viernes, 31 de diciembre de 2021

Lectura31/12/2021

Séptimo día dentro de la octava de Navidad
  
Primera Lectura
  1 Jn 2, 18-21  

Hijos míos: Ésta es la última hora. Han oído ustedes que iba a venir el anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido ya, por lo cual nos damos cuenta de que es la última hora.
De entre ustedes salieron, pero no eran de los nuestros; pues si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para que se pusiera de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros.
Por lo que a ustedes toca, han recibido la unción del Espíritu Santo y tienen así el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ignoren la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira viene de la verdad. 

Salmo Responsorial
  Sal 95, 1-2. 11-12. 13  

R. (11a)  Alégrense los cielos y la tierra. 
Cantemos al Señor un nuevo canto, 
que le cante al Señor toda la tierra; 
cantemos al Señor y bendigámoslo, 
proclamos su amor día tras día. 
R.  Alégrense los cielos y la tierra. 
Alégrense los cielos y la tierra, 
retumbe el mar y el mundo submarino. 
Salten de gozo el campo y cuanto encierra, 
manifiesten los bosques regocijo. 
R.  Alégrense los cielos y la tierra. 
Regocíjese todo ante el Señor, 
porque ya viene a gobernar el orbe. 
Justicia y rectitud serán las normas 
con las que rija a todas las naciones. 
R.  Alégrense los cielos y la tierra.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Aquel que es la Palabra se hizo hombre 
y habitó entre nosotros. 
A todos los que lo recibieron 
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Jn 1, 1-18  

En el principio ya existía aquel que es la Palabra, 
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. 
Ya en el principio él estaba con Dios. 
Todas las cosas vinieron a la existencia por él 
y sin él nada empezó de cuanto existe. 
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. 
La luz brilla en las tinieblas 
y las tinieblas no la recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, 
para que todos creyeran por medio de él. 
Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, 
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 
En el mundo estaba; 
el mundo había sido hecho por él 
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; 
pero a todos los que lo recibieron 
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, 
a los que creen en su nombre, 
los cuales no nacieron de la sangre, 
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, 
sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre 
y habitó entre nosotros. 
Hemos visto su gloria, 
gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, 
lleno de gracia y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: 
"A éste me refería cuando dije: 
'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, 
porque ya existía antes que yo' ".
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. 
Porque la ley fue dada por medio de Moisés, 
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. 
A Dios nadie lo ha visto jamás. 
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, 
es quien lo ha revelado.

jueves, 30 de diciembre de 2021

Lectura30/12/2021

Sexto día dentro de la octava de Navidad
  
Primera Lectura
  1 Jn 2, 12-17  

Les escribo a ustedes, hijitos, porque han sido perdonados sus pecados en el nombre de Jesús. Les escribo a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al demonio. Les he escrito a ustedes, hijitos, porque conocen al Padre. Les he escrito a ustedes, padres, porque conocen al que existe desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al demonio.
No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo: las pasiones desordenadas del hombre, las curiosidades malsanas y la arrogancia del dinero, no vienen del Padre, sino del mundo. El mundo pasa y sus pasiones desordenadas también. Pero el que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna.

 Salmo Responsorial
  Sal 95, 7-8a. 8b-9. 10  

R. (11a) Alaben al Señor, todos los pueblos. 
Alaben al Señor, pueblos del orbe, 
reconozcan su gloria y su poder 
y tribútenle honores a su nombre. 
R. Alaben al Señor, todos los pueblos. 
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. 
Caigamos en su templo de rodillas. 
Tiemblen ante el Señor los atrevidos. 
R. Alaben al Señor, todos los pueblos. 
"Reina el Señor", digamos a los pueblos. 
El afianzó con su poder el orbe, 
gobierna a las naciones con justicia. 
R. Alaben al Señor, todos los pueblos.

 Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 
Un día sagrado ha brillado para nosotros. 
Vengan, naciones, y adoren al Señor, 
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 2, 36-40  

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño, ) se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Lectura29/12/2021

Quinto día dentro de la octava de Navidad
Primera Lectura
  1 Jn 2, 3-11  

Queridos hermanos: En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos. El que dice: "Yo lo conozco", pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él. El que afirma que permanece en Cristo debe de vivir como él vivió.
Hermanos míos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que ustedes tenían desde el principio. Este mandamiento antiguo, es la palabra que han escuchado, y sin embargo, es un mandamiento nuevo éste que les escribo; nuevo en él y en ustedes, porque las tinieblas pasan y la luz verdadera alumbra ya.
Quien afirma que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien odia a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas y no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.

 Salmo Responsorial
  Sal 95, 1-2a. 2b-3. 5b-6  

R. (11a) Cantemos la grandeza del Señor. 
Cantemos al Señor un nuevo canto, 
que le cante al Señor toda la tierra; 
cantemos al Señor y bendigámoslo. 
R. Cantemos la grandeza del Señor. 
Proclamemos su amor día tras día, 
su grandeza anunciemos a los pueblos; 
de nación en nación, sus maravillas. 
R. Cantemos la grandeza del Señor. 
Ha sido el Señor quien hizo el cielo; 
hay gran esplendor en su presencia 
y lleno de poder está su templo. 
R. Cantemos la grandeza del Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Tú eres, Señor, la luz que alumbra a las naciones 
y la gloria de tu pueblo, Israel. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 2, 22-35  

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
"Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, 
según lo que me habías prometido, 
porque mis ojos han visto a tu Salvador, 
al que has preparado para bien de todos los pueblos; 
luz que alumbra a las naciones 
y gloria de tu pueblo, Israel".
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: "Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".

martes, 28 de diciembre de 2021

Lectura28/12/2021

Fiesta de los Santo Inocentes, mártires
  
Primera Lectura
  1 Jn 1, 5-2, 2  

Queridos hermanos: Éste es el mensaje que hemos escuchado de labios de Jesucristo y que ahora les anunciamos: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. Si decimos que estamos con Dios, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no vivimos conforme a la verdad. Pero, si vivimos en la luz, como él vive en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
Si decimos que no tenemos ningún pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si, por el contrario, confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, hacemos pasar a Dios por mentiroso y no hemos aceptado verdaderamente su palabra.
Hijitos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.

