martes, 31 de agosto de 2021

Lectura31/08/2021

Martes de la XXII semana del Tiempo ordinario
  Lectura I
  1 Tes 5, 1-6. 9-11  

Hermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: "¡Qué paz y qué seguridad tenemos!", de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.
Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.
Por lo tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente. Porque Dios no nos ha destinado al castigo eterno, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Porque él murió por nosotros para que, cuando él vuelva, ya sea que estemos vivos o hayamos muerto, vivamos siempre con él. Por eso anímense mutuamente y ayúdense unos a otros a seguir progresando, como de hecho ya lo hacen. 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 26  

R. (13) El Señor es mi luz y mi salvación.  
El Señor es mi luz y mi salvación, 
¿a quién voy a tenerle miedo? 
El Señor es la defensa de mi vida, 
¿quién podrá hacerme temblar? 
R. El Señor es mi luz y mi salvación. 
Lo único que pido, lo único que busco 
es vivir en la casa del Señor toda mi vida, 
para disfrutar las bondades del Señor 
y estar continuamente en su presencia. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación. 
La bondad del Señor espero ver 
en esta misma vida. 
Ármate de valor y fortaleza 
y en el Señor confía. 
R. El Señor es mi luz y mi salvación.

 Aclamación antes del Evangelio
  Lc 7, 16  

R. Aleluya, aleluya. 
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. 
Dios ha visitado a su pueblo. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Lc 4, 31-37  

En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: "¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios".
Pero Jesús le ordenó: "Cállate y sal de ese hombre". Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: "¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen". Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

lunes, 30 de agosto de 2021

Lectura30/08/2021

Lunes de la XXII semana del Tiempo ordinario
  Lectura I
  1 Tes 4, 13-18  

Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él.
Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.
Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes, por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.
Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras. Salmo Responsorial
  Del Salmo 95  

R. (13b) Cantemos al Señor con alegría. 
Cantemos al Señor un nuevo canto, 
que le cante al Señor toda la tierra. 
Su grandeza anunciemos a los pueblos; 
de nación en nación sus maravillas. 
R. Cantemos al Señor con alegría. 
Cantemos al Señor, porque él es grande, 
Más digno de alabanza y más tremendo 
que todos los dioses paganos, que ni existen. 
Porque los falsos dioses son apariencia; 
ha sido el Señor quien hizo el cielo; 
R. Cantemos al Señor con alegría. 
Alégrese los cielos y la tierra, 
retumbe el mar y el mundo submarino. 
Salten de gozo el campo y cuanto encierra, 
manifiesten los bosques regocijo. 
R. Cantemos al Señor con alegría. 
Regocíjese todo ante el Señor, 
porque ya viene a gobernar el orbe. 
Justicia y rectitud serán las normas 
con las que rija a todas las naciones. 
R. Cantemos al Señor con alegría. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr. Lc 4, 18  

R. Aleluya, aleluya. 
El Espíritu del Señor está sobre mí; 
él me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Lc 4, 16-30  

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír".
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: "¿No es éste el hijo de José?"
Jesús les dijo: "Seguramente me dirán aquel refrán: 'Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm' ".
Y añadió: "Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria".
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí. 
 

domingo, 29 de agosto de 2021

Lectura29/08/2021

XXII Domingo ordinario
  Lectura I
  Dt 4, 1-2. 6-8  

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: "Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.
No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando: Cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor, mi Dios. Guárdenlos y cúmplanlos porque ellos son la sabiduría y la prudencia de ustedes a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticias de todos estos preceptos, los pueblos se dirán: 'En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente'.
Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?''. 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 14  

R. (1a) ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? 
El hombre que procede honradamente 
y obra con justicia; 
el que es sincero en sus palabras 
y con su lengua a nadie desprestigia. R.  
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? 
Quien no hace mal al prójimo 
ni difama al vecino; 
quien no ve con aprecio a los malvados 
pero honra a quienes temen al Altísimo. R.  
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? 
Quien presta sin usura 
y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, 
ése será agradable 
a los ojos de Dios eternamente. R.  
R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?

Lectura II
  Sant 1, 17-18. 21b-22. 27  

Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas.
Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido. 

 Aclamación antes del Evangelio
  Sant 1, 18  

R. Aleluya, aleluya. 
Por su propia voluntad, el Padre nos engendró 
por medio del Evangelio, 
para que fuéramos, en cierto modo, 
primicias de sus creaturas. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23  

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).
Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".
Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre". 
 

sábado, 28 de agosto de 2021

Lectura28/08/2021

Memoria de San Agustín, Obispo y Doctor de la Iglesia
  Lectura I
  1 Tes 4, 9-11  

Hermanos: En cuanto al amor fraterno, no necesitan que les escribamos, puesto que ustedes mismos han sido instruidos por Dios para amarse los unos a los otros. Y ya lo practican bien con los hermanos de toda Macedonia. Pero los exhortamos a que lo practiquen cada día más y a que procuren vivir en paz unos con otros, ocupándose cada cual de sus asuntos y trabajando cada quien con sus propias manos, como se lo hemos ordenado a ustedes.


