miércoles, 30 de junio de 2021

Lectura 30/06/2021

 Miércoles de le XII semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  Gn 21, 5. 8-20  


Abraham tenía cien años, cuando nació su hijo Isaac. Creció el niño y lo destetaron; ese día Abraham dio un gran banquete.

Sara vio jugando con su hijo Isaac al hijo que Agar, la egipcia, le había dado a Abraham, y le dijo a éste: "Despide a esa esclava y a su hijo, pues el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac".

Abraham lo sintió mucho, por tratarse de su hijo, pero Dios lo consoló, diciéndole: "No te aflijas ni por el niño ni por tu esclava. Hazle caso a Sara en lo que te dice, porque es Isaac quien continuará tu descendencia. Aunque al hijo de la esclava lo convertiré en un gran pueblo, por ser descendiente tuyo".

Se levantó, pues, Abraham de mañana, tomó pan y un odre de agua y se lo puso a Agar en los hombros, le entregó al niño y la despidió. Ella se fue y anduvo errante por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua, Agar dejó al niño bajo un matorral y fue a sentarse enfrente, a distancia como de un tiro de arco, pues decía: "No quiero ver morir al niño".

Entonces el niño rompió a llorar y Dios oyó el llanto del niño. El ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: "¿Qué te pasa, Agar? No tengas miedo, porque Dios ha oído el llanto del niño que está ahí. Levántate, toma al niño y llévalo de la mano, porque voy a convertirlo en un gran pueblo". Entonces Dios le abrió los ojos y vio un pozo con agua. Fue, llenó el odre y le dio a beber al niño. Dios asistió al niño, que creció, vivió en el desierto y llegó a ser un gran tirador de arco. 


Salmo Responsorial

  Salmo 33, 7-8. 10-11. 12-13  


R. (7a) El Señor escucha el clamor de los pobres. 

El Señor escucha el clamor de los pobres 

y los libra de todos sus angustias. 

Junto a aquellos que temen al Señor 

el ángel del Señor acampa y los protege. 

R. El Señor escucha el clamor de los pobres. 

Que amen al Señor todos sus fieles 

pues nada faltará a los que lo aman; 

el rico empobrece y pasa hambre; 

a quien busca al Señor, nada le falta. 

R. El Señor escucha el clamor de los pobres. 

Escúchame, hijo mío: 

voy a enseñarte como amar al Señor, 

para que puedes vivir 

y disfrutar la vida. 

R. El Señor escucha el clamor de los pobres. 


Aclamación antes del Evangelio

  Sant 1, 18  


R. Aleluya, aleluya. 

Por su propia voluntad el Padre nos engendró 

por medio del Evangelio, 

para que fuéramos, en cierto modo, 

primicias de sus creaturas. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 8, 28-34  


En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadarenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. Los endemoniados le gritaron a Jesús: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?"

No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: "Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos". El les respondió: "Está bien".

Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio.



lunes, 28 de junio de 2021

Lectura28/06/2021

 Memoria de San Ireneo, obispo y mártir

Primera Lectura

  Gn 18, 16-33  


Los tres hombres que habían estado con Abraham se pusieron de pie y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham los acompañaba para despedirlos. El Señor dijo entonces: "¿Acaso le voy a ocultar a Abraham lo que voy a hacer, siendo así que se va a convertir en un pueblo grande y poderoso y van a ser benditos en él todos los pueblos de la tierra? Yo lo he escogido para que enseñe a sus hijos y a sus descendientes a cumplir mi voluntad, haciendo lo que es justo y recto, y así cumpliré lo que le he prometido". 

Después el Señor dijo: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré". 

Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: "¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. ¿El juez de todo el mundo no hará justicia?" El Señor le contestó: "Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, 

perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos". 

Abraham insistió: "Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?" Y le respondió el Señor: "No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos". 

Abraham volvió a insistir: "Quizá no se encuentren allí más que cuarenta". El Señor le respondió: "En atención a los cuarenta, no lo haré". 

Abraham siguió insistiendo: "Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si hubiera treinta?" El Señor le dijo: "No lo haré, si hay treinta". 

Abraham insistió otra vez: "Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?" El Señor le respondió: "En atención a los veinte, no la destruiré". 

Abraham continuó: "No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más. ¿Y si se encuentran sólo diez?" Contestó el Señor: "Por esos diez, no destruiré la ciudad". 

Cuando terminó de hablar con Abraham, el Señor se fue y Abraham volvió a su casa. 


Salmo Responsorial

  Del Salmo 102  


R. El Señor es compasivo y misericordioso.  

Bendice al Señor, alma mía, 

que todo mi ser bendiga su santo nombre. 

Bendice al Señor, alma mía, 

y no te olvides de sus beneficios. R. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso.  

El perdona tus pecados 

y cura tus enfermedades; 

él rescata tu vida del sepulcro 

y te colma de amor y de ternura. R. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso.  

El Señor es compasivo y misericordioso, 

lento para enojarse y generoso para perdonar. 

El Señor no estará siempre enojado, 

ni durará para siempre su rencor. R. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso.  

No nos trata como merecen nuestras culpas 

ni nos paga según nuestros pecados. 

Como desde la tierra hasta el cielo, 

así es de grande su misericordia. R 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Sal 94, 8  


R. Aleluya, aleluya. 

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 

"No endurezcan su corazón". 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 8, 18-22  


En aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente.

En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en donde reclinar la cabeza".

Otro discípulo le dijo: "Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos".




domingo, 27 de junio de 2021

Lectura27/06/2021

 XIII Domingo Ordinario

Lectionary: 98Primera Lectura

  Sb 1, 13-15; 2, 23-24  


Dios no hizo la muerte, 

ni se recrea en la destrucción de los vivientes. 