 Salmo Responsorial
  Salmo 123, 2-3. 4-5. 7b-8.   

R. (7a) Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. 
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte 
cuando los hombres nos asaltaron, 
nos habría devorado vivos 
el fuego de su cólera. 
R. Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores.
 
Las aguas nos hubieran sepultado, 
un torrente nos hubiera llegado al cuello, 
un torrente de aguas encrespadas. 
Bendito sea el Señor, 
que no nos hizo presa de sus dientes. 
R. Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. 
Nuestra vida se escapó como un pájaro 
de la trampa de los cazadores. 
La trampa se rompió, 
y nosotros escapamos. 
Nuestra ayuda nos viene del Señor, 
que hizo el cielo y la tierra. 
R. Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, 
a ti nuestra alabanza. 
A ti, Señor, el ejército glorioso de los mártires te aclama. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 2, 13-18  

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".
José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.
Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos.


lunes, 27 de diciembre de 2021

Lectura27/12/2021

Fiesta de San Juan, Apóstol y evangelista
  
Primera Lectura
  1 Jn 1, 1-4  

Queridos hermanos: Les anunciamos lo que ya existía desde el principio, lo que hemos oído y hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y hemos tocado con nuestras propias manos. Nos referimos a aquel que es la Palabra de la vida.
Esta vida se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y somos testigos de ella. Les anunciamos esta vida, que es eterna, y estaba con el Padre y se nos ha manifestado a nosotros.
Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, y juntos estemos unidos con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Les escribimos esto para que se alegren y su alegría sea completa. 

Salmo Responsorial
  Salmo 96, 1-2. 5-6. 11-12  

R. (12a) Alégrense, justos, con el Señor. 
Reina el Señor, alégrense la tierra; 
cante de regocijo el mundo entero. 
Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor, 
que se asienta en la justicia y el derecho. 
R. Alégrense, justos, con el Señor. 
Los montes se derriten como cera 
ante el Señor de toda la tierra. 
Los cielos pregonan su justicia, 
su inmensa gloria ven todos los pueblos. 
R. Alégrense, justos, con el Señor. 
Amanece la luz para el justo 
y la alegría para los rectos de corazón. 
Alégrense, justos, con el Señor, 
y bendigan su santo nombre. 
R. Alégrense, justos, con el Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, 
a ti nuestra alabanza. 
A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Jn 20, 2-9  

El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

domingo, 26 de diciembre de 2021

Lectura26/12/2021

Fiesta de la Sagrada Familia 
  
Primera Lectura 

Sir 3, 3-7. 14-17a
El Señor honra al padre en los hijos 
y respalda la autoridad de la madre sobre la prole. 
El que honra a su padre queda limpio de pecado; 
y acumula tesoros, el que respeta a su madre.
Quien honra a su padre, 
encontrará alegría en sus hijos 
y su oración será escuchada; 
el que enaltece a su padre, tendrá larga vida 
y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.
Hijo, cuida de tu padre en la vejez 
y en su vida no le causes tristeza; 
aunque se debilite su razón, ten paciencia con él 
y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. 
El bien hecho al padre no quedará en el olvido 
y se tomará a cuenta de tus pecados. 

Salmo Responsorial
Salmo 127, 1-2. 3. 4-5
R. (cf. 1)  Dichoso el que teme al Señor. 
Dichoso los que teme al Señor 
y sigue sus caminos: 
comerá del fruto de tu trabajo, 
será dichoso, le irá bien. R.  
R. Dichoso el que teme al Señor. 
Su mujer, como vid fecunda, 
en medio de tu casa; 
sus hijos, como renuevos de olivo, 
alrededor de su mesa. R.  
R. Dichoso el que teme al Señor. 
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. 
"Que el Señor te bendiga desde Sión, 
que veas la prosperidad de Jerusalén 
todos los días de tu vida. " R.  
R. Dichoso el que teme al Señor.

 Segunda Lectura
Col 3, 12-21

Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes. Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.
Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.
Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.
Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Hechos 16, 14b  

R. Aleluya, aleluya. 
Abre, Señor, nuestros corazones, 
para que aceptemos las palabras de tu Hijo. 
R. Aleluya.
O bien: 
Col 3, 15a. 16a
R. Aleluya, aleluya. 
Que en sus corazones reine la paz de Cristo; 
que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 2, 41-52  

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia". Él les respondió: "¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?" Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.
Jesús iba creciendo en saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Lectura25/12/2021

La Natividad del Señor (Navidad)
   
Misa de medianoche

Primera Lectura
  Is 9, 1-3. 5-6  

El pueblo que caminaba en tinieblas 
vio una gran luz; 
sobre los que vivían en tierra de sombras, 
una luz resplandeció.
Engrandeciste a tu pueblo 
e hiciste grande su alegría. 
Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, 
como se alegran al repartirse el botín. 
Porque tú quebrantaste su pesado yugo, 
la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, 
como en el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; 
lleva sobre sus hombros el signo del imperio y su nombre será: 
"Consejero admirable", "Dios poderoso", 
"Padre sempiterno", "Príncipe de la paz"; 
para extender el principado con una paz sin límites 
sobre el trono de David y sobre su reino; 
para establecerlo y consolidarlo 
con la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. 
El celo del Señor lo realizará. 