 Salmo Responsorial
  Del Salmo 97  

R. (9) Cantemos al Señor con alegría.  
Cantemos al Señor un canto nuevo, 
pues ha hecho maravillas. 
Su diestra y su santo brazo 
le han dado la victoria. 
R. Cantemos al Señor con alegría. 
Alégrense el mar y el mundo submarino, 
el orbe y todos los que en él habitan. 
Que los ríos estallen en aplausos 
y las montañas salten de alegría. 
R. Cantemos al Señor con alegría. 
Regocíjese todo ante el Señor, 
porque ya viene a gobernar el orbe. 
Justicia y rectitud serán las normas 
con las que rija a todas las naciones. 
R. Cantemos al Señor con alegría.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 13, 34  

R. Aleluya, aleluya. 
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, 
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Mt 25, 14-30  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: 'Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado'. Su señor le dijo: 'Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor'.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado'. Su señor le dijo: 'Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor'.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: 'Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo'.
El señor le respondió: 'Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. 
Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación' ".


viernes, 27 de agosto de 2021

Lectura27/08/2021

Memoria de Santa Monica
  Lectura I
  1 Tes 4, 1-8  

Hermanos: Les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.
Lo que Dios quiere de ustedes es que se santifiquen; que se abstengan de todo acto impuro; que cada uno de ustedes sepa tratar a su esposa con santidad y respeto y no dominado por la pasión, como los paganos, que no conocen a Dios. Que en esta materia, nadie ofenda a su hermano ni abuse de él, porque el Señor castigará todo esto, como se lo dijimos y aseguramos a ustedes, pues no nos ha llamado Dios a la impureza, sino a la santidad. Así pues, el que desprecia estas instrucciones no desprecia a un hombre, sino al mismo Dios, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo. 

Salmo Responsorial
  Del Salmo 96  

R. (12a) Alegrémonos con el Señor. 
Reina el Señor, alégrese la tierra; 
canto de regocijo el mundo entero. 
El trono del Señor se asienta 
en la justicia y el derecho. 
R. Alegrémonos con el Señor. 
Los montes se derriten como cera ante el Señor, 
ante el Señor de toda la tierra. 
Los cielos pregonan su justicia, 
su inmensa gloria ven todos los pueblos. 
R. Alegrémonos con el Señor. 
El Señor ama al que aborrece el mal, 
protege la vida de sus fieles 
y los libra de los malvados. 
R. Alegrémonos con el Señor. 
Amanece la luz para el justo, 
y la alegría para los rectos de corazón. 
Alégrense, justos, con el Señor, 
y bendigan su santo nombre. 
R. Alegrémonos con el Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr. Lk 21, 36  

R. Aleluya, aleluya. 
Velen y oren, 
para que puedan presentarse sin temor 
ante el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Mt 25, 1-13  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'.
Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'.
Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora''.

jueves, 26 de agosto de 2021

Lectura26/08/2021

Jueves de la XXI semana del Tiempo ordinario
  Lectura I
  1 Tes 3, 7-13  

Hermanos: En medio de todas nuestras dificultades y tribulaciones, la fe de ustedes nos ha dado un gran consuelo. El saber que permanecen fieles al Señor, nos llena ahora de vida.
¿Cómo podremos agradecerle debidamente a Dios el gozo tan grande con que, a causa de ustedes, nos alegramos en el Señor, a quien noche y día le rogamos con toda el alma que nos conceda verlos personalmente para completar lo que todavía falta a su fe?
Que el mismo Dios, nuestro Padre, y Jesucristo, nuestro Señor, nos conduzcan hacia ustedes. Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos. 

Salmo Responsorial
  Del Salmo 89  

R. (14) Señor, llénanos de tu amor.  
Tú, Señor, haces volver al polvo a los humanos, 
diciendo a los mortales que retornen. 
Mil años son para ti como un día, 
que ya pasó; como una breve noche. 
R. Señor, llénanos de tu amor. 
Enséñanos a ver lo que es la vida 
y seremos sensatos. 
¿Hasta cuándo, Señor, vas a tener 
compasión de tus siervos/ ¿Hasta cuándo? 
R. Señor, llénanos de tu amor. 
Llénanos de tu amor por la mañana 
y júbilo será la vida toda. 
Que el Señor bondadoso nos ayude 
y dé prosperidad a nuestra obras. 
R. Señor, llénanos de tu amor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Mt 24, 42. 44  

R. Aleluya, aleluya. 
Estén preparados, porque no saben 
a qué hora va a venir el Hijo del hombre. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 24, 42-51  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.
Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.
Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación''.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Lectura25/08/2021

 Miércoles de la XXI Semana el Tiempo Ordinario

  Lectura I

  1 Tes 2, 9-13  

Hermanos: Sin duda se acuerdan de nuestros esfuerzos y fatigas, pues, trabajando de día y de noche, a fin de no ser una carga para nadie, les hemos predicado el Evangelio de Dios.

Ustedes son testigos y Dios también lo es, de la forma tan santa, justa e irreprochable como nos hemos portado con ustedes, los creyentes. Como bien lo saben, a cada uno de ustedes lo hemos exhortado con palabras suaves y enérgicas, como lo hace un padre con sus hijos, a vivir de una manera digna de Dios, que los ha llamado a su Reino y a su gloria.

Ahora damos gracias a Dios continuamente, porque al recibir ustedes la palabra que les hemos predicado, la aceptaron, no como palabra humana, sino como lo que realmente es: palabra de Dios, que sigue actuando en ustedes, los creyentes. 

 Salmo Responsorial

  Del Salmo 138  


R. (1a) Condúcenos, Señor, por tu camino. 

¿A dónde iré yo lejos de ti, Señor? 

¿Dónde escaparé de tu mirada? 

Si subo hasta el cielo, allí estás tú; 

si bajo al abismo, allí te encuentras. 

R. Condúcenos, Señor, por tu camino. 

Si voy en alas de la aurora 

o me alejo hasta el extremo del mar, 

también allí tu mano me conduce 

y tu diestra me sostiene. 

R. Condúcenos, Señor, por tu camino. 

Si digo: "Que me cubran las tinieblas, 

que la luz se convierta en noche para mí", 

las tinieblas no son oscuras para ti 

y la noche es tan clara como el día. 

R. Condúcenos, Señor, por tu camino. 

Aclamación antes del Evangelio

  1 Jn 2, 5  


R. Aleluya, aleluya. 

En aquel que cumple la palabra de Cristo 

el amor de Dios ha llegado a su plenitud. 