Todo lo creó para que subsistiera. 

Las creaturas del mundo son saludables; 

no hay en ellas veneno mortal.

Dios creó al hombre para que nunca muriera, 

porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; 

mas por envidia del diablo 

entró la muerte en el mundo 

y la experimentan quienes le pertenecen. 


Salmo Responsorial

Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b  

R. (2a) Te alabaré, Señor, eternamente. 

Te alabaré, Señor, pues no dejaste 

que se rieran de mí mis enemigos. 

Tú, Señor, me salvaste de la muerte 

y a punto de morir, me reviviste. R. 

R. Te alabaré, Señor, eternamente.  

Alaben al Señor quienes lo aman, 

den gracias a su nombre, 

porque su ira dura un solo instante 

y su bondad, toda la vida. 

El llanto nos visita por la tarde; 

por la mañana, el júbilo. R. 

R. Te alabaré, Señor, eternamente.   

Escúchame, Señor, y compadécete; 

Señor, ven en mi ayuda. 

Convertiste mi duela en alegría, 

te alabaré por eso eternamente. R.  

R. Te alabaré, Señor, eternamente.  


Segunda Lectura

  2 Cor 8, 7. 9. 13-15  

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad.

Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.

No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba. 

Aclamación antes del Evangelio

  Cfr 2 Tim 1, 10  


R. Aleluya, aleluya. 

Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte 

y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 5, 21-43  

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: "¿Quién ha tocado mi manto?" Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: '¿Quién me ha tocado?' " Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad". 

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que tengas fe". No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: "¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida". Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: "¡Talitá, kum!", que significa: "¡Óyeme, niña, levántate!" La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña






sábado, 26 de junio de 2021

Lectura26/06/2021

 Sábado de la XII semana del Tiempo ordinario

  Primera Lectura

  Gn 8, 1-15  


Un día, el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo: "Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo".

Ellos le contestaron: "Está bien. Haz lo que dices". Abraham entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara, y le dijo: "Date prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes".

Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado, tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros. Él permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían. Ellos le preguntaron: "¿Dónde está Sara, tu mujer?" Él respondió: "Allá, en la tienda". Uno de ellos le dijo: "Dentro de un año volveré sin 

falta a visitarte por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo".

Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda. (Abraham y Sara eran ya muy ancianos, y a Sara le había cesado su regla). Sara se rió por lo bajo y pensó: "Siendo yo tan vieja y mi marido un anciano, ¿podré experimentar el placer?"

Entonces el Señor le dijo a Abraham: "¿Por qué se ha reído Sara y ha dicho: '¿Será cierto que voy a dar a luz, siendo ya tan vieja?' ¿Acaso hay algo difícil para Dios? El año que viene, en el plazo señalado, volveré a visitarte, y Sara tendrá un hijo". Sara dijo entonces, asustada: "No me estaba riendo". Pero el Señor replicó: "No lo niegues; sí te estabas riendo". 


Salmo Responsorial

  Lucas 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55  

R. (cf 54b) El Señor se acordó de su misericordia. 

Mi alma glorifica al Señor 

y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, 

porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. 

R. El Señor se acordó de su misericordia. 

Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, 

porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. 

Santo es su nombre. 

R. El Señor se acordó de su misericordia. 

Su misericordia llega de generación en generación 

a los que lo temen. 

A los hambrientos los colmó de bienes 

y a los ricos los despidió sin nada. 

R. El Señor se acordó de su misericordia. 

Acordándose de su misericordia, 

vino en ayuda de Israel, su siervo, 

como la había prometido a nuestros padres, 

a Abraham y a su descendencia, para siempre. 

R. El Señor se acordó de su misericordia. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 8, 17  


R. Aleluya, aleluya. 

Cristo hizo suyas nuestras debilidades 

y cargó con nuestros dolores. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 8, 5-17  


En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho". El le contestó: "Voy a curarlo".

Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación".

Jesús le dijo al oficial romano: "Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído". Y en aquel momento se curó el criado.

Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.

Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Él hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.




viernes, 25 de junio de 2021

Lectura25/06/2021

 Viernes de la XII semana del Tiempo ordinario

  Primera Lectura

  Gn 17, 1. 9-10. 15-22  

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo: "Yo soy el Dios todopoderoso. Camina en mi presencia y séme fiel. Cumple mi alianza tú y tu posteridad, de generación en generación. La alianza que hago contigo y tus descendientes, y que tienen que cumplir, consiste en que todos sus hijos varones serán circuncidados".

Saray, tu esposa, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré y ella te dará un hijo, y yo lo bendeciré; de él nacerán pueblos y reyes de naciones''.

Abraham se postró en tierra y se puso a reír, diciendo en su interior: "¿Podrá un hombre de cien años tener un hijo, y Sara, a sus noventa, podrá dar a luz?"

Entonces Abraham le dijo a Dios: "Me conformo con que le conserves la vida a Ismael". Dios le respondió: "Sara, tu esposa, te dará un hijo y le pondrás por nombre Isaac. Con él y con sus descendientes estableceré mi alianza, una alianza perpetua.

En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Lo bendeciré, lo engrandeceré y haré que su descendencia sea muy numerosa; engendrará doce príncipes y será padre de un gran pueblo. Pero mi alianza la estableceré con Isaac, el que 

Sara te dará a luz el año que viene, por estas fechas''.

Y cuando Dios terminó de hablar con Abraham, se retiró. 


Salmo Responsorial

  Salmo 127, 1-2. 3. 4-5  


R. (4) Dichosos los que temen al Señor y sigue sus caminos. 

Dichoso el que teme al Señor 

y sigue sus caminos; 

comerá del fruto de su trabajo, 

será dichoso, le irá bien. 

