen la asamblea, 
reúnan a los ancianos 
y a todos los habitantes del país 
en el templo del Señor, nuestro Dios, 
y clamen al Señor: 
"¡Ay de nosotros en aquel día!" 
Porque ya está cerca el día del Señor, 
y llegará como el azote del Dios todopoderoso.
Toquen la trompeta en Sión, 
den la alarma en mi monte santo; 
que tiemblen los habitantes del país, 
porque ya viene, ya está cerca el día del Señor. 
Es un día de oscuridad y de tinieblas, 
día de nubes y de tormenta; 
como la aurora se va extendiendo sobre todos los montes, 
así se extenderá el poderoso ejército que viene: 
nunca hubo uno como él 
ni habrá otro igual a él por muchas generaciones. 

Salmo Responsorial
  Salmo 9, 2-3. 6 y 16. 8-9  

R. (9a) El Señor juzga al mundo con justicia. 
Te doy gracias, Señor, de todo corazón 
y proclamaré todas tus maravillas; 
me alegro y me regocijo contigo 
y toco en tu honor, Altísimo. 
R. El Señor juzga al mundo con justicia. 
Reprendiste a los pueblos, destruiste al malvado 
y borraste para siempre su recuerdo. 
Los pueblos se han hundido en la tumba que hicieron, 
su pie quedó atrapado en la red que escondieron. 
R. El Señor juzga al mundo con justicia. 
El Señor reina eternamente, 
tiene establecido un tribunal para juzgar; 
juzga al orbe con justicia 
y rige a las naciones con rectitud. 
R. El Señor juzga al mundo con justicia.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 12, 31-32  

R. Aleluya, aleluya. 
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. 
Cuando yo sea levantado de la tierra, 
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 11, 15-26  

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: "Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ''Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: 'Volveré a mi casa, de donde salí'. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes".

Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...