R. Aleluya. 


 Evangelio

  Mt 23, 27-32  


En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: 'Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas'! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!" 




martes, 24 de agosto de 2021

Lectura24/08/2021

Fiesta de San Bartolomé, Apóstol
  
Lectura I
  Apoc 21: 9-14  

Uno de los ángeles me habló y me dijo: "Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero". Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero. 
 
Salmo Responsorial
  Del Salmo 144  

R. (cf. 12a) Señor, que todos tus fieles te bendigan. 
Que te alaben, Señor, todas tus obras 
y que todos tus fieles te bendigan. 
Que proclamen la gloria de tu reino 
y den a conocer tus maravillas. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan. 
Que muestren a los hombres tus proezas, 
el esplendor y la gloria de tu reino. 
Tu reino, Señor, es para siempre 
y tu imperio, por todas las generaciones. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan. 
Siempre es justo el Señor en sus designios 
y están llenas de amor todas sus obras. 
No está lejos de aquellos que lo buscan; 
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. 
R. Señor, que todos tus fieles te bendigan. 

Aclamación antes del Evangelio
  Jn 1, 49  

R. Aleluya, aleluya. 
Maestro, tú eres el Hijo de Dios, 
tú eres el rey de Israel. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Jn 1, 45-51  

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José". Natanael replicó: "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y lo verás".
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".

lunes, 23 de agosto de 2021

Lectura23/08/2021

Lunes de la XXI semana del Tiempo ordinario
  
Lectionary: 425Lectura I
  1 Tes 1, 1-5. 8b-10  

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.
En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos. Bien saben cómo hemos actuado entre ustedes para su propio bien.
Su fe en Dios ha llegado a ser conocida, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todas partes; de tal manera, que nosotros ya no teníamos que decir nada. Porque ellos mismos cuentan de qué manera tan favorable nos acogieron ustedes y cómo, abandonando los ídolos, se convirtieron al Dios vivo y verdadero para servirlo, esperando que venga desde el cielo su Hijo, Jesús, a quien él resucitó de entre los muertos, y es quien nos libra del castigo venidero. 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 149  

R. (4a) El Señor es amigo de su pueblo. 
Entonen al Señor un canto nuevo, 
en la asamblea litúrgica alábenlo. 
En su creador y rey, en el Señor, 
alégrese Israel, su pueblo santo. 
R. El Señor es amigo de su pueblo. 
En honor de su nombre, que haya danzas, 
alábenlo con arpa y tamboriles. 
El Señor es amigo de su pueblo 
y otorga la victoria a los humildes. 
R. El Señor es amigo de su pueblo. 
Que se alegren los fieles en el triunfo, 
que inunde el regocijo sus hogares, 
Que alaben al Señor con sus palabras, 
porque en esto su pueblo se complace. 
R. El Señor es amigo de su pueblo.

 Aclamación antes del Evangelio
  Jn 10, 27  

R. Aleluya, aleluya. 
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, 
yo las conozco y ellas me siguen. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 23, 13-22  

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar.
¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!
¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".


domingo, 22 de agosto de 2021

Lectura22/08/2021

XXI Domingo ordinario
 Lectura I
 Jos 24, 1-2a. 15-17. 18b  

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo: "Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor".
El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios". 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 33  

R. (9a) Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 
Bendeciré al Señor a todas horas, 
no cesará mi boca de alabarlo. 
Yo me siento orgulloso del Señor, 
que se alegre su pueblo al escucharlo. R. 
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 
Los ojos del Señor cuidan al justo, 
y a su clamor están atentos sus oídos. 
Contra el malvado, en cambio, está el Señor, 
para borrar de la tierra su recuerdo. R. 
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 
Escucha el Señor al hombre justo 
y lo libra de todos sus congojas. 
El Señor no está  lejos de sus fieles 
y levanta a las almas abatidas. R.  
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 
Muchas tribulaciones pasa el justo, 
para de todas ellas Dios lo libra. 
por los huesos del justo vela Dios, 
sin dejar que ninguno se le quiebre. 
Salva el Señor la vida de sus siervos; 
No morirán quienes en él esperan. R.  
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el 

Señor. Lectura II
  Ef 5, 21-32 o 5, 2a. 25-32  

Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. 

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Jn 6, 63c. 68c  

R. Aleluya, aleluya. 
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. 
Tú tienes palabras de vida eterna. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Jn 6, 55. 60-69  

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida". Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: "Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?"
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen". (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También ustedes quieren dejarme?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". 

sábado, 21 de agosto de 2021

Lectura21/08/2021

Memoria de San Pío, Papa
  Lectura I
  Rut 2, 1-3. 8-11; 4, 13-17  

Tenía Noemí, por parte de su marido, Elimélek, un pariente de muy buena posición, llamado Booz.
Rut, la moabita, le dijo a Noemí: "Déjame ir a un campo en donde el dueño me permita recoger las espigas que se les caigan a los segadores". Ella le respondió: "Ve, Hija mía". Fue Rut y se puso a recoger espigas detrás de los segadores en un campo, que para suerte de ella, pertenecía a Booz, el de la familia de Elimélek.
Booz le dijo a Rut: "Escucha, hija mía. No vayas a recoger espigas en otros campos ni te alejes de aquí; quédate junto a mis espigadoras y síguelas por donde ellas vayan recolectando. Ya les dije a mis segadores que no te molesten. Si tienes sed, ve a donde están las vasijas y bebe del agua dispuesta para los trabajadores".
Ella se postró ante él y le dijo: "¿Por qué me tratas con tanta benevolencia y te fijas en mí, que no soy más que una extranjera?" Booz le respondió: "Me han contado todo lo que, después de la muerte de tu marido, has hecho por tu suegra: cómo has renunciado a tu padre y a tu madre y a la tierra en que naciste, y has venido a vivir entre gente que no conocías".
Después de algún tiempo, Booz se casó con Rut, se unió a ella y el Señor hizo que Rut concibiera y diera a luz un niño. Las mujeres le dijeron a Noemí: "Bendito sea el Señor, que no ha permitido que le faltara a tu difunto esposo un heredero para perpetuar su nombre en Israel. Este niño será tu consuelo y el apoyo en tu vejez, porque te lo ha dado a luz tu nuera, que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos". Noemí tomó al niño, lo puso en su regazo y se encargó de criarlo. Las vecinas felicitaban a Noemí, diciendo: "Le ha nacido un hijo a Noemí", y le pusieron por nombre Obed. Este es el padre de Jesé, padre de David.