R. Dichosos los que temen al Señor y sigue sus caminos. 

Su mujer, como vid fecunda, 

en medio de su casa; 

sus hijos, como renuevos de olivo, 

alrededor de su mesa. 

R. Dichosos los que temen al Señor y sigue sus caminos. 

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: 

"Que el Señor te bendiga desde Sión, 

que veas la prosperidad de Jerusalén 

todos los días de tu vida". 

R. Dichosos los que temen al Señor y sigue sus caminos. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 8, 17  


R. Aleluya, aleluya. 

Cristo hizo suyas nuestras debilidades 

y cargó con nuestros dolores. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 8, 1-4  


En aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró ante él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes curarme". Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: "Sí quiero, queda curado".

Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación".




jueves, 24 de junio de 2021

Lectura24/06/2021

 Solemnidad de Natividad de san Juan Bautista  

Misa del día

Primera Lectura

  Is 49, 1-6  


Escúchenme, islas; 

pueblos lejanos, atiéndanme. 

El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; 

cuando aún estaba yo en el seno materno, 

él pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada filosa, 

me escondió en la sombra de su mano, 

me hizo flecha puntiaguda, 

me guardó en su aljaba y me dijo: 

"Tú eres mi siervo, Israel; 

en ti manifestaré mi gloria". 

Entonces yo pensé: "En vano me he cansado, 

inútilmente he gastado mis fuerzas; 

en realidad mi causa estaba en manos del Señor, 

mi recompensa la tenía mi Dios".

Ahora habla el Señor, 

el que me formó desde el seno materno, 

para que fuera su servidor, 

para hacer que Jacob volviera a él 

y congregar a Israel en torno suyo 

-tanto así me honró el Señor 

y mi Dios fue mi fuerza-. 

Ahora, pues, dice el Señor: 

"Es poco que seas mi siervo 

sólo para restablecer a las tribus de Jacob 

y reunir a los sobrevivientes de Israel; 

te voy a convertir en luz de las naciones, 

para que mi salvación llegue 

hasta los últimos rincones de la tierra". 


Salmo Responsorial

  Salmo 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15  


R. (14a) Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente. 

Tú me conoces, Señor, profundamente: 

tú conoces cuándo me siento y me levanto, 

desde lejos sabes mis pensamientos, 

tú observas mi camino y mi descanso, 

todas mis sendas te son familiares. R. 

R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente. 

Tú formaste mis entrañas, 

me tejiste en el seno materno. 

Te doy gracias por tan grandes maravillas; 

soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. R. 

R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente. 

Conocías plenamente mi alma; 

no se te escondía mi organismo, 

cuando en lo oculto me iba formando, 

y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R. 

R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente. 

Segunda Lectura

  Hch 13, 22-26  

En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios.

Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: 'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias'.

Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes". 


Aclamación antes del Evangelio

  Lc 1, 76  


R. Aleluya, aleluya. 

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, 

porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Lc 1, 57-66. 80  


Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama así".

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?" Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.

El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel.






miércoles, 23 de junio de 2021

Lectura23/06/2021

 Miércoles de le XII semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  Gen 15, 1-12. 17-18   

En aquel tiempo, el Señor se le apareció a Abram y le dijo: "No temas, Abram. Yo soy tu protector, y tu recompensa será muy grande". Abram le respondió: "Señor, Señor mío, ¿qué me vas a poder dar, puesto que voy a morir sin hijos? Ya que no me has dado descendientes, un criado de mi casa será mi heredero". 

Pero el Señor le dijo: "Ese no será tu heredero, sino uno que saldrá de tus entrañas". Y haciéndolo salir de la casa, le dijo: "Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes". Luego añadió: "Así será tu descendencia". 

Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo. Entonces le dijo: "Yo soy el Señor, el que te sacó de Ur, ciudad de los caldeos, para entregarte en posesión esta tierra". Abram replicó: "Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?" Dios le dijo: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años; una tórtola y un pichón". 

Tomó Abram aquellos animales, los partió por la mitad y puso las mitades una enfrente de la otra, pero no partió las aves. Pronto comenzaron los buitres a descender sobre los cadáveres y Abram los ahuyentaba. 

Estando ya para ponerse el sol, Abram 

cayó en un profundo letargo, y un terror intenso y misterioso se apoderó de él. Cuando se puso el sol, hubo densa oscuridad y sucedió que un brasero humeante y una antorcha encendida, pasaron por entre aquellos animales partidos. 

De esta manera hizo el Señor, aquel día, una alianza con Abram, diciendo: 

"A tus descendientes doy esta tierra, 

desde el río de Egipto 

hasta el gran río Eufrates". 


Salmo Responsorial

Salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9   


R. (8a) El Señor nunca olvida sus promesas.  

Aclamen al Señor y denle gracias, 

canten sus maravillas a los pueblos. 

Entonen en su honor himnos y cantos 

y celebren sus portentos. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas.  

Del nombre del Señor enorgullézcanse 

y siéntase feliz el que lo busca. 

Recurran al Señor y a su poder, 

y a su presencia acudan. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Descendientes de Abraham, su servidor; 

estirpe de Jacob, su predilecto, 

escuchen: el Señor es nuestro Dios 

y gobiernan la tierra sus decretos. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 

Ni aunque transcurran mil generaciones, 

se olvidará el Señor de sus promesas, 

de la alianza pactada con Abraham, 

del juramento a Isaac, que un día le hiciera. 

R. El Señor nunca olvida sus promesas. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 15, 4. 5   

R. Aleluya, aleluya.  

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; 

el que permanece en mí da fruto abundante. 

R. Aleluya. 


Evangelio

Mt 7, 15-20  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? 

Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán". 



martes, 22 de junio de 2021

Lectura22/06/2021

 Martes de la XII semana del Tiempo ordinario

  Primera Lectura

  Gn 13, 2. 5-18  


Abram era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abram, poseía ovejas, vacas y tiendas. La tierra no era suficiente para los dos y ya no podían vivir juntos, porque sus rebaños habían aumentado mucho. Hubo pleitos entre los pastores de Abram y los de Lot. (Además, los cananeos y los perezeos habitaban por entonces en el país).

Entonces Abram le dijo a Lot: "Que no haya pleitos entre tú y yo ni entre nuestros pastores, pues tú y yo somos hermanos. Tienes todo el país por delante. Sepárate de mí. Si te vas por la izquierda, yo me iré por la derecha; y si tú tomas la derecha, yo tomaré la izquierda".

Lot levantó los ojos y vio que todo el valle del Jordán, hasta llegar a Soar, era de regadío (esto sucedía antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra); era como el paraíso o como la región fértil de Egipto. Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán y se trasladó al oriente, y así se apartaron el uno del otro. Abram se estableció en Canaán, y Lot en las ciudades del valle, donde plantó sus tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.

Después de que Lot se separó, el Señor le dijo a Abram: "Alza tus ojos y, desde el

lugar en donde estás, mira hacia el norte y el sur, hacia el oriente y el poniente. Pues bien, toda la tierra que ves te la voy a dar a ti y a tus descendientes para siempre. Voy a hacer a tu descendencia tan numerosa como el polvo de la tierra: el que pueda contar el polvo de la tierra, podrá contar a tus descendientes. Anda, recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque te lo voy a dar a ti".

Y Abram fue a plantar sus tiendas en el encinar de Mambré, en Hebrón y construyó ahí un altar al Señor. 


Salmo Responsorial

  Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5  

R. (1b) ¿Quien será grato a tus ojos, Señor? 

El hombre que procede honradamente 

y obra con justicia; 

el que es sincero en todas sus palabras 

y con su lengua a nadie desprestigia. 

R. ¿Quien será grato a tus ojos, Señor? 

Quien no hace mal a su prójimo 

ni difama al vecino; 

quien no ve con aprecio a los malvados, 

pero honra a quienes temen al Altísimo. 

R. ¿Quien será grato a tus ojos, Señor? 

Quien presta sin usura 

y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, 

ése será agradable 

a los ojos de Dios eternamente. 

R. ¿Quien será grato a tus ojos, Señor? 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 8, 12  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; 

el que me sigue tendrá la luz de la vida. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 7, 6. 12-14  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!"




lunes, 21 de junio de 2021

Lectura21/06/2021

 Memoria de San Luis Gonzaga, religioso

Primera Lectura

  Gn 12, 1-9  


En aquellos días, dijo el Señor a Abram: "Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra".

Abram partió, como se lo había ordenado el Señor, y con él partió también Lot. Tenía Abram setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abram llevó consigo a Saray, su esposa, y a Lot, su sobrino, con todos los bienes que habían acumulado y los esclavos que habían adquirido en Jarán, y salieron en dirección a Canaán.

Llegaron a Canaán y Abram atravesó el país hasta la región de Siquem y llegó a la encina de Moré. Por entonces habitaban ahí los cananeos. El Señor se le apareció a Abram y le dijo: "A tu descendencia le voy a dar esta tierra". Entonces Abram edificó ahí un altar al Señor, que se le había aparecido.

De ahí pasó a las montañas, al oriente de Betel, y plantó su tienda entre las ciudades de Betel, al poniente, y de Ay, al oriente. También ahí le construyó un altar al Señor e invocó su nombre. Luego se fue trasladando por etapas hacia el sur. 


Salmo Responsorial

Salmo 32, 12-13. 18-19. 20 y 22  


R. (12b) En el Señor está nuestra esperanza. 

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, 

dichoso el pueblo que escogió por suyo. 

Desde el cielo el Señor, atentamente, 

mira a todos los hombres. R. 

R. En el Señor está nuestra esperanza. 

Cuida el Señor de aquellos que lo temen 

y en su bondad confían; 

los salva de la muerte 

y en épocas de hambre les da vida. R. 

R. En el Señor está nuestra esperanza. 

En el Señor está nuestra esperanza, 

pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. 

Muéstrate bondadoso con nosotros, 

puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R. 

R. En el Señor está nuestra esperanza. 


Aclamación antes del Evangelio

  Heb 4, 12  


R. Aleluya, aleluya. 

La palabra de Dios es viva y eficaz, 

y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. 

R. Aleluya. 


Evangelio

Mt 7, 1-5  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: 'Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo', cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo".



domingo, 20 de junio de 2021

Lectura20/06/2021

 XII Domingo Ordinario 

  Primera Lectura

  Jb 38, 1. 8-11  


El Señor habló a Job desde la tormenta y le dijo: 

"Yo le puse límites al mar, 

cuando salía impetuoso del seno materno; 

yo hice de la niebla sus mantillas 

y de las nubes sus pañales; 

yo le impuse límites con puertas y cerrojos y le dije: 

'Hasta aquí llegarás, no más allá. 

Aquí se romperá la arrogancia de tus olas'". 


Salmo Responsorial

  Salmo 106, 23-24. 25-26. 28-29. 30-31  


R. (1b) Demos gracias al Señor por su bondades. 

Los que la mar surcaban con sus naves, 

por las aguas inmensas negociando, 

el poder del Señor y sus prodigios 

en media del abismo contemplaron. R. 

R. Demos gracias al Señor por su bondades. 

Habló el Señor y un viento huracanado 

las olas encrespó; 

al cielo y al abismo eran lanzados, 

sobrecogidos de terror. R.  

