lunes, 31 de mayo de 2021

Lectur31/05/2021

 Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María

Primera Lectura
  Sof 3, 14-18 


Canta, hija de Sión,
da gritos de júbilo, Israel,
gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha levantado su sentencia contra ti,
ha expulsado a todos tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel en medio de ti
y ya no temerás ningún mal.
Aquel día dirán a Jerusalén:
"No temas, Sión,
que no desfallezcan tus manos.
El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador,
está en medio de ti.
Él se goza y se complace en ti;
él te ama y se llenará de júbilo por tu causa,
como en los días de fiesta".
Aparté de ti la desgracia
y el oprobio que pesa sobre ti".


Salmo Responsorial
  Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6 

R. (6b)  El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo
de la fuente de la salvación. R.
R. El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

Den gracias al Señor
invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R.
R. El Señor ha hecho maravillas con nosotros.
Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra. 
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel
ha sido grande con nosotros. R.
R. El Señor ha hecho maravillas con nosotros.

Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Lc 1, 45 


R. Aleluya, aleluya.
Dichosa tú, santísima Virgen María, que has creído,
porque se cumplirá cuanto te fue anunciado
de parte del Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
Lc 1: 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Entonces dijo María:
"Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.
Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia,
para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

domingo, 30 de mayo de 2021

30/05/2021

 Solemnidad de la Santísima Trinidad

Primera Lectura

  Dt 4, 32-34. 39-40  

En aquellos días, habló Moisés al pueblo y le dijo: "Pregunta a los tiempos pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué pueblo ha oído sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras, con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su Dios?

Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos, que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre''. 


Salmo Responsorial

  Salmo 32, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22  


R. (12b) Dichoso el pueblo escogido por Dios.  

Sincera es la palabra del Señor 

y todas sus acciones son leales. 

El ama la justicia y el derecho, 

la tierra llena está de sus bondades. R. 

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 

La palabra del Señor hizo los cielos 

y su aliento, sus astros; 

pues el Señor habló y fue hecho todo; 

lo mandó con su voz y surgió el orbe. R. 

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 

Cuida el Señor de aquellos que lo temen 

en su bondad confían; 

los salva de la muerte 

y en épocas de hambres les da vida. R. 

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 

En el Señor está nuestra esperanza, 

pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. 

Muéstrate bondadoso con nosotros, 

Puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R. 

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios. 


Segunda Lectura

  Rom 8, 14-17  


Hermanos: Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.

El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Apoc 1, 8  


R. Aleluya, aleluya. 

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. 

Al Dios que es, que era y que vendrá. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mt 28, 16-20  


En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".



sábado, 29 de mayo de 2021

Lectura29/05/2021

 Sábado de la VIII semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  Sir 51, 17-27  

Te doy gracias y te alabo, Señor, 

y bendeciré tu nombre para siempre.

Desde mi adolescencia, antes de que pudiera pervertirme, 

decidí buscar abiertamente la sabiduría. 

En el templo se la pedí al Señor 

y hasta el fin de mis días la seguiré buscando. 

Dio su flor y maduró, como racimo de uvas, 

y mi corazón puso en ella su alegría.

Mi pie avanzó por el camino recto, 

pues desde mi juventud seguí sus huellas; 

tan pronto como le presté oídos, 

la recibí y obtuve una gran instrucción. 

La sabiduría me ha hecho progresar, 

por eso glorificaré al que me la concedió.

Decidí ponerla en práctica, 

busqué ardorosamente el bien 

y no quedé defraudado. 

Luché por ella con toda mi alma, 

cumpliendo cuidadosamente la ley.

Levanté mis brazos hacia el cielo 

y deploré conocerla tan poco. 

Concentré en ella mis anhelos 

y con un corazón puro la poseí. 

Desde el principio ella me conquistó, 

por eso jamás la abandonaré. 


Salmo Responsorial

  Salmo 18, 8. 9. 10. 11 


R. (9a) Los mandamientos del Señor alegran el corazón. 

La ley del Señor es perfecta del todo 

y reconforta el alma; 

inmutables son las palabras del Señor 

y hacen sabio al sencillo. R. 

R. Los mandamientos del Señor alegran el corazón

En los mandamientos de Dios hay rectitud 

y alegría para el corazón; 

son luz los preceptos del Señor 

para alumbrar el camino. R. 

R. Los mandamientos del Señor alegran el corazón. 

La voluntad de Dios es santa 

y para siempre estable; 

los mandamientos del Señor son verdaderos 

y enteramente justos. R. 

R. Los mandamientos del Señor alegran el corazón. 

Más deseables que el oro y las piedras preciosos 

las normas del Señor, 

y más dulces que la miel 

de un panal que gotea. R. 

R. Los mandamientos del Señor alegran el corazón. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Col 3, 16. 17  


R. Aleluya, aleluya. 

Que la palabra de Cristo habite en ustedes abundantemente. 

Háganlo todo dando gracias a Dios Padre, por medio de Cristo. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 11, 27-33  


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?"

Jesús les respondió: "Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme".

Ellos se pusieron a razonar entre sí: "Si le decimos que de Dios, nos dirá: 'Entonces ¿por qué no le creyeron?', y ¿si le decimos que de los hombres?" Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: "No lo sabemos". Entonces Jesús les replicó: "Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto".



viernes, 28 de mayo de 2021

Lectura28/05/2021

 Viernes del la VIII semana del Tiempo ordinario

  Primera Lectura

  Sir 44, 1. 9-13  


Hagamos el elogio de aquellos hombres ilustres 

que fueron nuestros padres. 

Hay hombres de los que no se conserva memoria: 

murieron, y es como si no hubieran existido; 

vivieron, y es como si no hubieran vivido 

ni dejado descendencia.