Salmo Responsorial
  Sal 95, 1-2a. 2b-3. 11-12. 13  

R. (Lc 2, 11) Hoy nos ha nacido el Salvador. 
Cantemos al Señor un canto nuevo, 
que le cante al Señor toda la tierra; 
cantemos al Señor y bendigámoslo. 
R. Hoy nos ha nacido el Salvador. 
Proclamemos su amor día tras día, 
su grandeza anunciemos a los pueblos; 
de nación, sus maravillas. 
R. Hoy nos ha nacido el Salvador. 
Alégrense los cielos y la tierra, 
retumbe el mar y el mundo submarino. 
Salten de gozo el campo y cuanto encierra, 
manifiesten los bosques regocijo. 
R. Hoy nos ha nacido el Salvador. 
Regocíjese todo ante el Señor, 
porque ya viene a gobernar el orbe. 
Justicia y rectitud serán las normas 
con las que rija a todas las naciones. 
R. Hoy nos ha nacido el Salvador.

 Segunda Lectura
  Tt 2, 11-14  

Querido hermano: La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la irreligiosidad y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. Él se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien. Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Les anuncio una gran alegría: 
Hoy nos ha nacido el Salvador, 
que es Cristo, el Señor. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Lc 2, 1-14  

Por aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, que ordenaba un censo de todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno en su propia ciudad; así es que también José, perteneciente a la casa y familia de David, se dirigió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén, para empadronarse, juntamente con María, su esposa, que estaba encinta.
Mientras estaban ahí, le llegó a María el tiempo de dar a luz y tuvo a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció y la gloria de Dios los envolvió con su luz y se llenaron de temor. El ángel les dijo: "No teman. Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre".
De pronto se le unió al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: "¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!"
La Natividad del Señor (Navidad)
   
Misa del día
Primera Lectura
  Is 52, 7-10  

¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes 
al mensajero que anuncia la paz, 
al mensajero que trae la buena nueva, 
que pregona la salvación, 
que dice a Sión: "Tu Dios es rey"!
Escucha: Tus centinelas alzan la voz 
y todos a una gritan alborozados, 
porque ven con sus propios ojos al Señor, 
que retorna a Sión.
Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, 
porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén. 
Descubre el Señor su santo brazo 
a la vista de todas las naciones. 
Verá la tierra entera 
la salvación que viene de nuestro Dios. 

Salmo Responsorial
  Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.  

R. (3cd) Toda la tierra ha visto al Salvador. 
Cantemos al Señor un canto nuevo, 
pues ha hecho maravillas. 
Su diestra y su santo brazo 
le han dado la victoria. 
R. Toda la tierra ha visto al Salvador. 
El Señor ha dado a conocer su victoria, 
y ha revelado a las naciones su justicia. 
Una vez más ha demostrado Dios 
su amor y su lealtad hacia Israel. 
R. Toda la tierra ha visto al Salvador. 
La tierra entera ha contemplado 
la victoria de nuestro Dios. 
Que todos los pueblos y naciones 
aclamen con júbilo al Señor. 
R. Toda la tierra ha visto al Salvador. 
Cantemos al Señor al son del arpa, 
suenen los instrumentos. 
Aclamemos al son de los clarines 
al Señor, nuestro rey. 
R. Toda la tierra ha visto al Salvador. 

Segunda Lectura
  Hb 1, 1-6  

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo.
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. Él mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.
Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Un día sagrado ha brillado para nosotros. 
Vengan naciones, y adoren al Señor, 
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Jn 1, 1-18 o 1, 1-5. 9-14  

En el principio ya existía aquel que es la Palabra, 
y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. 
Ya en el principio él estaba con Dios. 
Todas las cosas vinieron a la existencia por él 
y sin él nada empezó de cuanto existe. 
Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. 
La luz brilla en las tinieblas 
y las tinieblas no la recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. 
Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz, 
para que todos creyeran por medio de él. 
Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, 
que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 
En el mundo estaba; 
el mundo había sido hecho por él 
y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; 
pero a todos los que lo recibieron 
les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, 
a los que creen en su nombre, 
los cuales no nacieron de la sangre, 
ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, 
sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre 
y habitó entre nosotros. 
Hemos visto su gloria, 
gloria que le corresponde como a unigénito del Padre, 
lleno de gracia y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: 
"A éste me refería cuando dije: 
'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, 
porque ya existía antes que yo' ".
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. 
Porque la ley fue dada por medio de Moisés, 
mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. 
A Dios nadie lo ha visto jamás. 
El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, 
es quien lo ha revelado.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Lectura24/12/2021

Viernes de la cuarta semana de Adviento
   
En la Misa matutina

Primera Lectura
  2 Sm 7, 1-5. 8-12. 14. 16  

Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: "¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?" Natán le respondió: "Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo".
Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo: "Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: '¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa, para que yo habite en ella? Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel. Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos.
Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente' ".

Salmo Responsorial
  Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29  

R. (cf  2a)  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor 
y daré a conocer que su fidelidad es eterna, 
pues el Señor ha dicho: "Mi amor es para siempre 
y mi lealtad, más firme que los cielos. 
R.  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 
Un juramento hice a David, mi servidor, 
una alianza pacté con mi elegido: 
'Consolidaré tu dinastía para siempre 
y afianzaré tu trono eternamente. ' 
R.  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 
El me podrá decir: 'Tú eres mi padre, 
el Dios que me protege y que me salva'. 
Yo jamás le retiraré mi amor, 
ni violaré el juramento que le hice". 
R.  Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 

Sol refulgente de justicia y esplendor de la luz eterna, 
ven a iluminar a los que yacen en las tinieblas 
y en las sombras de la muerte. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 67-79  

En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
"Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
porque ha visitado y redimido a su pueblo, 
y ha hecho surgir en favor nuestro 
un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. 
Así lo había anunciado desde antiguo, 
por boca de sus santos profetas: 
que nos salvaría de nuestros enemigos 
y de las manos de todos los que nos odian, 
para mostrar su misericordia a nuestros padres, 
acordándose de su santa alianza.
El Señor juró a nuestro padre Abraham 
concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, 
lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia 
delante de él, todos los días de nuestra vida.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, 
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos 
y a anunciar a su pueblo la salvación, 
mediante el perdón de los pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, 
nos visitará el sol que nace de lo alto 
para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, 
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz''.

jueves, 23 de diciembre de 2021

Lectura23/12/2021

Jueves de la cuarta semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Ml 3, 1-4. 23-24  

Esto dice el Señor: "He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.
He aquí que yo les enviaré al profeta Elías, 
antes de que llegue el día del Señor, 
día grande y terrible. 
Él reconciliará a los padres con los hijos 
y a los hijos con los padres, 
para que no tenga yo que venir a destruir la tierra''.