R. Demos gracias al Señor por su bondades. 

Clamaron al Señor en tal apuro 

y él los libró de sus congojas 

Cambió la tempestad en suave brisa, 

y apaciguó las olas. R. 

R. Demos gracias al Señor por su bondades. 

Se alegraron al ver la mar tranquila 

y el Señor los llevó al puerto anhelado. 

Den gracias al Señor por los prodigios 

que su amor por el hombre ha realizado.  

R. Demos gracias al Señor por su bondades. 


Segunda Lectura

  2 Cor 5, 14-17  


Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado. Ya todo es nuevo. 


Aclamación antes del Evangelio

  Lc 7, 16  


R. Aleluya, aleluya. 

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. 

Dios ha visitado a su pueblo. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 4, 35-41  


Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla del lago". Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: "¡Cállate, enmudece!" Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: "¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?" Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?"



sábado, 19 de junio de 2021

Lectura19/06/2021

 Sábado de la XI semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 12, 1-10  


Hermanos: Si hace falta presumir (aunque nada se saca con ello), hablaré de las visiones y revelaciones del Señor. Sé de un hombre que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo (si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe). Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso (si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe) y oyó palabras misteriosas que el hombre no puede pronunciar.

De ese hombre sí podría gloriarme; pero en cuanto a mí, sólo me gloriaré de mis debilidades. Si pretendiera, pues, gloriarme, no sería insensato, diría la pura verdad. Pero me abstengo de ello, no sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en mí ve o de mí escucha.

Y por eso, para que yo no me llene de soberbia por la sublimidad de las revelaciones que he tenido, llevo una espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás, que me abofetea para humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que me libre de esto, pero él me ha respondido: "Te basta mi gracia, porque mi poder se manifiesta en la debilidad".

Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo. Por eso me alegro de las debilidades, los insultos, las 

necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte. Salmo Responsorial

  Salmo 33, 8-9. 10-11. 12-13  


R. (9a) Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 

Junto a aquellos que temen al Señor 

el ángel del Señor acampa y los protege. 

Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 

Dichoso el hombre que se refugia en él. R. 

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 

Que amen al Señor todos sus fieles. 

pues nada faltará a los que lo aman. 

El rico empobrece y pasa hambre; 

a quien busca al Señor, nada le falta. R. 

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 

Escúchame, hijo mío: 

voy a enseñarte cómo amar al Señor, 

para que puedas vivir 

y disfrutar la vida. R. 

R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  2 Cor 8, 9  

R. Aleluya, aleluya. 

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, 

para enriquecernos con su pobreza. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 6, 24-34  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas".



viernes, 18 de junio de 2021

Lectura18/06/2021

 Viernes de la XI Semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 11, 18. 21-30  

Hermanos: Ya que otros presumen de cosas humanas, yo también voy a presumir de ellas. Porque de cualquier cosa que alguien presume, aunque sea una insensatez lo que digo, también yo puedo presumir.

¿Ellos presumen de que son hebreos? Yo también lo soy. ¿De que son israelitas? Yo también lo soy. ¿De que son descendientes de Abraham? Yo también lo soy. ¿De que sirven a Cristo? Es una locura decirlo, pero yo lo sirvo más: yo les gano en fatigas y cárceles; y les gano por mucho en azotes y en peligros de muerte.

Cinco veces me han dado los judíos los treinta y nueve azotes. Otras tres veces me han azotado con varas y una vez me han apedreado. He naufragado tres veces y me he pasado un día y una noche perdido en el mar. He viajado sin descanso y me he visto en peligros en los ríos y entre ladrones; peligros por parte de los de mi raza y por parte de los paganos; peligros en las ciudades y en despoblado, en el mar y entre falsos hermanos. He andado muerto de cansancio; he pasado muchas noches sin dormir, con hambre y sed; muchos días sin comer, con frío y sin ropa.

Además de éstas y otras cosas, pesa sobre mí diariamente la preocupación por todas las comunidades cristianas. ¿Quién 

se enferma en ellas sin que yo no me enferme? ¿Quién cae en pecado sin que yo no me consuma de dolor? Si se trata de presumir, presumiré de mis debilidades. 


Salmo Responsorial

  Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7  


R. (cf 18b)  El Señor libra al justo de todas sus angustias. 

Bendeciré al Señor a todas horas, 

no cesará mi boca de alabarlo. 

Yo me siento orgulloso del Señor, 

que se alegre su pueblo al escucharlo. R. 

R.  El Señor libra al justo de todas sus angustias. 

Proclamemos la grandeza del Señor, 

y alabemos todos juntos su poder. 

Cuando acudí al Señor, me hizo caso 

y me libró de todos mis temores. R. 

R.  El Señor libra al justo de todas sus angustias. 

Confía en el Señor y saltarás de gusto, 

jamás te sentirás decepcionado, 

porque el Señor el clamor de los pobres 

y los libra de todas sus angustias. R. 

R.  El Señor libra al justo de todas sus angustias. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 5, 3  


R. Aleluya, aleluya. 

Dichosos los pobres de espíritu, 

porque de ellos es el Reino de los cielos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 6, 19-23  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!"



jueves, 17 de junio de 2021

Lectura17/06/2021

 Jueves de la XI semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 11, 1-11  


Hermanos: Ojalá soportaran ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas, pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen pura. Y me da miedo que, como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así extravíe el modo de pensar de ustedes y los aparte de la entrega sincera a Cristo.

Porque si alguien viniera a predicarles un Cristo diferente del que yo les he predicado, o a comunicarles un Espíritu diferente del que han recibido, o un Evangelio diferente del que han aceptado, ciertamente ustedes le harían caso. Sin embargo, yo no me juzgo en nada inferior a esos "superapóstoles". Seré inculto en mis palabras, pero no en mis conocimientos, como se lo he demostrado a ustedes siempre y en presencia de todos.