¡Qué diferentes fueron aquellos hombres de bien! 

Sus méritos jamás se han olvidado; 

han dejado una posteridad que los prolonga 

y su herencia pasa de hijos a nietos.

Su linaje permanece fiel a la alianza del Señor. 

Para siempre existirá su descendencia 

y su gloria jamás se extinguirá. 


Salmo Responsorial

  Salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b  


R. (4a)  El Señor es amigo de su pueblo. 

Entonen al Señor un canto nuevo, 

en la reunión litúrgica proclámenlo. 

En su creador y rey, en el Señor, 

alégrese Israel, su santo pueblo. R. 

R. El Señor es amigo de su pueblo. 

En honor de su nombre, que haya danzas, 

alábenlo con arpa y tamboriles. 

El Señor es amigo de su pueblo 

y otorga la victoria a los humildes. R. 

R. El Señor es amigo de su pueblo. 

Que se alegren los fieles en el triunfo, 

que inunde el regocijo sus hogares, 

Que alaben al Señor con sus palabras, 

porque en esto su pueblo se complace. R. 

R. El Señor es amigo de su pueblo. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Jn 15, 16  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, 

para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 11, 11-26  


Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: "Que nunca jamás coma nadie frutos de ti". Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: "¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: "Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó".

Jesús les dijo entonces: "Tengan fe en Dios; les aseguro que si uno le dice a este monte: 'Quítate de ahí y arrójate al mar', sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas".



jueves, 27 de mayo de 2021

Lectura27/05/2021

 Jueves de la VIII semana del Tiempo ordinario

  Primera Lectura

  Sir 42, 15-26  

Voy a traer a la memoria las obras del Señor 

y a contar lo que he visto.

Por la palabra de Dios ha sido hecho todo cuanto existe 

y el mundo entero está sometido a su voluntad. 

Como la luz del sol ilumina todas las cosas de la tierra, 

la gloria del Señor llena la creación.

No les concedió a sus ángeles 

contar todas esas maravillas, 

que el Señor todopoderoso estableció firmemente 

como una prueba manifiesta de su gloria.

El Señor penetra hasta el fondo de los abismos 

y de los corazones, 

y conoce todos sus secretos, 

porque él posee toda la ciencia 

y conoce el movimiento de los astros; 

descubre lo pasado, anuncia lo futuro 

y revela los más recónditos misterios. 

Ningún pensamiento se le oculta, 

ninguna cosa se le escapa.

Aquel que existe antes que el tiempo y para todo tiempo, 

dio esplendor y grandeza a las obras de su sabiduría. 

Nada se le puede añadir, 

nada se le puede quitar 

y no necesita consejero.

¡Qué preciosas son las obras del Señor, 

y eso que apenas una chispa es lo que vemos! 

En el universo todo vive y dura para siempre 

y obedece al Señor en todo momento.

Todas las cosas difieren entre sí, 

y sin embargo, se complementan. 

Nada de lo que ha hecho el Señor es inútil; 

cada una de ellas afirma la excelencia de la otra. 

¿Quién se cansará de contemplar la gloria del Señor? 


Salmo Responsorial

  Salmo 32, 3. 2-5. 6-7. 8-9  


R. (6a)  La palabra de Dios hizo los cielos. 

Demos gracias a Dios al son del arpa, 

que la lira acompañe nuestros cantos; 

cantemos en su honor nuevos cantares,   

al compás de instrumentos alabémoslo. R. 

R. La palabra de Dios hizo los cielos. 

Sincera es palabra del Señor 

y todas sus acciones son leales. 

El ama la justicia y el derecho, 

la tierra llena está de sus bondades. R. 

R. La palabra de Dios hizo los cielos. 

La palabra de Dios hizo los cielos 

y su aliento, los astros. 

Los mares encerró como en un odre 

y como en una presa, los océanos. R. 

R. La palabra de Dios hizo los cielos. 

Que respete al Señor toda la tierra 

y tiemblen ante él sus moradores; 

pues el Señor habló y fue hecho todo; 

lo mandó con su voz y surgió el orbe. R. 

R. La palabra de Dios hizo los cielos. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 8, 12  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; 

el que me sigue tendrá la luz de la vida. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 10, 46-52  


En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!" Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!"

Jesús se detuvo entonces y dijo: "Llámenlo". Y llamaron al ciego, diciéndole: "¡Ánimo! Levántate, porque él te llama". El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: "¿Qué quieres que haga por ti?" El ciego le contestó: "Maestro, que pueda ver". Jesús le dijo: "Vete; tu fe te ha salvado". Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino.



miércoles, 26 de mayo de 2021

Lectura26/05/2021

 Memoria de San Felipe Neri, presbítero

Primera Lectura

  Sir 36, 1-2. 5-6. 13-19  


Míranos y ten piedad de nosotros, Señor, Dios del universo; 

infunde tu temor a todas las naciones, 

para que ellas sepan, como nosotros lo sabemos, 

que no hay otro Dios fuera de ti.

Repite tus prodigios y haz nuevos portentos; 

reúne a todas las tribus de Jacob, 

y devuélveles la tierra que antaño poseyeron.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre: 

de Israel, a quien elegiste por primogénito. 

Ten compasión de tu ciudad santa, Jerusalén, 

que es el lugar de tu reposo.

Llena a Sión con la fama de tus maravillas 

y a tu pueblo con tu gloria; 

cumple las promesas que hiciste a tus primeros hijos, 

realiza las profecías pronunciadas en tu nombre. 

Recompensa a los que esperan en ti, 

para mostrar que tus profetas son dignos de fe.

Por amor a tu pueblo 

escucha las súplicas de tus siervos; 

y que toda la tierra reconozca 

que tú eres el Señor, el Dios eterno. 