Salmo Responsorial
  Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14  

R. (Lc 21, 28) Descúbrenos, Señor, al Salvador. 
Descúbrenos, Señor, tus caminos, 
guíanos con la verdad de tu doctrina. 
Tú eres nuestro Dios y salvador 
y tenemos en ti nuestra esperanza. 
R. Descúbrenos, Señor, al Salvador. 
Porque el Señor es recto y bondadoso, 
indica a los pecadores el sendero, 
guía por la senda recta a los humildes 
y descubre a los pobres sus caminos. 
R. Descúbrenos, Señor, al Salvador. 
Con quien guarda su alianza y sus mandatos 
el Señor es leal y bondadoso. 
El Señor se descubre a quien lo teme 
y le enseña el sentido de su alianza. 
R. Descúbrenos, Señor, al Salvador.

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, 
ven a salvar al hombre, que modelaste del barro. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 57-66  

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama así".
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?" Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Lectura22/12/2021

Miércoles de la cuarta semana de Adviento
  Primera Lectura
  1 Sam 1, 24-28  

En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino.
Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: "Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que él me ha concedido. Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida". Y adoraron al Señor.

Salmo Responsorial
  1 Sam 2, 1. 4-5. 6-7. 8  

R. (2a) Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador. 
Mi corazón se alegra en el Señor, 
en Dios me siento yo fuerte y seguro. 
Ya puedo responder a mis contrarios, 
pues eres tú, Señor, el que me ayuda. 
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador. 
El arco de los fuertes se ha quebrado, 
los débiles se ven de fuerzas llenos. 
Se ponen a servir por un mendrugo 
los antes satisfechos; 
y sin tener que trabajar, 
pueden saciar su hambre los hambrientos. 
Siete veces da a luz la que era estéril 
y la fecunda ya dejó de serlo. 
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador. 
Da el Señor muerte y vida, 
deja morir y salva de la tumba; 
él es quien empobrece y enriquece, 
quien abate y encumbra. 
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador. 
El levantara del polvo al humillado, 
al oprimido saca de su oprobio, 
para hacerlo sentar entre los príncipes 
en un trono glorioso. 
R. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, 
ven a salvar al hombre, que modelaste del barro. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 46-56  

En aquel tiempo, dijo María: 
"Mi alma glorifica al Señor 
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, 
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. 
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, 
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. 
Santo es su nombre, 
y su misericordia llega de generación en generación 
a los que lo temen. 
Ha hecho sentir el poder de su brazo: 
dispersó a los de corazón altanero, 
destronó a los potentados 
y exaltó a los humildes. 
A los hambrientos los colmó de bienes 
y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia, 
vino en ayuda de Israel, su siervo, 
como lo había prometido a nuestros padres, 
a Abraham y a su descendencia, 
para siempre''.
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

martes, 21 de diciembre de 2021

Lectura21/12/2021

Martes de la cuarta semana de Adviento
  Primera Lectura
  Can 2, 8-14  

Aquí viene mi amado saltando por los montes, 
retozando por las colinas. 
Mi amado es como una gacela, es como un venadito, 
que se detiene detrás de nuestra tapia, 
espía por las ventanas y mira a través del enrejado.
Mi amado me habla así: 
"Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. 
Mira que el invierno ya pasó; 
han terminado las lluvias y se han ido.
La flores brotan ya sobre la tierra; 
ha llegado la estación de los cantos; 
el arrullo de las tórtolas se escucha en el campo; 
ya apuntan los frutos en la higuera 
y las viñas en flor exhalan su fragancia.
Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven. 
Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas, 
en las grietas de las peñas escarpadas, 
déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz, 
porque tu voz es dulce y tu rostro encantador".

Salmo Responsorial
  Salmo 32, 2-3. 11-12. 20-21  

R. Demos gracias a Dios, al son del arpa. 
Demos gracias a Dios, al son del arpa, 
que la lira acompañe nuestros cantos; 
cantemos en su honor nuevos cantares, 
al compás de instrumentos alabémoslo. 
R. Demos gracias a Dios, al son del arpa. 
Los proyectos de Dios duran por siempre; 
los planes de su amor, todos los siglos. 
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; 
dichoso el pueblo que escogió por suyo. 
R. Demos gracias a Dios, al son del arpa. 
En el Señor está nuestra esperanza, 
pues él es nuestra ayuda y muestro amparo; 
en el Señor se alegra el corazón 
y en él hemos confiado. 
R. Demos gracias a Dios, al son del arpa.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Emmanuel, rey y legislador nuestro, 
ven, Señor, a salvarnos. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 39-45  

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".

lunes, 20 de diciembre de 2021

Lectura20/12/2021

Lunes de la cuarta semana de Adviento
  Primera Lectura
  Is 7, 10-14  

En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: "Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto". Contestó Ajaz: "No la pediré. No tentaré al Señor".
Entonces dijo Isaías: "Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros".