¿O es que hice mal en rebajarme para enaltecerlos a ustedes, anunciándoles gratuitamente el Evangelio de Dios? He despojado a otras comunidades cristianas, aceptando de ellas una ayuda para poder servirlos a ustedes. Mientras estuve con ustedes, aunque pasé necesidades, a nadie le fui gravoso; fueron los hermanos venidos de Macedonia los que proveyeron a mis necesidades. Siempre he evitado serles gravoso a 

ustedes, y lo seguiré evitando.

Pongo a Cristo por testigo de que nadie me quitará esta gloria en toda la provincia de Acaya. ¿Por qué digo esto? ¿Será que no los quiero? Dios sabe que sí los quiero. 


Salmo Responsorial

  Salmo 110, 1-2. 3-4. 7-8  


R. (7a) Justas y verdaderas son tus obras, Señor. 

Quiero alabar a Dios de corazón 

en las reuniones de los justos. 

Grandiosas son las obras del Señor, 

y para todo fiel dignas de estudio. 

R. Justas y verdaderas son tus obras, Señor. 

De majestad y gloria hablan sus obras 

y su justicia dura para siempre. 

Ha hecho inolvidables sus prodigios. 

El Señor es piadoso y es clemente. 

R. Justas y verdaderas son tus obras, Señor. 

Justas y verdaderas son sus obras, 

son dignos de confianza sus mandatos, 

pues nunca pierdan su valor 

y exigen ser fielmente ejecutados. 

R. Justas y verdaderas son tus obras, Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  Rom 8, 15  


R. Aleluya, aleluya. 

Hemos recibido un espíritu de hijos, 

que nos hace exclamar: ¡Padre! 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 6, 7-15  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando ustedes hagan oración, no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:

Padre nuestro, que estás en el cielo, 

santificado sea tu nombre, 

venga tu Reino, 

hágase tu voluntad 

en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día, 

perdona nuestras ofensas, 

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; 

no nos dejes caer en tentación 

y líbranos del mal.

Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también añ

si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas".



Lectura16/06/2021

 Miércoles de la XI semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 9, 6-11  


Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia. Serán ustedes ricos en todo para ser generosos en todo; y su generosidad, por medio de nosotros, se convertirá ante Dios en su acción de gracias. 


Salmo Responsorial

  Salmo 111, 1-2. 3-4. 9  


R. (1a) Dichosos los que temen al Señor. 

Dichoso los que temen al Señor 

y aman de corazón sus mandamientos; 

Poderosos serán sus descendientes. 

Dios bendice a los hijos de los buenos. 

R. Dichosos los que temen al Señor. 

Fortuna y bienestar habrá en su casa; 

siempre obrarán conforme a la justicia. 

Quien es justo, clemente y compasivo, 

como una luz en las tinieblas brilla. 

R. Dichosos los que temen al Señor. 

Firme está y sin temor su corazón. 

Al pobre da limosna, 

obra siempre conforme a la justicia; 

su frente se alzará llena de gloria. 

R. Dichosos los que temen al Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 14, 23  


R. Aleluya, aleluya. 

El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará 

y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 6, 1-6. 16-18  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará''.



martes, 15 de junio de 2021

Lectura15/06/2021

 Martes de la XI semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 8, 1-9  


Hermanos: Queremos que conozcan la gracia que ha otorgado Dios a las comunidades cristianas de Macedonia. Pues, en medio de las pruebas y de los sufrimientos, ha sido inmensa su alegría, y su extrema pobreza ha producido tesoros de generosidad. Somos testigos de que han hecho lo que podían y más de lo que podían; espontáneamente nos pedían con mucha insistencia el favor de participar en la ayuda a los hermanos.

Y superando nuestras esperanzas, se pusieron ellos mismos a disposición del Señor y de nosotros, tal como Dios lo quería, de suerte que tuvimos que pedirle a Tito que concluyera entre ustedes esta obra de generosidad, puesto que él la había comenzado.

Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad. No se lo estamos ordenando; sólo queremos comprobar, mediante su interés por los demás, qué tan sincero es su amor. Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza. 


Salmo Responsorial

  Salmo 145, 2. 5-6ab. 6c-7. 8-9a  


R. (2a) Alaba, alma mía, al Señor. 

Alabaré al Señor toda mi vida, 

cantaré y tocaré para mi Dios, 

mientras yo exista. 

R. Alaba, alma mía, al Señor. 

Dichoso aquel que es auxiliado 

por el Dios de Jacob 

y pone su esperanza en el Señor, su Dios, 

que hizo el cielo y la tierra, 

el mar y cuanto el mar encierra. 

R. Alaba, alma mía, al Señor. 

El Señor siempre es fiel a su palabra, 

y es quien hace justicia al oprimido; 

él proporciona pan a los hambrientos 

y libera al cautivo. 

R. Alaba, alma mía, al Señor. 

Abre el Señor los ojos de los ciegos 

y alivia al agobiado. 

Ama el Señor al hombre justo 

y toma al forastero a su cuidado. 

R. Alaba, alma mía, al Señor. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 13, 34  


R. Aleluya, aleluya. 

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, 

que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 5, 43-48  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto".



lunes, 14 de junio de 2021

Lectura14/06/2021

 Lunes de la XI semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura
  2 Cor 6, 1-10 

Hermanos: Como colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día de la salvación te socorrí. Pues bien, ahora es el tiempo favorable; ahora, es el día de la salvación.
A nadie damos motivo de escándalo, para que no se burlen de nuestro ministerio; al contrario, continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios.
Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos, en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos los "impostores" que dicen la verdad; los "desconocidos" de sobra conocidos; los "moribundos" que están bien vivos; los "condenados" nunca ajusticiados; los "afligidos" siempre alegres; los "pobres" que a muchos enriquecen; los "necesitados" que todo lo poseen.