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 127  

R. (4) Dichoso el hombre que teme al Señor. 
Dichoso el hombre que teme al Señor 
y sigue sus caminos: 
comerá del fruto de su trabajo, 
será dichoso, le irá bien. 
R. Dichoso el hombre que teme al Señor. 
Su mujer, como vid fecunda, 
en medio de su casa; 
sus hijos, como renuevos de olivo, 
alrededor de su mesa. 
R. Dichoso el hombre que teme al Señor. 
Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. 
"Que el Señor te bendiga desde Sión, 
que veas la prosperidad de Jerusalén 
todos los días de tu vida. 
R. Dichoso el hombre que teme al Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Mt 23, 9. 10  

R. Aleluya, aleluya. 
Su Maestro es uno solo, Cristo, 
y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 23, 1-12  

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".


viernes, 20 de agosto de 2021

Lectura20/08/2021

Memoria de Bernardo, Abad y Doctor de la Iglesia
Lectura I
  Rut 1, 1. 3-8. 14-16. 22  

En tiempo de los jueces, hubo hambre en el país de Judá y un hombre de Belén, llamado Elimélek, se fue a residir con Noemí, su esposa, y sus dos hijos a la región de Moab.
Murió Elimélek, y Noemí se quedó sola con sus dos hijos. Estos se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orpá y la otra, Rut. Vivieron ahí unos diez años y murieron también los hijos de Noemí, Malón y Kilión, y ella se quedó sin hijos y sin esposo.
Entonces decidió abandonar los campos de Moab y regresar al país de Judá con sus dos nueras, porque oyó decir que el Señor había favorecido al pueblo y le daba buenas cosechas. Se pusieron, pues, en camino, para volver a la tierra de Judá. Entonces Noemí dijo a sus dos nueras: "Vuélvase cada una a casa de su madre. Que el Señor tenga piedad de ustedes, como ustedes la han tenido con mis hijos y conmigo".
Ellas rompieron a llorar y Orpá besó a su suegra, Noemí, y se volvió a su pueblo; pero Rut se quedó con su suegra. Entonces Noemí le dijo a Rut: "Tu concuña se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú también con ella". Pero Rut respondió: "No insistas en que te abandone y me vaya, porque a donde tú vayas, iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios".
Así fue como Noemí, con su nuera Rut, la moabita, regresó de los campos de Moab y llegó con ella a Belén, al comienzo de la cosecha de la cebada. 

Salmo Responsorial
  Del Salmo 145  

R. (2a) Alabaré al Señor toda mi vida. 
Dichoso aquel que auxiliado 
por el Dios de Jacob, 
y pone su esperanza 
en el Señor, su Dios, 
que hizo el cielo y la tierra, 
el mar y cuanto el mar encierra. 
R. Alabaré al Señor toda mi vida. 
El Señor siempre es fiel a su palabra, 
y es quien hace justicia al oprimido; 
él proporciona pan a los hambrientos 
y libera al cautivo. 
R. Alabaré al Señor toda mi vida. 
Abre el Señor los ojos de los ciegos 
y alivia al agobiado. 
Ama el Señor al hombre justo 
y toma al forastero a su cuidado. 
R. Alabaré al Señor toda mi vida. 
A la viuda y al huérfano sustenta 
y trastorna los planes del inicuo. 
Reina el Señor eternamente, 
reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. 
R. Alabaré al Señor toda mi vida.

 Aclamación antes del Evangelio
  Sal 24, 4. 5  

R. Aleluya, aleluya. 
Descúbrenos, Señor, tus caminos 
y guíanos con la verdad de tu doctrina. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 22, 34-40  

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?"
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas". 

jueves, 19 de agosto de 2021

Lectura19/08/2021

Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario
  Lectura I
  Ju 11, 29-39  

En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que recorrió la región de Galaad y de Manasés, pasó por Mispá de Galaad y de allí marchó contra los amonitas. Jefté le hizo una promesa al Señor, diciendo: "Si me entregas a los amonitas, al primero que salga a la puerta de mi casa para recibirme, cuando vuelva victorioso de la guerra contra los amonitas, te lo ofreceré en holocausto".
Jefté marchó contra los amonitas y el Señor se los entregó. Los derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit, donde hay veinte ciudades, hasta Abel-Keramín, y les tomó sus veinte ciudades. La derrota de los amonitas fue grandísima y fueron humillados por los israelitas.
Cuando Jefté volvió a su casa en Mispá, lo salió a recibir su hija, bailando al son de las panderetas. Jefté no tenía más hijos que ella. Al verla, Jefté se rasgó las vestiduras y gritó: "¡Ay, hija mía! ¡Qué desdichado soy! ¿Por qué tenías que ser tú la causa de mi desgracia? Le hice una promesa al Señor y no puedo retractarme". Ella le dijo: "Padre mío, si le has hecho una promesa al Señor, haz conmigo lo que le prometiste, ya que el Señor te ha concedido la victoria sobre tus enemigos". Después le dijo a su padre: "Concédeme tan sólo este favor: Déjame andar por los montes durante dos meses para llorar con mis amigas la desgracia de morir sin tener hijos". El le respondió: "¡Vete!" Y le concedió lo que le había pedido.
Ella se fue con sus amigas y estuvo llorando su desgracia por los montes. Al cabo de los dos meses, volvió a la casa de su padre y él cumplió con ella la promesa que había hecho. 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 39  

R. (cf  8a y 9a)  Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
Dichoso el hombre 
que ha puesto su confianza en el Señor, 
y no acude a los idólatras, 
que se extravían con engaños. R. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
Sacrificios y ofrendas no quisiste, 
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. 
No exigiste holocaustos por la culpa, 
así que dije: "Aquí estoy". R. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
En tus libros se me ordena 
hacer tu voluntad; 
esto es, Señor, lo que deseo: 
tu ley en medio de mi corazón. R. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 
He anunciado tu justicia 
en la gran asamblea; 
no he cerrado los labios: 
tú lo sabes, Señor. R. 
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Sal 94, 8  

R. Aleluya, aleluya. 
Hagámosle caso al Señor que nos dice: 
No endurezcan su corazón. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 22, 1-14  

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
"El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.
Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda'. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego les dijo a sus criados: 'La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren'. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.
Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?' Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: 'Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación'. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos".


miércoles, 18 de agosto de 2021

Lectura18/08/2021

Miércoles de la XX Semana del Tiempo Ordinario
  Lectura I
  Ju 9, 6-15  

En aquellos días, se reunieron todos los hombres de Siquem y todas las familias de Bet-Mil-Lo y proclamaron rey a Abimélek, junto a la encina de la piedra memorial que hay en Siquem.
Se lo anunciaron a su hermano Jotam, quien subió a la cumbre del monte Garizim, y desde ahí levantó la voz y clamó: "Escúchenme hombres de Siquem, y que Dios los escuche a ustedes.
Una vez los árboles fueron a buscarse un rey. Le dijeron al olivo: 'Sé nuestro rey'. Pero el olivo les respondió: '¿Voy a renunciar al aceite que utilizan los dioses y los hombres, para ir a presumir por encima de los árboles?'
Entonces, los árboles le dijeron a la higuera: 'Ven a ser nuestro rey'. La higuera les respondió: '¿Voy a renunciar a mis dulces y sabrosos frutos, para ir a presumir por encima de los árboles?'
Le dijeron luego los árboles a la vid: 'Ven a ser nuestro rey'. La vid les respondió: '¿Voy a renunciar a mi vino, que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a presumir por encima de los árboles?'
Finalmente, todos los árboles le dijeron a la zarza: 'Ven a ser nuestro rey'. La zarza les respondió: 'Si de veras quieren hacerme su rey, vengan a descansar bajo mi sombra. Pero si no es así, que brote fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano'

 ".Salmo Responsorial
  Del Salmo 20  

R. (2a) De tu poder, Señor, se alegra el rey. 
De tu poder, Señor, se alegra el rey, 
se alegra con el triunfo que le has dado. 
Le otorgaste lo que él tanto anhelaba, 
no rechazaste el ruego de sus labios. 
R. De tu poder, Señor, se alegra el rey. 
Lo colmaste, Señor, de bendiciones, 
con oro has coronado su cabeza. 
La vida te pidió, tú se le diste, 
una vida por siglos duradera. 
R. De tu poder, Señor, se alegra el rey. 
Tu victoria, Señor, le ha dado fama, 
lo has cubierto de gloria y de grandeza. 
Sin cesar le concedes tus favores 
y lo colmas de gozo en tu presencia. 
R. De tu poder, Señor, se alegra el rey.

 Aclamación antes del Evangelio
  Heb 4, 12  

R. Aleluya, aleluya. 
La palabra de Dios es viva y eficaz 
y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 20, 1-16  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: '¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?' Ellos le respondieron: 'Porque nadie nos ha contratado'. El les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: 'Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros'. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.
Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: 'Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor'.
Pero él respondió a uno de ellos: 'Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?'
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos''.


martes, 17 de agosto de 2021

Lectura17/08/2021

Martes de la XX Semana del Tiempo Ordinario

Lectura I
  Ju 6, 11-24a  

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo la encina de Ofrá, que pertenecía a Joás, de la familia de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba limpiando trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas, cuando el ángel del Señor se le apareció y le dijo: "El Señor está contigo, valiente guerrero".
Le contestó Gedeón: "Perdón, señor mío. Si el Señor está con nosotros, ¿por qué han caído sobre nosotros tantas desgracias? ¿Dónde están todos aquellos prodigios de los que nos hablaban nuestros padres cuando nos decían: 'El Señor nos sacó de Egipto'? Ahora, en cambio, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado a los madianitas".
Entonces el Señor se volvió hacia Gedeón y le dijo: "Usa la fuerza que tienes, para ir a salvar a Israel del poder de los madianitas. Yo soy el que te envía". Le respondió Gedeón: "Perdón, Señor mío; pero, ¿cómo voy a salvar yo a Israel? Mi familia es la más pobre de la tribu de Manasés y yo, el más pequeño de la casa de mi padre". El Señor le respondió: "Yo estaré contigo y tú derrotarás a todos los madianitas como si fueran un solo hombre".
Gedeón le dijo: "Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú el que me habla. No te vayas de aquí, por favor, hasta que vuelva con una ofrenda y te la presente". El respondió: "Aquí me quedaré hasta que vuelvas".
Gedeón entró en su casa, preparó un cabrito, y con una medida de harina, hizo unos panes sin levadura; puso la carne en una canastilla y el caldo en una olla, lo llevó bajo la encina y se lo ofreció al ángel. Pero éste le dijo: "Toma la carne y los panes sin levadura, ponlos sobre esa roca y derrama encima el caldo". Gedeón lo hizo así.
Luego el ángel del Señor acercó la punta del bastón que tenía en la mano y tocó la carne y los panes sin levadura. Salió fuego de la roca, consumió la carne y los panes, y el ángel del Señor desapareció.
Entonces se dio cuenta Gedeón de que era el ángel del Señor y exclamó: "¡Ay, Dios mío, he visto al ángel del Señor cara a cara!" Pero el Señor le dijo: "Que la paz sea contigo. No temas; no morirás". Gedeón levantó un altar al Señor en aquel lugar y lo llamó "La paz del Señor".