Salmo Responsorial
  Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6  

R. (7c y 10b) Ya llega el Señor, el rey de la gloria.  
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, 
el orbe todo y los que en él habitan, 
pues él lo edificó sobre los mares, 
él fue quien lo asentó sobre los ríos. 
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria. 
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? 
¿Quién podrá entrar en su recinto santo? 
El de corazón limpio y manos puras 
y que no jura en falso. 
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria. 
Ese obtendrá la bendición de Dios. 
y Dios, su salvador, le hará justicia. 
Ésta es la clase de hombres que te buscan 
y vienen ante ti, Dios de Jacob. 
R. Ya llega el Señor, el rey de la gloria. 

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 
Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, 
ven a librar a los que yacen oprimidos por las tinieblas del mal. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 26-38  

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.

domingo, 19 de diciembre de 2021

Lectura19/12/2021

IV Domingo de Adviento
  
Primera Lectura
  Miq 5, 1-4a  

Esto dice el Señor: 
"De ti, Belén de Efrata, 
pequeña entre las aldeas de Judá, 
de ti saldrá el jefe de Israel, 
cuyos orígenes se remontan a tiempos pasados, 
a los días más antiguos.
Por eso, el Señor abandonará a Israel, 
mientras no dé a luz la que ha de dar a luz. 
Entonces el resto de sus hermanos 
se unirá a los hijos de Israel. 
Él se levantará para pastorear a su pueblo 
con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. 
Ellos habitarán tranquilos, 
porque la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra 
y él mismo será la paz''.

Salmo Responsorial
  Salmo 79, 2ac y  3b. 15-16. 18-19  

R. (4) Señor, muéstranos tu favor y sálvanos. 
Escúchanos, pastor de Israel; 
tú que estás rodeado de querubines, 
manifiéstate; 
despierta tu poder y ven a salvarnos. R.  
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos. 
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, 
mira tu viña y visítala; 
protege la cepa plantada por tu mano, 
el renuevo que tú mismo cultivaste. R.  
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos. 
Que tu diestra defienda al que elegiste, 
al hombre que has fortalecido. 
Ya no nos alejaremos de ti; 
consérvanos la vida y alabaremos tu poder. R.  
R. Señor, muéstranos tu favor y sálvanos. 

Segunda Lectura
  Heb 10, 5-10  

Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije -porque a mí se refiere la Escritura-: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".
Comienza por decir: "No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado -siendo así que eso es lo que pedía la ley-; y luego añade: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas. 

Aclamación antes del Evangelio
  Lc 1, 38  

R. Aleluya, aleluya. 
Yo soy la esclava del Señor; 
cúmplase en mí lo que me has dicho. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 39-45  

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".

sábado, 18 de diciembre de 2021

Lectura18/12/2021

Sábado de la tercera semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Jr 23, 5-8  

"Miren: Viene un tiempo, dice el Señor, 
en que haré surgir un renuevo en el tronco de David: 
será un rey justo y prudente 
y hará que en la tierra se observen la ley y la justicia.
En sus días será puesto a salvo Judá, 
Israel habitará confiadamente 
y a él lo llamarán con este nombre: 
'El Señor es nuestra justicia'.
Por eso, miren que vienen tiempos, oráculo del Señor, en los que no se dirá: 'Bendito sea el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto', sino que se dirá: 'Bendito sea el Señor, que sacó a los hijos de Israel del país del norte y de los demás países donde los había dispersado, y los trajo para que habitaran de nuevo su propia tierra' ".

Salmo Responsorial
  Sal 71, 2. 7-8. 12-13. 17  

R. (cf 7) Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Comunica, Señor, al rey tu juicio 
y tu justicia, al que es hijo de reyes; 
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres 
y regirá a tu pueblo justamente. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Al débil librará del poderoso 
y ayudará al que se encuentra sin amparo; 
se apiadará del desvalido y pobre 
y salvará la vida al desdichado. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, 
el único que hace grandes cosas. 
Que su nombre glorioso sea bendito 
y la tierra se llene de su gloria. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Señor nuestro, que guiaste a tu pueblo por el desierto 
y le diste la ley a Moisés en el Sinaí, 
ven a redimirnos con tu poder. 
R. Aleluya

Evangelio
  Mt 1, 18-24  

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.
Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: "José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.

jueves, 16 de diciembre de 2021

Lectura17/12/2021

Viernes de la tercera semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Gn 49, 2. 8-10  

En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les habló así: 
"Acérquense y escúchenme, hijos de Jacob; 
escuchen a su padre, Israel. 
A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; 
pondrás la mano sobre la cabeza de tus enemigos; 
se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
Cachorro de león eres, Judá: 
has vuelto de matar la presa, hijo mío, 
y te has echado a reposar, como un león. 
¿Quién se atreverá a provocarte?
No se apartará de Judá el cetro, 
ni de sus descendientes, el bastón de mando, 
hasta que venga aquel a quien pertenece 
y a quien los pueblos le deben obediencia''.

Salmo Responsorial
  Sal 71, 2. 3-4ab. 7-8. 17  

R. (cf 7) Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Comunica, Señor, al rey tu juicio 
y tu justicia, al que es hijo de reyes; 
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres 
y regirá a tu pueblo justamente. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Justicia y paz ofrecerán al pueblo 
las colinas y los montes. 
El rey hará justicia al oprimido 
y salvará a los hijos de los pobres. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Florecerá en sus días la justicia 
y reinará la paz, era tras era. 
De mar a mar se extenderá su reino 
y de un extremo al otro de la tierra. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 
Que bendigan al Señor eternamente 
y tanto como el sol, viva su nombre. 
Que sea la bendición del mundo entero 
y lo aclamen dichoso las naciones. 
R. Ven, Señor, rey de justicia y de paz. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Sabiduría del Altísimo, 
que dispones todas las cosas con fortaleza y con suavidad, 
ven a enseñarnos el camino de la vida. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 1, 1-17  

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz; Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.
David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce.

Lectura16/12/2021.

Jueves de la tercera semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Is 54, 1-10  

"Alégrate, tú, la estéril, que no dabas a luz; 
rompe a cantar de júbilo, 
tú que no habías sentido los dolores de parto; 
porque la abandonada tendrá más hijos que la casada, 
dice el Señor.
Ensancha el espacio de tu tienda, 
despliega sin miedo las lonas, 
alarga las cuerdas, clava bien las estacas, 
porque te extenderás a derecha y a izquierda: 
tu estirpe heredará las naciones 
y poblará las ciudades desiertas.
No temas, porque ya no tendrás que avergonzarte; 
no te sonrojes, pues ya no te afrentarán; 
antes bien, olvidarás la vergüenza de tus años jóvenes 
y no volverás a recordar el deshonor de tu viudez. 
El que te creó, te tomará por esposa; 
su nombre es 'Señor de los ejércitos'. 
Tu redentor es el Santo de Israel; 
será llamado 'Dios de toda la tierra'.
Como a una mujer abandonada y abatida 
te vuelve a llamar el Señor. 
¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?, 
dice tu Dios.
Por un instante te abandoné, 
pero con inmensa misericordia te volveré a tomar. 
En un arrebato de ira 
te oculté un instante mi rostro, 
pero con amor eterno me he apiadado de ti, 
dice el Señor, tu redentor.
Me pasa ahora como en los días de Noé: 
entonces juré que las aguas del diluvio 
no volverían a cubrir la tierra; 
ahora juro no enojarme ya contra ti 
ni volver a amenazarte. 
Podrán desaparecer los montes 
y hundirse las colinas, 
pero mi amor por ti no desaparecerá 
y mi alianza de paz quedará firme para siempre. 
Lo dice el Señor, el que se apiada de ti".

Salmo Responsorial
  Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13 b  

R. (2a)  Te alabaré, Señor, eternamente. 
Te alabaré, Señor, pues no dejaste 
que se rieran de mí mis enemigos. 
Tu, Señor, me salvaste de la muerte 
y a punto de morir, me reviviste. R. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. 
Alaben al Señor quienes lo aman, 
den gracias a su nombre, 
porque su ira dura un solo instante 
y su bondad, toda la vida. 
El llanto nos visita por la tarde; 
por la mañana, el júbilo. R. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. 
Escúchame, Señor, y compadécete; 
Señor, ven en mi ayuda. 
Convertiste mi duelo en alegría, 
te alabaré por eso eternamente. R. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente.

 Aclamación antes del Evangelio
  Lc 3, 4. 6  

R. Aleluya, aleluya. 
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, 
y todos los hombres verán al Salvador. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 7, 24-30  

Cuando se fueron los mensajeros de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente, diciendo: "¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con telas preciosas? Los que visten fastuosamente y viven entre placeres, están en los palacios. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, y yo les aseguro que es más que profeta. Es aquel de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Yo les digo que no hay nadie más grande que Juan entre todos los que han nacido de una mujer. Y con todo, el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él".
Todo el pueblo que lo escuchó, incluso los publicanos, aceptaron el designio de justicia de Dios, haciéndose bautizar por el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los escribas no aceptaron ese bautismo y frustraron, en su propio daño, el plan de Dios.

martes, 14 de diciembre de 2021

Lectura15/12/2021

Miércoles de la tercera semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Is 45, 6-8. 18. 21-25  

"Yo soy el Señor y no hay otro. 
Yo soy el artífice de la luz 
y el creador de las tinieblas, 
el autor de la felicidad y el hacedor de la desgracia; 
yo, el Señor, hago todo esto. 
Dejen, cielos, caer su rocío 
y que las nubes lluevan la justicia; 
que la tierra se abra y haga germinar la salvación 
y que brote juntamente la justicia. 
Yo, el Señor, he creado todo esto".
Esto dice el Señor, 
el que creó los cielos, 
el mismo Dios que plasmó y consolidó la tierra; 
él no la hizo para que quedara vacía, 
sino para que fuera habitada: 
"Yo soy el Señor y no hay otro. 
¿Quién fue el que anunció esto desde antiguo? 
¿Quién lo predijo entonces? 
¿No fui yo, el Señor? 
Fuera de mí no hay otro Dios. 
Soy un Dios justo y salvador 
y no hay otro fuera de mí.
Vuélvanse a mí y serán salvados, 
pueblos todos de la tierra, 
porque yo soy Dios y no hay otro. 
Lo juro por mí mismo, 
de mi boca sale la verdad, 
las palabras irrevocables: 
ante mí se doblará toda rodilla 
y por mí jurará toda lengua, diciendo: 
'Sólo el Señor es justo y poderoso'.
A él se volverán avergonzados 
todos los que lo combatían con rabia. 
Gracias al Señor, triunfarán gloriosamente 
todos los descendientes de Israel''.

Salmo Responsorial
  Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14  

R. ¡Dejen, cielos, caer su rocío y que las nubes lluevan al justo! 
Escucharé las palabras del Señor, 
palabras de paz para su pueblo santo. 
Está ya cerca nuestra salvación 
y la gloria del Señor habitará en la tierra. R. 
R. ¡Dejen, cielos, caer su rocío y que las nubes lluevan al justo! 
La misericordia y la verdad se encuentran, 
la justicia y la paz se besaron, 
la fidelidad brotó en la tierra 
y la justicia vino del cielo. R. 
R. ¡Dejen, cielos, caer su rocío y que las nubes lluevan al justo! 
Cuando el Señor nos muestre su bondad, 
nuestra tierra producirá su fruto. 
La justicia le abrirá camino al Señor 
e irá siguiendo sus pisadas. R. 
R. ¡Dejen, cielos, caer su rocío y que las nubes lluevan al justo!

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Is 40, 9. 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Levanta tu voz para anunciar la buena nueva: 
ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 7, 19-23  

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?" Cuando llegaron a donde estaba Jesús, le dijeron: "Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro".
En aquel momento, Jesús curó a muchos de varias enfermedades y dolencias y de espíritus malignos, y a muchos ciegos les concedió la vista. Después contestó a los enviados: "Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso el que no se escandalice de mí".

Lectura14/12/2021

Memoria de San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia
 
Primera Lectura
  So 3, 1-2. 9-13  

"¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada, 
de la ciudad potente y opresora! 
No ha escuchado la voz, 
ni ha aceptado la corrección. 
No ha confiado en el Señor, 
ni se ha vuelto hacia su Dios.
Pero hacia el fin daré otra vez a los pueblos labios puros, 
para que todos invoquen el nombre del Señor 
y lo sirvan todos bajo el mismo yugo.
Desde más allá de los ríos de Etiopía, 
hasta las últimas regiones del norte, 
los que me sirven me traerán ofrendas.
Aquel día no sentirás ya vergüenza de haberme sido infiel, 
porque entonces yo quitaré de en medio de ti 
a los orgullosos y engreídos, 
y tú no volverás a ensoberbecerte en mi monte santo.
Aquel día, dice el Señor, 
yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, 
un puñado de gente pobre y humilde. 
Este resto de Israel 
confiará en el nombre del Señor.
No cometerá maldades ni dirá mentiras; 
no se hallará en su boca una lengua embustera. 
Permanecerán tranquilos 
y descansarán sin que nadie los moleste''.

Salmo Responsorial
  Sal 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23  

R. (7a)  El Señor escucha el clamor de los pobres. 
Bendiciré al Señor a todas horas, 
no cesará mi boca de alabarlo. 
Yo me siento orgulloso del Señor, 
que se alegre su pueblo al escucharlo. 
R.  El Señor escucha el clamor de los pobres. 
Confía en el Señor y saltarás de gusto, 
jamás te sentirás decepcionado, 
porque el Señor escucha el clamor de los pobres 
y los libra de todas sus angustias. 
R.  El Señor escucha el clamor de los pobres. 
En contra del malvado está el Señor, 
para borrar de la tierra su recuerdo. 
Escucha, en cambio, al hombre justo 
y lo libra de todas sus congojas. 
R.  El Señor escucha el clamor de los pobres. 
El Señor no está lejos de sus fieles, 
y levanta a las almas abatidas. 
Salva el Señor la vida de sus siervos; 
no morirán quienes en él esperan. 
R.  El Señor escucha el clamor de los pobres. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Ven, Señor, no te tardes; 
ven a perdonar los delitos de tu pueblo. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 21, 28-32  

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. Él le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?" Ellos le respondieron: "El segundo".
Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él".


lunes, 13 de diciembre de 2021

Lectura13/12/2021

Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir
 Primera Lectura
  Nm 24, 2-7. 15-17  

En aquellos días, Balaam levantó los ojos y divisó a Israel acampado por tribus. Entonces el espíritu del Señor vino sobre él y pronunció este oráculo:
"Oráculo de Balaam, hijo de Beor, 
palabra del varón de ojos penetrantes; 
oráculo del que escucha la palabra de Dios 
y contempla en éxtasis, con los ojos abiertos, 
la visión del todopoderoso.
Qué bellas son tus tiendas, Jacob, 
y tus moradas, Israel. 
Son como extensos valles, 
como jardines junto al río, 
como áloes que plantó el Señor, 
como cedros junto a la corriente. 
De su descendencia nace un héroe 
que domina sobre pueblos numerosos''.
Y de nuevo dijo: 
"Oráculo de Balaam, hijo de Beor, 
palabra del varón de ojos penetrantes, 
oráculo del que escucha la palabra de Dios 
y conoce la ciencia del Altísimo 
y contempla en éxtasis, con los ojos abiertos 
la visión del todopoderoso. 
Yo lo veo, pero no en el presente; 
yo lo contemplo, pero no cercano: 
de Jacob se levanta una estrella 
y un cetro surge de Israel''.

Salmo Responsorial
  Sal 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9  

R. (4b)  Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Descúbrenos, Señor, tus caminos, 
guíanos con la verdad de tu doctrina. 
Tú eres nuestro Dios y salvador 
y tenemos en ti nuestra esperanza. 
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Acuérdate, Señor, que son eternos 
tu amor y tu ternura. 
Según ese amor y esa ternura, 
acuérdate de nosotros. 
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos. 
Porque el Señor es recto y bondadoso, 
indica a los pecadores el sendero, 
guía por la senda recta a los humildes 
y descubre a los pobres sus caminos. 
R.  Descúbrenos, Señor, tus caminos. 

Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Muéstranos, Señor, tu misericordia 
y danos tu salvación. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 21, 23-27  

En aquellos días, mientras Jesús enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y le preguntaron: "¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?"
Jesús les respondió: "Yo también les voy a hacer una pregunta, y si me la responden, les diré con qué autoridad hago lo que hago: ¿De dónde venía el bautismo de Juan, del cielo o de la tierra?"
Ellos pensaron para sus adentros: "Si decimos que del cielo, él nos va a decir: 'Entonces, ¿por qué no le creyeron?' Si decimos que de los hombres, se nos va a echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta". Entonces respondieron: "No lo sabemos".
Jesús les replicó: "Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago lo que hago".

domingo, 12 de diciembre de 2021

Lectura12/12/2021

III Domingo de Adviento
  
Primera Lectura
  Sof 3, 14-18  

Canta, hija de Sión, 
da gritos de júbilo, Israel, 
gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha levantado su sentencia contra ti, 
ha expulsado a todos tus enemigos. 
El Señor será el rey de Israel en medio de ti 
y ya no temerás ningún mal.
Aquel día dirán a Jerusalén: 
"No temas, Sión, 
que no desfallezcan tus manos. 
El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador, 
está en medio de ti. 
Él se goza y se complace en ti; 
él te ama y se llenará de júbilo por tu causa, 
como en los días de fiesta".Salmo Responsorial
  Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6  

R. (6) El Señor es mi Dios y salvador. 
El Señor es mi Dios y salvador, 
con él estoy seguro y nada temo. 
El Señor es mi protección y mi fuerza 
y ha sido mi salvación. 
Sacarán agua con gozo 
de la fuente de salvación. 
R. El Señor es mi Dios y salvador. 
Den gracias al Señor, 
invoquen su nombre, 
cuenten a los pueblos sus hazañas, 
proclamen que su nombre es sublime. R.  
R. El Señor es mi Dios y salvador. 
Alaben al Señor por sus proezas, 
anúncienlas a toda la tierra. 
Griten jubilosos, habitantes de Sión, 
porque el Dios de Israel 
ha sido grande con ustedes. R.  
R. El Señor es mi Dios y salvador. 

Segunda Lectura
  Flp 4, 4-7  

Hermanos míos: Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense! Que la benevolencia de ustedes sea conocida por todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. 

Aclamación antes del Evangelio
  Is 61, 1   

R. Aleluya, aleluya. 
El Espíritu del Señor está sobre mí. 
Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 3, 10-18  

En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: "¿Qué debemos hacer?" Él contestó: "Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo".
También acudían a él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: "Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?" Él les decía: "No cobren más de lo establecido". Unos soldados le preguntaron: "Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer?" Él les dijo: "No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario".
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: "Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue".
Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.

sábado, 11 de diciembre de 2021

Lectura11/12/2021

Sábado de la segunda semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Eclesiástico (Sirácide) 48, 1-4. 9-11  

En aquel tiempo, surgió Elías, un profeta de fuego; 
su palabra quemaba como una llama. 
Él hizo caer sobre los israelitas el hambre 
y con celo los diezmó. 
En el nombre del Señor cerró las compuertas del cielo 
e hizo que descendiera tres veces fuego de lo alto. 
¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! 
¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? 
En un torbellino de llamas fuiste arrebatado al cielo, 
sobre un carro tirado por caballos de fuego. 
Escrito está de ti que volverás, 
cargado de amenazas, en el tiempo señalado, 
para aplacar la cólera antes de que estalle, 
para hacer que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos 
y congregar a las tribus de Israel.
Dichosos los que te vieron 
y murieron gozando de tu amistad; 
pero más dichosos 
los que estén vivos cuando vuelvas. 

Salmo Responsorial
  Salmo 79, 2ac. 3b. 15-16. 18-19  

R. (4) Ven, Señor, a salvarnos. 
Escúchanos, pastor de Israel; 
tú que estás rodeado de querubines, 
manifiéstate, 
despierta tu poder y ven a salvarnos. 
R. Ven, Señor, a salvarnos. 
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, 
mira tu viña y visítala: 
protege la cepa plantada por tu mano, 
el renuevo que tú mismo cultivaste. 
R. Ven, Señor, a salvarnos. 
Que tu diestra defienda al que elegiste, 
al hombre que has fortalecido. 
Ya no nos alejaremos de ti: 
consérvanos la vida y alabaremos tu poder. 
R. Ven, Señor, a salvarnos. 

Aclamación antes del Evangelio
  Lc 3, 4. 6  

R. Aleluya, aleluya. 
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, 
y todos los hombres verán al Salvador. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 17, 10-13  

En aquel tiempo, los discípulos le preguntaron a Jesús: "¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?"
Él les respondió: "Ciertamente Elías ha de venir y lo pondrá todo en orden. Es más, yo les aseguro a ustedes que Elías ha venido ya, pero no lo reconocieron e hicieron con él cuanto les vino en gana. Del mismo modo, el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos".
Entonces entendieron los discípulos que les hablaba de Juan el Bautista.


viernes, 10 de diciembre de 2021

10/12/2021

Viernes de la segunda semana de Adviento
  
Primera Lectura
  Is 48, 17-19  

Esto dice el Señor, tu redentor, 
el Dios de Israel:
"Yo soy el Señor, tu Dios, 
el que te instruye en lo que es provechoso, 
el que te guía por el camino que debes seguir. 
¡Ojalá hubieras obedecido mis mandatos! 
Sería tu paz como un río 
y tu justicia, como las olas del mar.
Tu descendencia sería como la arena 
y como granos de arena, los frutos de tus entrañas. 
Nunca tu nombre hubiera sido borrado 
ni arrancado de mi presencia".

Salmo Responsorial
  Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6  

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
Dichoso aquel que no se sigue 
por mundanos criterios, 
que no anda en malos pasos 
ni se burla del bueno, 
que ama la ley de Dios 
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
Es como un árbol plantado junto al río, 
que da fruto a su tiempo 
y nunca se marchita. 
en todo tendrá éxito. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 
En cambio los malvados 
serán como la paja barrida por el viento. 
Porque el Señor protege el camino del justo 
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya. 
Ya viene el Señor, salgamos a su encuentro; 
él es el príncipe de la paz. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 11, 16-19  

En aquel tiempo, Jesús dijo: "¿Con qué podré comparar a esta gente? Es semejante a los niños que se sientan en las plazas y se vuelven a sus compañeros para gritarles: 'Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado'.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: 'Tiene un demonio'. Viene el Hijo del hombre, y dicen: 'Ése es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y gente de mal vivir'. Pero la sabiduría de Dios se justifica a sí misma por sus obras".

Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...