Salmo Responsorial

  Salmo 78, 8. 9. 11 Y 13  


R. (Si 36, 1b)  Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

No recuerdes, Señor, contra nosotros 

las culpas de nuestros padres. 

Que tu amor venga pronto a socorrernos, 

Porque estamos totalmente abatidos. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

Para que sepan quién eres, 

socórrenos, Dios y salvador nuestro. 

Para que sepan quién eres, 

sálvanos y perdona nuestros pecados. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 

Que lleguen hasta ti los gemidos del cautivo: 

con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte. 

Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu rebaño, 


te daremos gracias siempre, 

y de generación en generación te alabaremos. R. 

R. Muéstranos, Señor, tu misericordia. 


Aclamación antes del Evangelio

  Mc 10, 45  


R. Aleluya, aleluya. 

Jesucristo vino a servir 

y a dar su vida por la salvación de todos. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 10, 32-45  


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará".

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte". Él les dijo: "¿Qué es lo que desean?" Le respondieron: "Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". Jesús les replicó: "No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?" Le respondieron: "Sí podemos". Y Jesús les dijo: "Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado".

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: "Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos".




martes, 25 de mayo de 2021

Lectura25/05/2021

 Martes de la VIII semana del Tiempo ordinario

Primera Lectura

  Sir 35, 1-15  


La ofrenda más grata al Señor 

es la que ofrece aquel que cumple su ley. 

El que guarda los mandamientos 

ofrece un sacrificio de acción de gracias, 

el que hace favores al prójimo ofrenda el mejor trigo, 

el que da limosna ofrece un sacrificio de alabanza.

Apartarse del mal es darle gusto al Señor, 

evitar la injusticia es sacrificio de expiación por el pecado; 

no te presentes, pues, ante Dios con las manos vacías: 

todo esto es mandato del Señor.

La ofrenda del justo enriquece el altar 

y su aroma sube hasta el Altísimo. 

La ofrenda del justo es agradable a Dios 

y su memorial no será olvidado.

Honra al Señor con ánimo alegre 

y no seas tacaño al pagarle tus primicias. 

Haz tu ofrenda de buena gana 

y santifica con gozo tus diezmos.

Dale al Altísimo según la medida en que él te ha dado a ti; 

dale tan generosamente como puedas, 

porque el Señor sabe recompensar 

y te dará siete veces más.

No pienses en sobornar al Señor, porque él no recibirá tus dones, 

ni confíes en la ofrenda de cosas mal habidas, 

porque el Señor es un juez 

que no se deja impresionar por apariencias. 


Salmo Responsorial

  Salmo 49, 5-6. 7-8. 14 y 23  


R. (23b) Dios salva al que cumple su voluntad.  

Congreguen ante mí a los que sellaron 

sobre el altar mi alianza. 

Es Dios quien va a juzgar 

y el cielo mismo lo declara. 

R. Dios salva al que cumple su voluntad. 

Israel, pueblo mío, escucha atento; 

en contra tuyo yo, tu Dios, declaro; 

No voy a reclamarte sacrificios, 

pues siempre están ante mí tus holocaustos. 

R. Dios salva al que cumple su voluntad. 

Mejor ofrece a Dios tu gratitud 

y cumple tus promesas al Altísimo. 

Quien las gracias me da, ése me honra, 

y yo salvaré al que cumple mi voluntad. 

R. Dios salva al que cumple su voluntad. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Mt 11, 25  


R. Aleluya, aleluya. 

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, 

porque has revelado los misterios del Reino 

a la gente sencilla. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 10, 28-31  

En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte''.

Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".



lunes, 24 de mayo de 2021

Lectura24/05/2021

 Memoria de la Bienaventurada Virgen María, Madre De La Iglesia

Primera Lectura
  Gén 3, 9-15. 20  


Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó, "¿Dónde estás?" Éste le respondió, "Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí". Entonces le dijo Dios, "¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?"

Respondió Adán: "La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí". El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Por qué has hecho esto?" Repuso la mujer: "La serpiente me engañó y comí. " Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
"Porque has hecho esto, 
serás maldita entre todos los animales 
y entre todas las bestias salvajes.
Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo 
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer, 
entre tu descendencia y la suya; 
y su descendencia te aplastará la cabeza, 
mientras tú tratarás de morder su talón".

El hombre le puso a su mujer el nombre de "Eva", porque ella fue la madre de todos los vivientes.

Salmo Responsorial
  Salmo 87 (86), 1-2. 3 y 5. 6-7  

R. (3) ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 

Él la ha cimentado sobre el monte santo; 
y el Señor prefiere las puertas de Sión 
a todas las moradas de Jacob.
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
¡Qué pregón tan glorioso para ti, 
ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: "Uno por uno,  
todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado".
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! 
El Señor escribirá en el registro de los pueblos: 
"Éste ha nacido allí".
Y cantarán mientras danzan: 
"Todas mis fuentes están en ti".
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Aclamación antes del Evangelio
R.  Aleluya, aleluya. 

¡Oh, dichosa Virgen, que diste a luz al Señor,
oh, dichosa Madre de la Iglesia,
que avivas en nosotros
el Espíritu de tu Hijo Jesucristo!
R.  Aleluya.

Evangelio
  Jn 19, 25-34 


En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre,  la hermana de su madre, María la de Cleofás,  y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería,  Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término,  para que se cumpliera la Escritura, dijo: "Tengo sed". Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo  y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo:  "Todo está cumplido",  e inclinando la cabeza, entrego el espíritu.

Entonces, los judíos, como era el día de la preparación de la Pascua,  para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado,  porque aquel sábado era un día muy solemne,  pidieron a Pilato que les quebraran las piernas  y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno  y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto,  no le quebraron las piernas,  sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza  e inmediatamente salió sangre y agua. 


domingo, 23 de mayo de 2021

Lectura23/05/2021

 Domingo de Pentecostés

Misa del día

Primera Lectura

  Hch 2, 1-11  


El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua". 


Salmo Responsorial 

Del Salmo 103  


R. (cf  30) Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya. 

Bendice, al Señor, alma mía; 

Señor y Dios mío, inmensa es su grandeza. 

Te vistes de belleza y majestad, 

la luz te envuelve como un manto. R.  

R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya. 

Si retiras tu aliento, 

toda creatura muere y vuelve al polvo. 

Pero envías tu espíritu, que da vida, 

y renuevas el aspecto de la tierra. R.  

R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya. 

Que Dios sea glorificado para siempre 

y se goce en sus creaturas. 

Ojalá que le agraden mis palabras 

y yo me alegraré en el Señor. R.  

R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya. 


Segunda Lectura

  1 Co 12, 3b-7. 12-13  


Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. 

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.


Secuencia 


Ven, Dios Espíritu Santo, 

y envíanos desde el cielo 

tu luz, para iluminarnos. 

Ven ya, padre de los pobres, 

luz que penetra en las almas, 

dador de todos los dones. 

Fuente de todo consuelo, 

amable huésped de alma, 

paz en las horas de duelo.

Eres pausa en al trabajo; 

brisa, en un clima de fuego; 

consuelo, en medio del llanto. 

Ven, luz santificadora, 

y entra hasta el fondo del alma 

de todos los que te adoran. 

Sin tu inspiración 

divina los hombres nada 

podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias, 

fecunda nuestras desiertos 

y cura nuestras heridas. 

Doblega nuestra soberbia, 

calienta nuestras frialdad, 

endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen 

en ti su fe y su confianza 

tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos, 

danos una buena muerte 

y contigo el gozo eterno. 


Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya. 

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles 

y enciende en ellos el fuego de tu amor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 20, 19-23  


Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. 

Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". 

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".



sábado, 22 de mayo de 2021

Lectura22/05/2021

 Sábado de la VII semana de Pascua

Misa por la mañana

Primera Lectura

  Hch 28, 16-20. 30-31  


En aquellos días, cuando llegamos a Roma, se le permitió a Pablo vivir en una casa particular, con un soldado de guardia. Tres días después de su llegada, convocó a los judíos principales, y una vez reunidos, les dijo:

"Hermanos, sin haber hecho nada en contra de mi pueblo, ni de las tradiciones de nuestros padres, fui preso en Jerusalén y entregado a los romanos. Ellos, después de interrogarme, querían ponerme en libertad, porque no encontraron en mí nada que mereciera la muerte. Pero los judíos se opusieron y tuve que apelar al César, sin pretender por ello acusar a mi pueblo. Por esta razón he querido verlos y hablar con ustedes, pues llevo estas cadenas a causa de la esperanza de Israel".

Dos años enteros pasó Pablo en una casa alquilada; ahí recibía a todos los que acudían a él, predicaba el Reino de Dios y les explicaba la vida de Jesucristo, el Señor, con absoluta libertad y sin estorbo alguno. 


Salmo Responsorial

  Salmo 10, 4. 5 y 7  


R. (cf 7b) El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya. 

Desde su santo templo allá en el cielo, 

donde tiene su trono y su morada, 

los ojos del Señor miran al mundo 

y examina a los hombres su mirada. R. 

R. El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya. 

Examina a inocentes y malvados 

y aborrece al que ama la violencia. 

Pues es justo el Señor y ama lo justo, 

a los justos verá con complacencia. R. 

R. El Señor verá a los justos con complacencia. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 16, 7. 13  

R. Aleluya, aleluya. 

Yo les enviaré el Espíritu de la verdad, 

y él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 21, 20-25 

En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.



viernes, 21 de mayo de 2021

Lectura21/05/2021

 Viernes de la VII semana de Pascua

  Primera Lectura

  Hch 25, 13-21  


En aquellos días, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo. Como se detuvieron algún tiempo allí, Festo expuso al rey el caso de Pablo con estas palabras:

"Tengo aquí un preso que me dejó Félix, cuya condenación me pidieron los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos, cuando estuve en Jerusalén. Yo les respondí que no era costumbre romana condenar a ningún hombre, sin carearlo antes con sus acusadores, para darle la oportunidad de defenderse de la acusación.

Vinieron conmigo a Cesarea, y sin dar largas al asunto, me senté en el tribunal al día siguiente y mandé que compareciera ese hombre. Los acusadores que se presentaron contra él, no le hicieron cargo de ninguno de los delitos que yo sospechaba. Se trataba sólo de ciertas discusiones acerca de su religión y de un tal Jesús, ya muerto, que Pablo asegura que está vivo.

No sabiendo qué determinación tomar, le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para que se le juzgara allá de esos cargos; pero como él pidió ser juzgado por el César, ordené que siguiera detenido hasta que yo pudiera enviárselo". 


Salmo Responsorial 


Salmo 102, 1-2. 11-12. 19-20ab

R. (19a) Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya. 

Bendice, al Señor, alma mía, 

que todo mi ser bendiga su santo nombre. 

Bendice, al Señor, alma mía, 

y no te olvides de sus beneficios. R. 

R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya. 

Como desde la tierra hasta el cielo, 

así es de grande su misericordia; 

como dista el oriente del ocaso, 

así aleja de nosotros nuestros delitos. R. 

R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya. 

En el cielo el Señor puso su trono, 

y su reino abarca el universo. 

Bendigan al Señor todos los ángeles, 

ejecutores fieles de sus órdenes. R. 

R. Bendigamos al Señor, que es el rey del universo. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 26

R. Aleluya, aleluya. 

El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas 

y les recordará todo cuanto yo les he dicho, 

dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 21, 15-19  


En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".

Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme''.



Lectura20/05/2021

 Jueves de la VII semana de Pascua

  Primera Lectura

Hch 22, 30; 23, 6-11

En aquellos días, el comandante, queriendo saber con exactitud de qué acusaban a Pablo los judíos, mandó que le quitaran las cadenas, convocó a los sumos sacerdotes y a todo el sanedrín, y llevando consigo a Pablo, lo hizo comparecer ante ellos.

Como Pablo sabía que una parte del sanedrín era de saduceos y otra de fariseos, exclamó: "Hermanos: Yo soy fariseo, hijo de fariseos, y me quieren juzgar porque espero la resurrección de los muertos".

Apenas dijo esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos, que ocasionó la división de la asamblea. (Porque los saduceos niegan la otra vida, sea de ángeles o de espíritus resucitados; mientras que los fariseos admiten ambas cosas). Estalló luego una terrible gritería y algunos escribas del partido de los fariseos, se pusieron de pie y declararon enérgicamente: "Nosotros no encontramos ningún delito en este hombre. ¿Quién puede decirnos que no le ha hablado un espíritu o un ángel?"

El alboroto llegó a tal grado, que el comandante, temiendo que hicieran pedazos a Pablo, mandó traer a la guarnición para sacarlo de allí y llevárselo al cuartel.

En la noche siguiente se le apareció el 

Señor a Pablo y le dijo: "Ten ánimo, Pablo; porque así como en Jerusalén has dado testimonio de mí, así también tendrás que darlo en Roma". 


Salmo Responsorial

  Salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11  


R. (1) Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya. 

Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. 

Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. 

El Señor es la parte que me ha tocado en herencia; 

mi vida está en sus manos. R. 

R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya. 

Bendeciré al Señor, que me aconseja, 

hasta de noche me instruye internamente. 

Tengo siempre presente al Señor, 

y con él a mi lado, jamás tropezaré. R. 


R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya. 

Por eso se me alegran el corazón y el alma, 

y mi cuerpo vivirá tranquilo, 

porque tú no me abandonarás a la muerte, 

ni dejarás que sufra yo la corrupción. R. 

R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya. 

Enséñame el camino de la vida, 

sáciame de gozo en tu presencia 

y de alegría perpetua junto a ti. R. 

R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 17, 21  


R. Aleluya, aleluya. 

Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, somos uno, 

a fin de que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 17, 20-26  


En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, no sólo te pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.

Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que su unidad sea perfecta y así el mundo conozca que tú me has enviado y que los amas, como me amas a mí.

Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido; pero yo sí te conozco y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos''.



miércoles, 19 de mayo de 2021

Lectura19/05/2021

 Miércoles de la VII semana de Pascua

Primera Lectura

  Hch 20, 28-38  


En aquellos días, Pablo dijo a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso: "Miren por ustedes mismos y por todo el rebaño, del que los constituyó pastores el Espíritu Santo, para apacentar a la Iglesia que Dios adquirió con la sangre de su Hijo.

Yo sé que después de mi partida, se introducirán entre ustedes lobos rapaces, que no tendrán piedad del rebaño y sé que, de entre ustedes mismos, surgirán hombres que predicarán doctrinas perversas y arrastrarán a los fieles detrás de sí. Por eso estén alerta. Acuérdense que durante tres años, ni de día ni de noche he dejado de aconsejar, con lágrimas en los ojos, a cada uno de ustedes.

Ahora los encomiendo a Dios y a su palabra salvadora, la cual tiene fuerza para que todos los consagrados a Dios crezcan en el espíritu y alcancen la herencia prometida. Yo no he codiciado ni el oro ni la plata ni la ropa de nadie. Bien saben que cuanto he necesitado para mí y para mis compañeros, lo he ganado con mis manos. Siempre he mostrado que hay que trabajar así, para ayudar como se debe a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: 'Hay más felicidad en dar que en recibir' ".

Dicho esto, se arrodilló para orar con todos 

ellos. Todos se pusieron a llorar y abrazaban y besaban a Pablo, afligidos, sobre todo, porque les había dicho que no lo volverían a ver. Y todos lo acompañaron hasta el barco. 


Salmo Responsorial

  Salmo 67, 29-30. 33-35a. 35bc-36ab  


R. (33a) Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 

Señor, despliega tu poder, 

reafirma lo que has hecho por nosotros, 

desde Jerusalén, desde tu templo, 

a donde vienen los reyes con sus dones. R. 

R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 

Cántenle al Señor, reyes de la tierra, 

denle gloria al Señor, 

que recorre los cielos seculares, 

y que dice con voz como de trueno: 

"Glorifiquen a Dios". R. 

R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya

Sobre Israel su majestad se extiende 

y su poder, sobre las nubes. 

Bendito sea nuestro Dios. R. 

R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Jn 17, 17  


R. Aleluya, aleluya. 

Tu palabra, Señor, es la verdad; 

santifícanos en la verdad. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 17, 11-19  

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me diste; yo velaba por ellos y ninguno de ellos se perdió, excepto el que tenía que perderse, para que se cumpliera la Escritura.

Pero ahora voy a ti, y mientras estoy aún en el mundo, digo estas cosas para que mi gozo llegue a su plenitud en ellos. Yo les he entregado tu palabra y el mundo los odia, porque no son del mundo, como yo tampoco soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo. Yo me santifico a mí mismo por ellos, para que también ellos sean santificados en la verdad''.



martes, 18 de mayo de 2021

Lectura18/5/2021

 Martes de la VII Semana de Pascua

Primera Lectura

  Hch 20, 17-27  

En aquellos días, hallándose Pablo en Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la comunidad cristiana de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo:

"Bien saben cómo me he comportado entre ustedes, desde el primer día en que puse el pie en Asia: he servido al Señor con toda humildad, en medio de penas y tribulaciones, que han venido sobre mí por las asechanzas de los judíos. También saben que no he escatimado nada que fuera útil para anunciarles el Evangelio, para enseñarles públicamente y en las casas, y para exhortar con todo empeño a judíos y griegos a que se arrepientan delante de Dios y crean en nuestro Señor Jesucristo.

Ahora me dirijo a Jerusalén, encadenado en el espíritu, sin saber qué sucederá allá. Sólo sé que el Espíritu Santo en cada ciudad me anuncia que me aguardan cárceles y tribulaciones. Pero la vida, para mí, no vale nada. Lo que me importa es llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo que recibí del Señor Jesús: anunciar el Evangelio de la gracia de Dios.

Por lo pronto sé que ninguno de ustedes, a quienes he predicado el Reino de Dios, volverá a verme. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie, porque no les he ocultado nada y les he revelado en su totalidad el plan de 

Dios''. 


Salmo Responsorial

  Salmo 67, 10-11. 20-21  


R. (33a) Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 

A tu pueblo extenuado diste fuerzas, 

nos colmaste, Señor, de tus favores 

y habitó tu rebaño en esta tierra, 

que tu amor preparó para los pobres. 

R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 

Bendito sea el Señor, día tras día, 

que nos lleve en sus alas y nos salve. 

Nuestro Dios es un Dios de salvación 

porque puede librarnos de la muerte. 

R. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 14, 16  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador, 

que se quedará para siempre con ustedes, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 17, 1-11  


En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: "Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo''.





Lectura17/05/2021

 Lunes de la VII semana de Pascua

  Primera Lectura

  Hch 19, 1-8  


En aquellos días, mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas de Galacia y Frigia y bajó a Éfeso. Encontró allí a unos discípulos y les preguntó: "¿Han recibido el Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?" Ellos respondieron: "Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo". Pablo replicó: "Entonces, ¿qué bautismo han recibido?" Ellos respondieron: "El bautismo de Juan".

Pablo les dijo: "Juan bautizó con un bautismo de conversión, pero advirtiendo al pueblo que debían creer en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús".

Al oír esto, los discípulos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y cuando Pablo les impuso las manos, descendió el Espíritu Santo y comenzaron a hablar lenguas desconocidas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.

Durante los tres meses siguientes, Pablo frecuentó la sinagoga y habló con toda libertad, disputando acerca del Reino de Dios y tratando de convencerlos. 


Salmo Responsorial

  Salmo 67, 2-3ab. 4-5acd. 6-7ab  


R. (33a) Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya.

Cuando al Señor actúa 

sus enemigos se dispersan 

y huyen ante su faz los que lo odian; 

cual se disipa el humo, se disipan; 

como la cera se derrite al fuego, 

así ante Dios perecen los malvados. 

R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya. 

Ante el Señor, su Dios, 

gocen los justos y salten de alegría. 

Entonen alabanzas a su nombre. 

En honor del Señor toquen la cítara. 

R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya. 

Porque el Señor, desde su templo santo, 

a huérfanos y viudas da su auxilio; 

él fue quien dio a los desvalidos casa, 

libertad y riqueza a los cautivos. 

R. Cantemos a Dios un canto de alabanza. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio 


Col 3, 1

R. Aleluya, aleluya. 

Si han resucitado con Cristo, busquen las cosas del cielo, 

donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 16, 29-33  


En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: "Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios".

Les contestó Jesús: "¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo".



domingo, 16 de mayo de 2021

Lectura16/05/2021

 Solemnidad de la Ascensión del Señor

  Primera Lectura

  Hch 1, 1-11  


En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo".

Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?" Jesús les contestó: "A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra".

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les 

dijeron: "Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse". 


Salmo Responsorial

  Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9  


R. (6) Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya. 

Aplaudan, pueblos todos, 

aclamen al Señor, de gozos llenos; 

que el Señor, el Altisimo, es terrible 

y de toda la tierra, rey supremo. R.  

R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya. 

Entre voces de júbilo y trompetas, 

Dios, el Señor, asciende hasta su trono. 

Cantemos en honor de nuestro Dios, 

al rey honremos y cantemos todos. R.  

R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya. 

Porque Dios es el rey del universo, 

cantemos el mejor de nuestros cantos. 

Reina Dios sobre todas las naciones 

desde su trono santo. R.  

R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya. 


Segunda Lectura

Ef 4, 1-13

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Por eso dice la Escritura: Subiendo a las alturas, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.

¿Y qué quiere decir "subió"? Que primero bajó a lo profundo de la tierra. Y el que bajó es el mismo que subió a lo más alto de los cielos, para llenarlo todo.

Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.

Aclamación antes del Evangelio

  Mt 28, 19. 20  


R. Aleluya, aleluya. 

Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, 

y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, 

hasta el fin del mundo. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Mc 16, 15-20  


En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos".

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.



sábado, 15 de mayo de 2021

Lectura15/05/2021

 Sábado de la VI semana de Pascua

  Primera Lectura

  Hch 18, 23-28  


En aquellos días, después de haber estado en Antioquía algún tiempo, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, confirmando en la fe a los discípulos.

Un judío, natural de Alejandría, llamado Apolo, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras, había ido a Éfeso. Aquel hombre estaba instruido en la doctrina del Señor, y siendo de ferviente espíritu, disertaba y enseñaba con exactitud lo concerniente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.

Apolo comenzó a hablar valientemente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con mayor exactitud la doctrina del Señor. Como él deseaba pasar a Grecia, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allá para que lo recibieran bien. Cuando llegó, contribuyó mucho, con la ayuda de la gracia, al provecho de los creyentes, pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando, por medio de las Escrituras, que Jesús era el Mesías. 


Salmo Responsorial

  Salmo 46, 2-3. 8-9. 10  


R. (8a) Dios es el rey del universo. Aleluya. 

Aplaudan, pueblos todos, 

aclamen al Señor, de gozos llenos; 

que el Señor, el Altisimo, es terrible 

y de toda la tierra, rey supremo. 

R. Dios es el rey del universo. Aleluya. 

Porque Dios es el rey del universo, 

cantemos el mejor de nuestros cantos. 

Reina Dios sobre todas las naciones 

desde su trono santo. 

R. Dios es el rey del universo. Aleluya. 

Los jefes de los pueblos se han reunido 

con el pueblo de Dios, Dios de Abraham, 

porque de Dios son los grandes de la tierra. 

Por encima de todo Dios está. 

R. Dios es el rey del universo. Aleluya.


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 16, 28  


R. Aleluya, aleluya. 

Salí del Padre y vine al mundo; 

ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 16, 23-28  

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre''.



viernes, 14 de mayo de 2021

Lectura14/05/2021

 Fiesta de san Matías, Apóstol

  Primera Lectura

  Hch 1, 15-17. 20-26  


En aquellos días, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos y dijo: "Hermanos, tenía que cumplirse aquel pasaje de la Escritura en que el Espíritu Santo, por boca de David, hizo una predicción tocante a Judas, quien fue el que guió a los que apresaron a Jesús. Él era de nuestro grupo y había sido llamado a desempeñar con nosotros este ministerio. Ahora bien, en el libro de los Salmos está escrito: Que su morada quede desierta y que no haya quien habite en ella; que su cargo lo ocupe otro. Hace falta, por lo tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno que sea de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba hasta el día de la ascensión".

Propusieron entonces a dos: a José Barsabá, por sobrenombre "el Justo", y a Matías, y se pusieron a orar de este modo: "Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra a cuál de estos dos has elegido para desempeñar este ministerio y apostolado, del que Judas desertó para irse a su propio lugar".

Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles. 


Salmo Responsorial

  Salmo 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8  


R. (cf. 8) Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo. 

Bendito sea el Señor, 

alábenlo sus siervos. 

Bendito sea el Señor, 

|desde ahora y por siempre. R. 

R. Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo. 

Desde que sale el sol hasta su ocaso, 

alabado sea el nombre del Señor. 

Dios está sobre todas las naciones, 

su gloria, por encima de los cielos. R. 

R. Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo. 

¿Quién hay como el Señor, 

¿Quién iguala al Dios nuestro, 

que tiene en las alturas su morada, 

Y sin embargo de esto, 

bajar se digna su mirada 

para ver tierra y cielo? R. 

R. Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo

El levanta del polvo al desvalido, 

y saca al indigente del estiércol,  

para hacerlo sentar entre los grandes, 

los jefes de su pueblo. R. 

R. Lo puso el Señor entre los jefes de su pueblo. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Jn 15, 16  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, 

para que vayan y den fruto y su fruto permanezca. 

R.   Aleluya. 


Evangelio

  Jn 15, 9-17  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros''.



miércoles, 12 de mayo de 2021

Lectura13/05/2021

 Jueves de la VI semana de Pascua

  Primera Lectura

  Hch 18, 1-8  


En aquellos días, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un judío, llamado Aquila, natural del Ponto, que acababa de llegar de Italia con su mujer, Priscila, en acatamiento a las órdenes de Claudio, que expulsó de Roma a todos los judíos. Pablo se acercó a ellos, y como eran del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. Su oficio era fabricar tiendas de campaña. Cada sábado Pablo discutía en la sinagoga y trataba de convencer a judíos y griegos.

Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó por completo a la predicación y afirmó delante de los judíos que Jesús era el Mesías. Como éstos lo contradecían y lo insultaban, se rasgó las vestiduras y dijo: "Que la sangre de ustedes caiga sobre su propia cabeza: yo soy inocente. De ahora en adelante, iré a hablar a los paganos".

Salió de allí y entró en la casa de Tito Justo, que adoraba a Dios, y cuya casa estaba al lado de la sinagoga.

Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor, junto con toda su familia. Asimismo, al oír a Pablo, muchos de los corintios creyeron y recibieron el bautismo. 


Salmo Responsorial

  Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4  


R. (cf 2b) El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad. Aleluya. 

Cantemos al Señor un canto nuevo, 

pues ha hecho maravillas. 

Su diestra y su santo brazo 

le han dado la victoria. 

R. El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad. Aleluya. 

El Señor ha dado a conocer su victoria 

y ha revelado a las naciones su justicia. 

Una vez más ha demostrado Dios 

su amor y su lealtad hacia Israel. 

R. El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad. Aleluya. 

La tierra entera ha contemplado 

la victoria de nuestro Dios. 

Que todos los pueblos y naciones, 

aclamen con júbilo al Señor. 

R. El Señor nos ha demostrado su amor y su lealtad. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Cfr Jn 14, 18  

R. Aleluya, aleluya. 

No los dejaré desamparados, dice el Señor; 

me voy, pero volveré a ustedes 

y entonces se alegrará su corazón. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 16, 16-20  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver". Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros: "¿Qué querrá decir con eso de que: 'Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver', y con eso de que: 'Me voy al Padre'?" Y se decían: "¿Qué significa ese 'un poco'? No entendemos lo que quiere decir".

Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo: "Están confundidos porque les he dicho: 'Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver'. Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría".



Lectura12/05/2021

 Miércoles de la VI semana de Pascua

Primera Lectura

  Hch 17, 15-16. 22-18, 1  


En aquellos días, los cristianos que ayudaron a Pablo a escapar de Berea, lo llevaron hasta la ciudad de Atenas. Pablo los envió de regreso con la orden de que Silas y Timoteo fueran a reunirse con él cuanto antes.

Un día, mientras los esperaba en Atenas, Pablo sentía que la indignación se apoderaba de él, al contemplar la ciudad llena de ídolos. Entonces se presentó en el Areópago y dijo:

"Atenienses: Por lo que veo, ustedes son en extremo religiosos. Al recorrer la ciudad y contemplar sus monumentos, encontré un altar con esta inscripción: 'Al Dios desconocido'. Pues bien, yo vengo a anunciarles a ese Dios que ustedes veneran sin conocerlo.

El Dios que hizo el mundo y todo cuanto hay en él, siendo el Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por hombres, ni es servido por mano de hombres, como si necesitara de algo o de alguien; porque él es quien da a todos la vida, el aliento y cuanto tienen.

De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara toda la tierra, determinó las épocas de su historia y estableció los límites de sus territorios. Dios quería que lo buscaran a él y que lo encontraran, aunque fuera a tientas, pues 

en realidad no está lejos de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y somos. Como lo ha dicho alguno de los poetas de ustedes: 'Somos de su mismo linaje'.

Por lo tanto, si somos linaje de Dios, no debemos pensar que Dios es como una imagen de oro, plata o mármol, labrada artísticamente por los hombres según su imaginación. Dios no tomó en cuenta la ignorancia de la gente en tiempos pasados, pues ahora quiere que todos los hombres se conviertan, porque tiene determinado un día en el cual ha de juzgar al universo con justicia, por medio de un hombre designado por él, y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos''.

Al oír hablar de la resurrección de los muertos, algunos se burlaron y otros dijeron: "De esto te oiremos hablar en otra ocasión". Entonces Pablo se retiró. Sin embargo, algunos se adhirieron a él y creyeron. Entre ellos se contaban Dionisio, el areopagita; una mujer, que se llamaba Dámaris, y algunos más. Después de esto, Pablo salió de Atenas y se fue a Corinto. 


Salmo Responsorial

  Salmo 148, 1-2. 11-12ab. 12c-14a. 14bcd  


R. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya. 

Alaben al Señor en las alturas, 

Alábenlo en el cielo; 

que alaben al Señor todos sus ángeles, 

celestiales ejércitos. 

R. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya. 

Reyes y pueblos todos de la tierra, 

gobernantes y jueces de este mundo; 

hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, 

alaben al Señor y denle culto. 

R. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya. 

El nombre del Señor alaben todos, 

pues su nombre es excelso, 

su gloria sobrepasa cielo y tierra 

y ha hecho fuerte a su pueblo. 

R. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya. 

Que alaben al Señor todos sus fieles, 

los hijos de Israel, 

el pueblo que ha gozado siempre 

de familiaridad con él. 

R. La gloria del Señor sobrepasa cielo y tierra. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio

  Jn 14, 16  


R. Aleluya, aleluya. 

Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador, 

Que se quedará para siempre con ustedes, dice el Señor. 

R. Aleluya. 


Evangelio

  Jn 16, 12-15  


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".



martes, 11 de mayo de 2021

Lectura11/05/2021

 Martes de la VI semana de Pascua

Primera Lectura

  Hch 16, 22-34  


En aquellos días, la gente de la ciudad de Filipos se alborotó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que los desnudaran y los azotaran. Después de azotarlos mucho, los metieron en la cárcel y le ordenaron al carcelero que los vigilara bien. Siguiendo esta orden, él los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo.

A eso de la medianoche, Pablo y Silas estaban en oración, cantando himnos al Señor, y los otros presos los escuchaban. De pronto sobrevino un temblor tan violento, que se sacudieron los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron de golpe y a todos se les soltaron las cadenas.

El carcelero se despertó, y al ver las puertas de la cárcel abiertas de par en par, pensó que los presos se habían fugado y sacó su espada para matarse. Pero entonces Pablo le gritó: "No te hagas ningún daño; aquí estamos todos". El carcelero pidió una lámpara, se precipitó hacia dentro, y temblando, se arrojó a los pies de Pablo y Silas. Después los sacó de allí y les preguntó: "¿Qué debo hacer para salvarme?" Ellos le contestaron: "Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y tu familia". Y les explicaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa.

El carcelero se los llevó aparte, y en 

aquella misma hora de la noche les lavó las heridas y enseguida se bautizó él con todos los suyos. Después los invitó a su casa, les preparó la mesa y celebraron una fiesta familiar por haber creído en Dios. 


Salmo Responsorial

  Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 7c-8  


R. (7c) Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya. 

De todo corazón te damos gracias, 

Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. 

Te cantaremos delante de tus ángeles 

te adoraremos en tu templo. 

R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya

Señor, te damos gracias 

por tu lealtad y tu amor: 

siempre que te invocamos nos oíste 

y nos llenaste de valor. 

R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya. 

Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo, 

y así concluirás en nosotros tu obra. 

Señor, tu amor perdura eternamente; 

obra tuya soy, no me abandones. 

R. Señor, tu amor perdura eternamente. Aleluya. 


Aclamación antes del Evangelio
  Cfr Jn 16, 7. 13 


R. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de la verdad,
y él los irá guiando hasta la verdad plena, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio
  Jn 16, 5-11 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la  culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado".






Lectura21/03/2026

Sábado de la IV semana de Cuaresma Primera lectura Jeremías 11, 18-20 En aquel tiempo, dijo Jeremías: "El Señor me instruyó y yo compre...