Salmo Responsorial
  Del Salmo 84  

R. (9b) Escucharé las palabras del Señor. 
Escucharé las palabras del Señor, 
palabras de paz para su pueblo santo 
y para los que se convierten de corazón. 
Está ya cerca nuestra salvación 
y la gloria del Señor habitará en la tierra. 
R. Escucharé las palabras del Señor. 
La misericordia y la verdad se encontraron, 
la justicia y la paz se besaron, 
la fidelidad brotó en la tierra 
y la justicia vino del cielo. 
R. Escucharé las palabras del Señor. 
Cuando el Señor nos muestre su bondad, 
nuestra tierra producirá su fruto. 
La justicia le abrirá camino al Señor 
e irá siguiendo sus pisadas. 
R. Escucharé las palabras del Señor.

 Aclamación antes del Evangelio
  2 Co 8, 9  

R. Aleluya, aleluya. 
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, 
para enriquecernos con su pobreza. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 19, 23-30
  
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos".
Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: "Entonces ¿quién podrá salvarse?" Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: "Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible".
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: "Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?" Jesús les dijo: "Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros''.

lunes, 16 de agosto de 2021

Lectura16/08/2021

Lunes de la XX semana del Tiempo ordinario

Lectura I
  Ju 2, 11-19  

En aquellos días, los israelitas hicieron lo que desagrada al Señor, dando culto a los ídolos. Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses de los pueblos de alrededor, los adoraron y provocaron la ira del Señor; abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y Astarté.
Entonces el Señor se encolerizó contra Israel. Los puso en manos de salteadores, que los despojaron, y los entregó a unos enemigos, que los rodeaban y a quienes no pudieron ya hacerles frente. En todas sus campañas la mano del Señor intervenía contra ellos para castigarlos, como el Señor se lo había dicho y jurado, y los puso en una situación desesperada.
Entonces el Señor instituyó jueces, que salvaron a los israelitas de quienes los saqueaban, pero ellos tampoco escucharon a los jueces: se prostituyeron, dando culto y adorando a otros dioses; se desviaron muy pronto de la conducta de sus padres, que habían cumplido los mandamientos del Señor, y no los imitaron.
Cuando el Señor les instituyó jueces, él estaba con el juez y los salvaba de sus enemigos, pues se conmovía ante los gemidos que proferían bajo el yugo de sus opresores. Pero, cuando moría el juez, volvían a caer y se portaban todavía peor que sus padres: seguían a otros dioses, les daban culto, los adoraban y volvían a sus prácticas y a su conducta obstinada. 
 
Salmo Responsorial
  Del Salmo 105  

R. (4a) Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 
No exterminaron nuestros padres 
a los pueblos que el Señor les había mandado. 
Se unieron con paganos 
y aprendieron sus prácticas. 
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 
Dieron culto a los ídolos 
y éstos fueron para ellos como una trampa. 
Entonces entregaron a sus hijos e hijas 
en sacrificio a los demonios. 
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 
Se contaminaron con sus obras 
y se prostituyeron con sus acciones. 
Por eso el Señor renegó de su pueblo 
y estalló su enojo. 
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo. 
¡Cuántas veces los libró; 
pero ellos se obstinaron en su actitud! 
Entonces el Señor miró su angustia 
y escuchó sus gritos. 
R. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
Aclamación antes del Evangelio
  Mt 5, 3  
R. Aleluya, aleluya. 
Dichosos los pobres de espíritu, 
porque de ellos es el Reino de los cielos. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 19, 16-22  

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: "Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?" Le respondió Jesús: "¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos". El replicó: "¿Cuáles?"
Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.
Le dijo entonces el joven: "Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?" Jesús le dijo: "Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme". Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico. 
 


domingo, 15 de agosto de 2021

Lectura15/08/2021

Solemnidad de Asunción de la Santísima Virgen María
   
Misa del día

Lectura I
  Apoc 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab  

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto.
Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios.
Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: "Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías". 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 44  

R. (10b) De pie, a tu derecha, está la reina. 
Hijas de reyes salen a tu encuentro. 
De pie, a tu derecha, está la reina, 
enjoyada con oro de Ofir. 
R. De pie, a tu derecha, está la reina. 
Escucha, hija, mira y pon atención: 
olvida a tu pueblo y la casa paterna; 
el rey está prendado de tu belleza; 
ríndele homenaje, porque él es tu señor. 
R. De pie, a tu derecha, está la reina. 
Entre alegría y regocijo 
van entrando en el palacio real. 
A cambio de tus padres, tendrás hijos, 
que nombrarás príncipes por toda la tierra. 
R. De pie, a tu derecha, está la reina.

 Lectura II
  1 Co 15, 20-27  

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida, pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su Padre, después de haber aniquilado todos los poderes del mal. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos sus enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado, será la muerte, porque todo lo ha sometido Dios bajo los pies de Cristo. 

 Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 
María fue llevada al cielo 
y todos los ángeles se alegran. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Lc 1, 39-56  

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Entonces dijo María: 
"Mi alma glorifica al Señor 
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, 
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, 
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. 
Santo es su nombre 
y su misericordia llega de generación en generación 
a los que lo temen.
Ha hecho sentir el poder de su brazo: 
dispersó a los de corazón altanero, 
destronó a los potentados 
y exaltó a los humildes. 
A los hambrientos los colmó de bienes 
y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia, 
vino en ayuda de Israel, su siervo, 
como lo había prometido a nuestros padres, 
a Abraham y a su descendencia 
para siempre''.
María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa. 
 

sábado, 14 de agosto de 2021

Lectura14/08/2021

Memoria de San Maximiliano María Kolbe, Presbítero y Mártir

Lectura I
  Jos 24, 14-29  

En aquellos días, habló Josué al pueblo y le dijo: "Teman al Señor y sírvanlo con toda la sinceridad de su corazón. Apártense de los dioses a los que sirvieron sus padres al otro lado del río Eufrates y en Egipto, y sirvan al Señor. Pero si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quien quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Eufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor".
El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos, y en los pueblos por donde pasamos expulsó a todos los que habitaban el país al que llegamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".
Entonces Josué le dijo al pueblo: "No creo que ustedes puedan servir al Señor, porque es un Dios santo y celoso, que no perdonará sus rebeldías y pecados. Si después de todo el bien que el Señor les ha hecho, lo abandonan para servir a dioses extranjeros, él los castigará y acabará con ustedes".
El pueblo le respondió a Josué: "No nos sucederá lo que tú dices, porque ciertamente serviremos al Señor". Josué le dijo al pueblo: "Ustedes son testigos de que han elegido servir al Señor". Respondieron ellos: "Somos testigos". Josué les dijo entonces: "Apártense, pues, de los dioses extranjeros que tienen y vuelvan su corazón al Señor, Dios de Israel". El pueblo respondió a Josué: "Serviremos al Señor, nuestro Dios, y obedeceremos sus mandamientos".
Aquel día Josué renovó la alianza del Señor con el pueblo y le impuso a éste mandamientos y normas en Siquem. Josué escribió estas cláusulas en el libro de la ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y la colocó al pie de la encina que había en el santuario del Señor. Josué le dijo a todo el pueblo: "Esta piedra será testigo, pues ha oído todo lo que el Señor les ha dicho; ella será testigo contra ustedes, cuando quieran renegar del Señor, su Dios". Por fin, Josué despidió al pueblo y cada uno se volvió a su casa.
Algún tiempo después, murió Josué, hijo de Nun y siervo del Señor, a la edad de ciento diez años.

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 15  

R. (cf 5a) El Señor es nuestro Dios. 
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. 
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. 
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: 
mi vida está en sus manos. 
R. El Señor es nuestro Dios. 
Bendeciré al Señor, que me aconseja, 
hasta de noche me instruye internamente. 
Tengo siempre presente al Señor, 
y con él a mi lado, jamás tropezaré. 
R. El Señor es nuestro Dios. 
Enséñame el camino de la vida, 
sáciame de gozo en tu presencia, 
y de alegría perpetua junto a ti. 
R. El Señor es nuestro Dios. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Mt 11, 25  

R. Aleluya, aleluya. 
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, 
porque has revelado los misterios del Reino 
a la gente sencilla. 
R. Aleluya. 

 Evangelio
  Mt 19, 13-15  

En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase por ellos. Los discípulos regañaron a la gente; pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños y no les impidan que se acerquen a mí, porque de los que son como ellos es el Reino de los cielos". Después les impuso las manos y continuó su camino.


viernes, 13 de agosto de 2021

Lectura13/08/2021

Viernes de la XIX semana del Tiempo ordinario

Lectura I
  Jos 24, 1-13  

En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo:
"Esto dice el Señor, Dios de Israel: 'Al otro lado del río Eufrates vivieron hace tiempo sus antepasados, hasta la época de Téraj, padre de Abraham y de Najor, y adoraban otros dioses. Yo saqué a su padre Abraham del país de Mesopotamia y lo conduje a la tierra de Canaán; le di por hijo a Isaac y multipliqué su descendencia. A Isaac le di por hijos a Jacob y Esaú; a Esaú le di en propiedad la montaña de Seír; Jacob y sus hijos se fueron a Egipto.

Envié después a Moisés y a Aarón y castigué a Egipto con señales prodigiosas. Luego los saqué de allí a ustedes y a sus padres, y llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a los padres de ustedes con carros y guerreros hasta el mar Rojo. Ustedes clamaron entonces al Señor, el cual tendió una densa niebla entre ustedes y los egipcios e hizo caer sobre ellos el mar, que los cubrió. Con sus propios ojos vieron ustedes lo que hice con Egipto. Luego vivieron largo tiempo en el desierto.

Los introduje después en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán; ellos les declararon la guerra y yo los entregué en las manos de ustedes; los destruyeron y ocuparon su tierra.
Después se levantó Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, para pelear contra Israel y mandó llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera. Pero yo no quise escuchar a Balaam, que no tuvo más remedio que bendecirlos, y así los libré de las manos de Balac.

Pasaron ustedes el Jordán y llegaron a la región de Jericó. La gente de Jericó les hizo la guerra, igual que los amorreos, los perezeos, los cananeos, los hititas, los guirgaseos, los jiveos y los yebuseos, pero yo los entregué en las manos de ustedes. Mandé delante de ustedes avispas que expulsaron, antes de que ustedes llegaran, a los dos reyes de los amorreos; eso no se realizó ni con las espadas ni con los arcos de ustedes.

Finalmente les he dado una tierra que no han cultivado; unas ciudades que no han construido y en las que, sin embargo, habitan; les he dado viñedos y olivares que no habían plantado y de los que ahora se alimentan' ". 

 Salmo Responsorial
  Del Salmo 135  

R. Demos gracias al Señor.  
Demos gracias al Señor, porque él es bueno. 
Al Dios de los dioses demos gracias; 
demos gracias al Señor de los señores 
R. Demos gracias al Señor. 
El guió a su pueblo por el desierto 
hirió a grandes reyes 
y dio muerte a reyes poderosos. 
R. Demos gracias al Señor. 
El le dio sus tierras en herencia 
a Israel, su siervo, 
y nos libró de nuestros enemigos. 
R. Demos gracias al Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr. 1 Tes 2, 13  

R. Aleluya, aleluya. 
Reciban la palabra de Dios, no como palabra humana, 
sino como palabra divina, tal como es en realidad. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 19, 3-12  

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerle una trampa: "¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?"
Jesús les respondió: "¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo: 'Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?' De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre".
Pero ellos replicaron: "Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?"
Jesús les contestó: "Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio".
Entonces le dijeron sus discípulos: "Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse". Pero Jesús les dijo: "No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos. Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo". 

jueves, 12 de agosto de 2021

Lectura12/08/2021

Jueves de la XIX semana del Tiempo ordinario

Lectura I
  Jos 3, 7-10a. 11. 13-17  

En aquellos días, el Señor le dijo a Josué: "Hoy mismo voy a empezar a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que estoy contigo, lo mismo que estuve con Moisés. Ordena a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza que se detengan en cuanto lleguen a la orilla del agua del Jordán".
Josué les dijo a los isaraelitas: "Acérquense a escuchar las palabras del Señor, su Dios". Y prosiguió: "En esto conocerán que el Dios vivo está en medio de ustedes y que destruirá ante sus ojos a los cananeos: El arca de la alianza del Señor de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes y, en cuanto los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del Señor de toda la tierra toquen el Jordán, las aguas que van hacia abajo seguirán corriendo y las que vienen de arriba se detendrán, formando un muro".
Así pues, el pueblo salió de su campamento para cruzar el Jordán, encabezado por los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza. En cuanto éstos tocaron con sus pies las aguas del Jordan (que baja crecido hasta los bordes todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron y formaron un solo bloque en una gran extensión desde el pueblo de Adam, hasta la fortaleza de Sartán; entre tanto, las aguas que bajaban hacia el mar Muerto, desaparecieron por completo y el pueblo cruzó el Jordán, frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor se detuvieron en medio del Jordán, que había quedado seco, mientras todo el pueblo de Israel cruzaba por el cauce vacío. 


Salmo Responsorial
  Del Salmo 113A  

R. Bendigamos al Señor. 
Al salir Israel de Egipto, 
al salir Jacob de un pueblo bárbaro, 
Judá fue santuario de Dios, 
Israel, su dominio. 
R. Bendigamos al Señor. 
Al verlos, el mar huyó, 
el Jordán se echó para atrás; 
los montes saltaron como carneros; 
y las colinas como corderos. 
R. Bendigamos al Señor. 
¿Qué te pasa, mar, que huyes? 
¿Y a ti, Jordán, que te echas para atrás? 
¿Y a ustedes, montes, que saltan como carneros? 
¿Y a ustedes, colinas, que saltan como corderos? 
R. Bendigamos al Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
Sal 118, 115

R. Aleluya, aleluya. 
Señor, mira benignamente a tus siervos 
y enséñanos a cumplir tus mandamientos. 
R. Aleluya.

 Evangelio
  Mt 18, 21-19, 1  

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jesús les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron, le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: 'Págame lo que me debes'. El compañero se le arrodilló y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contarle al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes si cada cual no perdona de corazón a su hermano''.
Cuando Jesús terminó de hablar, salió de Galilea y fue a la región de Judea que queda al otro lado del Jordán.

miércoles, 11 de agosto de 2021

Lectura11/08/2021

Memoria de Santa Clara, Virgen
Lectura I
  Dt 34, 1-12  
En aquellos días, Moisés subió del valle de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisgá, que mira hacia Jericó. Desde ahí le mostró el Señor todo el país: la región de Galaad hasta Dan; el territorio de Neftalí, de Efraín y de Manasés; todo el territorio de Judá hasta el mar Mediterráneo; las tierras del sur; el amplio valle que circunda a Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Soar, y le dijo: "Esta es la tierra que les prometí a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciéndoles que se la daría a sus descendientes. A ti te la he dejado ver con tus propios ojos, pero tú no entrarás en ella".
Y Moisés, siervo del Señor, murió ahí, en Moab, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab, frente a Bet Fegor, pero hasta el día de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años y no había perdido la vista ni las fuerzas. Los israelitas estuvieron llorando a Moisés en el valle de Moab treinta días, tiempo señalado para el duelo de Moisés.
Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos. Los israelitas lo obedecieron, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
No ha vuelto a surgir en Israel ningún profeta como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en las señales y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto, contra el faraón, su corte y su país; ni por su poder y los grandes portentos que hizo en presencia de todo el pueblo de Israel. 

Salmo Responsorial
  Del Salmo 65  

R. (cf 20a y 9a) Bendito sea el Señor.  
Que aclame al Señor toda la tierra. 
Celebremos su gloria y su poder, 
cantemos un himno de alabanza, 
digamos al Señor: "¡Tu obra es admirable!" 
R. Bendito sea el Señor. 
Admiremos las obras del Señor, 
los prodigios que ha hecho por los hombres. 
Naciones, bendigan a nuestro Dios, 
hagan resonar sus alabanzas. 
R. Bendito sea el Señor. 
Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, 
y les diré lo que ha hecho por mí. 
A él dirigí mis oraciones 
y mi lengua le cantó alabanzas. 
R. Bendito sea el Señor. 

Aclamación antes del Evangelio
  2 Co 5, 19  

R. Aleluya, aleluya. 
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, 
y nos ha encomendado a nosotros 
el mensaje de la reconciliación. 
R. Aleluya. 

Evangelio
  Mt 18, 15-20  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos''.

Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...