Salmo Responsorial
  Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

R. (2a) Aclamemos con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Aclamemos con júbilo al Señor.
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Aclamemos con júbilo al Señor.
La tierra ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Aclamemos con júbilo al Señor.

Aclamación antes del Evangelio
  Sal 118, 105 

R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos
y una luz en mi sendero.
R. Aleluya.

Evangelio
  Mt 5, 38-42 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda".



domingo, 13 de junio de 2021

Lectura13/06/2021

 XI Domingo Ordinario

  Primera Lectura

  Ez 17, 22-24  


Esto dice el Señor Dios: 

"Yo tomaré un renuevo de la copa de un gran cedro, 

de su más alta rama cortaré un retoño. 

Lo plantaré en la cima de un monte excelso y sublime. 

Lo plantaré en la montaña más alta de Israel. 

Echará ramas, dará fruto 

y se convertirá en un cedro magnífico. 

En él anidarán toda clase de pájaros 

y descansarán al abrigo de sus ramas.

Así, todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, 

humillo los árboles altos 

y elevo los árboles pequeños; 

que seco los árboles lozanos 

y hago florecer los árboles secos. 

Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré". 


Salmo Responsorial

  Salmo 91, 2-3. 13-14. 15-16  


R. (cf. 2a) ¡Que bueno es darte gracias Señor! 

¡Que bueno es darte gracias, Dios altísimo 

y celebrar tu nombre, 

pregonando tu amor cada mañana 

y tu fidelidad, todas las noches. R. 

R. ¡Que bueno es darte gracias Señor! 

Los justos crecerán como las palmas, 

como los cedros en los altos montes; 

plantados en la casa del Señor, 

en medio de sus atrios darán flores. R.  

R. ¡Que bueno es darte gracias Señor! 

Seguirán dando fruto en su vejez, 

frondosos y lozanos como jóvenes, 

para anunciar que en Dios, mi protector, 

ni maldad ni injusticia se conocen. R.  

R. ¡Que bueno es darte gracias Señor! 


Segunda Lectura

  2 Cor 5, 6-10  


Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.

Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida. 


Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 

La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; 

todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 4, 26-34  


En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".

Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra".

Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.



sábado, 12 de junio de 2021

Lectura12/06/2021

 Memoria del Corazón Inmaculado de la Bienaventurada Virgen María

  Primera Lectura

  2 Cor 5, 14-21  


Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado; ya todo es nuevo.

Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque, efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios.

Al que nunca cometió pecado, Dios lo hizo "pecado" por nosotros, para que, unidos a él, recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos. 


Salmo Responsorial

  Salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12  


R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso. 

Bendice, al Señor, alma mía, 

que todo mi ser bendiga su santo nombre. 

Bendice, al Señor, alma mía, 

y no te olvides de sus beneficios. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor perdona tus pecados 

y cura tus enfermedades; 

él rescata tu vida del sepulcro 

y te colma de amor y de ternura. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

El Señor es compasivo y misericordioso, 

lento para enojarse y generoso para perdonar. 

El Señor no estará siempre enojado, 

ni durará para siempre rencor. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 

Como desde la tierra hasta el cielo, 

así es de grande su misericordia; 

como un padre es compasivo con sus hijos. 

así es compasivo el Señor con quien lo ama. 

R. El Señor es compasivo y misericordioso. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Lc 2, 19  


R.   Aleluya, aleluya. 

Dichosa la Virgen María, 

que guardaba la palabra de Dios 

y la meditaba en su corazón. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Lc 2, 41-51  


Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que lo oían se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, sus padres se quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia". Él les respondió: "¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en las cosas de mi Padre?" Ellos no entendieron la respuesta que les dio. Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas.



viernes, 11 de junio de 2021

Lectura11/06/2021

 Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Primera Lectura

  Os 11, 1. 3-4. 8-9  

"Cuando Israel era niño, yo lo amé, 

y de Egipto llamé a mi hijo, dice el Señor. 

Yo fui quien enseñó a andar a Efraín; 

yo, quien lo llevaba en brazos; 

pero no comprendieron que yo cuidaba de ellos. 

Yo los atraía hacia mí con los lazos del cariño, 

con las cadenas del amor. 

Yo fui para ellos como un padre 

que estrecha a su creatura 

y se inclina hacia ella para darle de comer.

Mi corazón se conmueve dentro de mí 

y se inflama toda mi compasión. 

No cederé al ardor de mi cólera, 

no volveré a destruir a Efraín, 

pues yo soy Dios y no hombre, 

santo en medio de ti 

y no enemigo a la puerta". 


Salmo Responsorial

  Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6  


R. (3) El Señor es mi Dios y mi salvador. 

El Señores mi Dios y Salvador: 

con él estoy segura y nada temo. 

El Señor es mi protección y mi fuerza, 

y ha sido mi salvación. 

Sacarán agua con gozo 

de la fuente de la salvación. R. 

R. El Señor es mi Dios y mi salvador. 

Den gracias al Señor, 

invoquen su nombre, 

cuentan a los pueblos sus hazañas, 

proclamen que su nombre es sublime. R. 

R. El Señor es mi Dios y mi salvador. 

Alaben al Señor por sus proezas, 

anúncienlas a toda la tierra. 

Griten jubilosos, habitantes de Sión: 

porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes. R. 

R. El Señor es mi Dios y mi salvador. 


Segunda Lectura

  Ef 3, 8-12. 14-19  


Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación, oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría de Dios, sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los espíritus celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien podemos acercarnos libre y confiadamente a Dios, por medio de la fe en Cristo.

Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 11, 29  


R. Aleluya, aleluya. 

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, 

y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. 

R. Aleluya.

O bien: 

Cfr 1 Jn 4, 10

R. Aleluya, aleluya. 

Dios nos amó y nos envió a su Hijo, 

como víctima de expiación por nuestros pecados. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 19, 31-37  


Como era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, los judíos pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.


Lectura10/06/2021

 Jueves de la X semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Co 3, 15-4, 1. 3-6   


Hermanos: Hasta el día de hoy, siempre que se leen los libros de Moisés, un velo está puesto sobre el corazón de los israelitas. Pero cuando se conviertan al Señor, se les quitará el velo. Porque el Señor es Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, ahí hay libertad. En cambio, nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos la gloria del Señor como un espejo, nos vamos transformando en su imagen, cada vez más gloriosa, conforme a la acción del Espíritu del Señor. 

Por esto, encargados, por misericordia de Dios, del ministerio de la predicación, no desfallecemos. Y si nuestro Evangelio permanece velado, eso es solamente para los que se pierden, pues por su incredulidad, el dios de este mundo les ha cegado el entendimiento, para que no vean el resplandor glorioso del Evangelio de Cristo, que es imagen de Dios. 

Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor, y nos presentamos como servidores de ustedes, por Jesús. Pues el mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. 


Salmo Responsorial

  Salmo 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14  


R. (cf 10b) La gloria del Señor habitará en la tierra.  

Escucharé las palabras del Señor, 

Palabras de paz para su pueblo santo. 

Está ya cerca nuestra salvación 

y la gloria del Señor habitará en la tierra. 

R. La gloria del Señor habitará en la tierra. 

La misericordia y la verdad se encontraran, 

la justicia y la paz se besaron, 

la fidelidad brotó en la tierra, 

y la justicia vino del cielo. 

R. La gloria del Señor habitará en la tierra.  

Cuando el Señor nos muestre su bondad, 

nuestra tierra producirá su fruto. 

La justicia le abrirá camino al Señor 

e irá siguiendo sus pisados. 

R. La gloria del Señor habitará en la tierra. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 13, 34  


R. Aleluya, aleluya.  

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, 

que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 5, 20-26  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos. 

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo. 

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. 

Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo". 




miércoles, 9 de junio de 2021

Lectura09/06/2021

 Miércoles de la X semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 3, 4-11  

Hermanos: Cristo es quien me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero, ¿cuánto más glorioso no será el régimen del Espíritu?

Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación. Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto más glorioso no será lo permanente? 


Salmo Responsorial

  Salmo 98, 5. 6. 7. 8. 9  


R. (cf 9c) Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Alaben al Señor, a nuestro Dios, 

y póstrense a sus pies: 

pues el Señor es santo. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, 

y Samuel, entre aquellos que lo honraban 

clamaron al Señor y él los oyó. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Desde la columna de nubes les hablaba 

y ellos oyeron sus preceptos 

y la ley que les dio 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Señor, Dios nuestro, tú los escuchaste, 

Dios de perdón fuiste para ellos, 

aunque siempre castigabas sus faltas. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 

Alaben al Señor, a nuestro Dios, 

y póstrense a sus pies: 

pues el Señor es santo. 

R. Santo es el Señor, nuestro Dios. 


Aclamación antes del Evangelio

  Salmo 24, 4. 5  


R. Aleluya, aleluya. 

Descúbrenos, Señor, tus caminos 

y guíanos con la verdad de tu doctrina. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 5, 17-19  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos''.



martes, 8 de junio de 2021

Lectura08/06/2021

 Martes de la X Semana del Tiempo Ordinario

Primera Lectura

  2 Cor 1, 18-22  


Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero "sí" y luego "no". Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero "sí" y luego "no". Todo él es un "sí". En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder "Amén" a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir. 


Salmo Responsorial

  Salmo 118, 129. 130. 131. 132. 133. 135  


R. (135a) Míranos, Señor, benignamente. 

Tus preceptos son admirables, 

por eso yo los sigo 

La explicación de tu palabra 

da luz y entendimiento a los humildes. 

R. Míranos, Señor, benignamente. 

Hondamente suspiro, Señor. 

por guardar tus mandamientos. 

Vuélvete a mí, Señor, y compadécete de mí, 

como sueles hacer con tus amigos. 

R. Míranos, Señor, benignamente. 

Haz que sigan mis pasos tus caminos 

y que no me domine la malicia. 

Mira benignamente a tu siervo, 

y enséñame a cumplir tus mandamientos. 

R. Míranos, Señor, benignamente. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mt 5, 16  

R. Aleluya, aleluya. 

Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, 

para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, 

den gloria a su Padre, que está en los cielos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 5, 13-16  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos''.



lunes, 7 de junio de 2021

Lectura07/06/2021

 Lunes de la X semana Tiempo ordinario

Primera Lectura
  2 Cor 1, 1-7 

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos de Dios, a los que se encuentran atribulados.
Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo. Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.
Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también lo serán en el consuelo.

Salmo Responsorial
Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R. (9a) Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Proclamemos la grandeza del Señor
y alabemos todos juntos su poder.
Cuando acudí al Señor, me hizo caso
y me libró de todos mis temores.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Confía en el Señor y salarás de gusto.
Jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de los pobres
y los libra de todas sus angustias.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Junto a aquellos que temen al Señor
el ángel del Señor acampa y los protege.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.

Aclamación antes del Evangelio
  Mt 5, 12 
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos.
R. Aleluya.

Evangelio
  Mt 5, 1-12 

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, habándoles así:
"Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes".


Lectura16/03/2026

Lunes de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Isaías 65, 17-21 Esto dice el Señor: "Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ...